Sin respuesta, Trump la emprende otra vez contra México y la presidenta Sheinbaum
Miguel Ángel Rivera, Opinión miércoles 17, Jun 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Aunque el autoerigido emperador mundial Donald Trump se empeña en menospreciarla, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo parece decidida a soportar toda clase de comentarios despectivos con tal de tener calmado al magnate.
Apenas ayer, después de medio superar el desprestigio que le ocasionó su incursión militar en contra de Irán, con el anuncio de un supuesto acuerdo para evitar que los herederos del histórico imperio persa posean armas nucleares, el intolerante presidente de los Estados Unidos la emprendió nuevamente contra México y, en particular, de nuestra primera mandataria.
El foro elegido por Trump fue nada menos que el encuentro de los jefes de Estado y de gobierno de las naciones más poderosas del hemisferio occidental, el Grupo de los Siete, reunido en la ciudad balneario de Evian-les-Bains, Francia. Los socios de ese exclusivo club son Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá y el oriental Japón, pero aliado del autodenominado “mundo libre”.
Allí, respecto de México el dictador republicano abordó nuevamente la estrategia de seguridad de su gobierno y la lucha contra el tráfico de drogas y, como lo ha expresado en diversas ocasiones, reiteró que los cárteles del narcotráfico tienen el control del país.
En cuanto a la gobernante mexicana, aseguró que está “muy asustada” frente al poder de las organizaciones criminales.
Trump aseguró que su administración ha logrado disminuir en alrededor de 60 por ciento el flujo de narcóticos a través de una de las rutas que mantienen bajo vigilancia, y repitió que, en adelante, concentrará una mayor parte de sus esfuerzos en los cruces terrestres que atraviesan territorio mexicano, pues, en su opinión, el país habría perdido el control frente a las organizaciones criminales y serían los cárteles quienes ejercen el poder real en diversas regiones.
“Los cárteles dirigen México”, agregó Trump, al advertir que esta situación resulta “triste” debido a la influencia que ejercen los grupos del narcotráfico sobre amplias zonas del territorio nacional.
Respecto a la presidenta Sheinbaum, como lo ha expresado en otras ocasiones, la calificó como persona “muy buena”, pero añadió que enfrenta con temor el desafío que representan las organizaciones criminales.
Por el contrario, la presidenta Sheinbaum no sólo cuida su lenguaje cuando se refiere al dictador Trump, sino que inclusive expresa desacuerdo cuando las críticas contra el magnate provienen de otras personas. En cambio, expresa su anuencia cuando los comentarios resultan elogiosos para el gobernante de los Estados Unidos.
Un claro ejemplo de lo anterior surgió a raíz de una carta abierta de su guía y antecesor, Andrés Manuel López Obrador, supuestamente en respaldo de la mandataria mexicana, en la cual se presumió como “amigo” del estadounidense y lo exculpó de las agresiones contra México.
Según el tabasqueño, el presidente de los Estados Unidos está aconsejado por políticos de extrema derecha, pero él es “buena persona”.
“No me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos contra el de México se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre, ahora con el pretexto del combate a la migración y al narcoterrorismo”, escribió el político de Macuspana, que se cuidó de algún comentario que pudiera incomodar al gobernante de la Unión Americana.
“Es claro que estos ataques no son motivados, como bien lo dijo nuestra presidenta Sheinbaum el pasado domingo, por un interés genuino de resolver el grave problema que lamentablemente sufren los estadounidenses por la prolongada pandemia de adicción al consumo de drogas; no, se trata de un asunto de carácter político y electoral”, añadió el ex presidente López, quien más adelante señaló que algunos funcionarios de Estados Unidos “están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha” con el objetivo de disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas.
“Además, confían en que podrán engañar de nuevo a muchos ciudadanos estadounidenses con la táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras, con miras a las próximas elecciones de noviembre, para seguir culpando a México de todos y cada uno de sus males. Aunque reitero, nada de ello es novedoso y la prepotencia siempre suele ser predecible, sobre todo en épocas de decadencia”, recalcó el ex presidente.
Pero ya se sabe que inclusive dentro de las familias surgen diferentes opiniones y reacciones ante lo que se considera agresiones, aunque verbales, en contra de nuestro país.
Este es el caso de la familia de López Obrador, pues su prima Manuela Obrador Narváez, calificó al presidente de Estados Unidos de “tirano misógino” y lo definió como un “tipo asqueroso”.
Para que las descalificaciones adquieran mayor dimensión es de tomar en cuenta que fueron emitidas en un mitin del partido oficial, Morena, y la pariente de AMLO es funcionaria gubernamental, ya que cobra como delegada de la Secretaría del Bienestar en Chiapas. Así pues, este asunto no se puede relegar sólo como diferencias dentro de una familia.
“Queremos organizarnos para poder defender nuestra soberanía ante el tirano misógino que tenemos en Estados Unidos, que además quiere nuestro país”, expresó la pariente y funcionaria.
Además, calificó al magnate estadounidense de “burdo” y de no tener interés por ayudar al país.
“Pero es muy burdo, es un tipo… asqueroso, realmente. Y se quiere robar (…) no tiene interés en venir a ayudar a México, no. Él quiere los recursos naturales de México. Lo sabemos”, dice Manuela Obrador.
Obrador Narváez no es una improvisada en las actividades públicas y seguramente esperaba un reconocimiento generalizado a sus palabras, pues se inscriben en la tendencia del régimen de la llamada Cuarta Transformación de presentarse como decidido defensor de la soberanía nacional y rechazar cualquier acción o comentario que pueda ser interpretado como injerencia en asuntos que son de la exclusiva competencia de los mexicanos. Basta recordar la reciente reforma constitucional impuesta por el bloque oficialista en el Congreso de la Unión para calificar como motivo para anular las elecciones cualquier intervención foránea, sin que se precisaran las condiciones.
La prima hermana de AMLO es licenciada en Economía y de 1994 a 1995 laboró en el Consejo Estatal Electoral de Chiapas en Tenejapa, como responsable de cómputo distrital y técnica en seguimiento y capacitadora electoral. De 2000 a 2003 fue jefa del departamento en la Procuraduría Agraria y de 2004 a 2012 jefa de Oficina de Pagos de la Secretaría de Educación Pública. De 2012 a 2014 fue directora de Hacienda en el gobierno del municipio de Palenque, Chiapas y, en 2018, llegó a diputada federal por el primer distrito de ese estado; reelegida en 2021.
Pero lejos de recibir una estrellita en la frente, su beligerante discurso fue descalificado en los altos niveles de la llamada Cuarta Transformación.
Como sucede con los asuntos que interesan a la llamada Cuarta Transformación, los comentarios de la prima de López Obrador fueron motivo de preguntas en la conferencia mañanera de Palacio Nacional.
En su respuesta, la presidenta Sheinbaum señaló que se debe evaluar la participación de los funcionarios públicos en actos partidistas y que “no es correcto” mezclar la militancia y la responsabilidad como persona que trabaja al servicio del Estado,
“Eres delegada de Bienestar o eres militante de Morena. A lo mejor puede ser militante de Morena, pero no puede estar en las dos tareas. Entonces tiene que definir en cuál tarea va a estar”, agregó la mandataria, sin entrar al fondo de lo expresado por la funcionaria.
Agregó que, antes de que las declaraciones de Manuela Obrador salieran en los medios, la secretaria del Bienestar ya le había informado del hecho. “De hecho, ella me informó antes que saliera en los medios. Le dije: habla con ella y ver exactamente en qué circunstancias se dio esto”, dijo la Presidenta, quien remató:
“Obviamente, pues no representa el sentir del gobierno de México…nosotros pues tenemos que ser respetuosos con el presidente de los Estados Unidos”.
¿Es una forma de concederle la razón al emperador?












