Paraguay firma el milagro de nuestro tiempo eliminando a Alemania
Deportes, Mundial 2026 martes 30, Jun 2026- La tierra se detuvo y américa resurgió
- La Albirroja construyó el primer resultado rompequinielas del torneo

El momento cumbre: José Canale festeja tras anotar el penal histórico que dejó fuera a la tetracampeona del mundo.
Por Arturo Arellano
El fútbol es el único escenario de la vida donde la lógica está obligada a pedir permiso antes de entrar. Lo vivido en el Boston Stadium no pertenece al ámbito de la táctica, ni a las pizarras repletas de números, ni a los presupuestos de las ligas más opulentas de Europa. Pertenece, por derecho propio, a la literatura del alma. Que Paraguay haya eliminado a Alemania de la Copa Mundial de la FIFA es un monumento a la obstinación, un recordatorio de que once voluntades unidas por el fuego de un pueblo pesan más que la heráldica de una potencia mundial.
Cuando José Canale acarició con la zurda ese último penal, desafiando la inmensidad del arco y batiendo la resistencia física y mental del gigante teutón, el continente entero latió al ritmo de la polca guaraní. Se rompió un paradigma. Alemania, la máquina que históricamente devora ilusiones ajenas en los tiempos suplementarios, sucumbió ante un David vestido de rojo y blanco que no necesitó más hondas que la fe de un grupo abrazado a la ilusión de la tenacidad.
Minutos antes, la tensión ya había dinamitado la cordura en Houston, donde Brasil, en un despliegue de puro suspenso dramático, logró doblegar a Japón de manera agónica gracias a un gol liberador de Gabriel Martinelli en el minuto 95. El gigante asiático, que planteó una batalla de ajedrez y velocidad pura, tuvo de rodillas al «Scratch do Ouro», pero la mística de la camiseta ‘verdeamarela’ apareció cuando la campana ya doblaba por los sudamericanos. Así se escribe este Mundial: con el corazón en la garganta y las lágrimas listas para brotar en cualquier butaca.
Marruecos echa a los Países Bajos
El Estadio Monterrey se despidió de la justa mundialista albergando un choque electrizante donde Marruecos dio la sorpresa y eliminó a los Países Bajos en tanda de penales. Tras un intenso empate $1-1$ en el tiempo regular y la prórroga —con anotación de Cody Gakpo para la Oranje al 71 y una agónica respuesta de Issa Diop al 90+1 para los africanos—, el boleto se definió desde los once pasos. En la tanda, el guardameta Yassine Bounou se alzó como la gran figura y los «Leones del Atlas» se impusieron 2-3 en los penales, sellando su pase a los octavos de final y dejando fuera a uno de los combinados favoritos del certamen.
Haaland guía a Noruega hasta la siguiente ronda
En la actividad celebrada ayer en el AT&T Stadium de Dallas, Noruega derrotó 2-1 a Costa de Marfil en un duelo físico de principio a fin. El juvenil Antonio Nusa abrió el marcador para la escuadra nórdica al minuto 39, pero los «Elefantes» respondieron al 74 por conducto de Amad Diallo para poner el empate parcial. Cuando el encuentro parecía destinado a la prórroga, apareció la contundencia de Erling Haaland al 86 para empujar el esférico a las redes, firmar el gol de la victoria y asegurar el boleto de su selección a los octavos de final, donde se medirán ante Brasil.
Jornada de hoy
Inglaterra vs Congo (10:00 horas): Inglaterra llega a la gran cita de los dieciseisavos de final en Atlanta con la chapa de ser uno de los máximos favoritos del torneo, sustentando sus credenciales en una fase de grupos que sorteó con jerarquía y solidez bajo la dirección técnica de Thomas Tuchel. El camino de la escuadra británica comenzó con fuegos artificiales en Arlington, al vencer con autoridad 4-2 a Croacia en un estreno que disipó los fantasmas defensivos y exhibió su poderío en las áreas. Posteriormente, en Boston, los de Tuchel protagonizaron un duro duelo táctico e intenso contra la velocidad física de Ghana, que terminó con un cerrado 0-0 donde la sobriedad defensiva fue la clave. Inglaterra selló su pase y el liderato absoluto del Grupo L en East Rutherford tras vencer con claridad 2-0 a Panamá, gracias a las anotaciones en el complemento de su genio, Jude Bellingham, y el capitán eterno, Harry Kane.
Para evitar sorpresas como la sufrida por los alemanes y contrarrestar el rigor táctico de la República Democrática del Congo, Thomas Tuchel apostará por su dibujo más equilibrado, confiando en la columna vertebral que le dio estabilidad en la fase inicial:
-Portero: Jordan Pickford.
-Defensas: Ezri Konsa, Marc Guéhi, John Stones, Nico O’Reilly.
-Mediocampistas: Declan Rice, Elliot Anderson (o Kobbie Mainoo), Jude Bellingham.
-Delanteros: Bukayo Saka, Marcus Rashford, Harry Kane.
Las casas de apuestas y el consenso del análisis internacional colocan a Inglaterra con un marcado favoritismo para clasificar a los octavos de final. Sin embargo, los analistas advierten que la clave del encuentro radicará en la capacidad de los ingleses para gestionar el balón en campo rival sin quedar expuestos a transiciones rápidas.
Las figuras a seguir en el bando de los «Tres Leones» son, sin duda, Jude Bellingham, el alma creativa e impredecible del mediocampo, y Harry Kane, el ariete implacable cuya sola presencia fija a los centrales y libera espacios para las bandas. Por el lado de la República Democrática del Congo, el orden táctico implementado por el estratega Sébastien Desabre será su principal arma. Los Leopardos buscarán plantarse en bloque bajo para desgastar la paciencia inglesa y apostar por los contragolpes letales, sabiendo que ya hicieron historia al meterse por primera vez a los dieciseisavos de final del certamen. Se espera un triunfo británico si logran destrabar el muro africano en los primeros 45 minutos.
Bélgica vs. Senegal (14:00 horas): El Lumen Field de Seattle se convertirá en un coliseo donde chocaran dos filosofías radicalmente opuestas. Bélgica, ganadora invicta del Grupo G, llega tras haber mostrado su verdadero techo competitivo en un contundente 5-1 sobre Nueva Zelanda. Los belgas priorizan la posesión inteligente del balón y el control del ritmo de juego.
En la otra esquina emerge la impredecible amenaza de Senegal. Los africanos ingresaron de panzazo como el octavo mejor tercer lugar, pero en sus maletas cargan una artillería pesada que firmó ocho anotaciones en la primera ronda, convirtiendo cada partido en un ida y vuelta vertiginoso. Si Bélgica no impone condiciones temprano y duerme el esférico, el caos físico y el empuje vertical de los senegaleses podrían gestar un terremoto en el norte del continente.
Estados Unidos vs. Bosnia y Herzegovina (18:00 horas): En la bahía de California, el anfitrión Estados Unidos asume su primer duelo de matar o morir frente a Bosnia y Herzegovina. El conjunto de las barras y las estrellas, liderado tácticamente por Mauricio Pochettino, clasificó en la cima de su sector sumando seis puntos tras arrollar 4-1 a Paraguay y ganarle 2-0 a Australia, permitiéndose un resbalón irrelevante por 3-2 ante Turquía en el último choque. Con Christian Pulisic manejando los hilos y Folarin Balogun encendido en el ataque, el combinado norteamericano carga con el peso de la localía. Bosnia llega sin nada que perder, vistiendo el traje del rival incómodo que buscará capitalizar cualquier grieta en la zaga central estadounidense en un Levi’s Stadium que lucirá abarrotado.
Cartelera para Máñana
Sin tiempo para el resuello, la Copa Mundial continuará con la fase de dieciseisavos de final con tres batallas de pronóstico reservado en las sedes norteamericanas:
-España vs. Austria (Sede: Los Angeles Stadium, California
-Portugal vs. Croacia (Sede: Toronto Stadium, Canadá)
-Suiza vs. Argelia (Sede: BC Place Vancouver, Canadá)
El fútbol, cuando se despoja de la lógica corporativa y de los libretos predecibles, recupera su esencia más sagrada: la de ser el espejo de los sueños humanos. Que este Mundial nos siga regalando tardes como las de Boston o Houston. Que continúen los goles imposibles, las defensas heroicas y las lágrimas de los favoritos caídos que humanizan a los millonarios del balón. Deseamos fervientemente que la rebeldía paraguaya contagie a los que entran a la cancha con el cartel de víctimas, porque el fútbol vive de eso: de la maravillosa, bendita y hermosa incertidumbre que nos hace volver a creer en los milagros cada cuatro años.












