Ernesto Rocha aspira al Ariel a Mejor Actor por “Adiós, Amor”
Espectáculos jueves 9, Jul 2026
- Recientemente fue premiado también en el Festival Mix

Hugo Hernández
Como si fuera el guion de una película, así ha sido el último año en la vida del joven actor Ernesto Rocha, quien como una montaña rusa ha pasado de emoción en emoción, saltando de la alegría absoluta al desánimo total, y nuevamente a la felicidad plena como se encuentra ahora.
En septiembre pasado se exhibió en Morelia la cinta “Adiós, Amor”, de la que es protagonista. Los elogios llegaron en cascada y el panorama aparecía más que halagüeño: todo mundo anticipaba que le lloverían ofertas de trabajo; sin embargo, nada pasó. Tan oscuro se veía el panorama que a principios de este año Ernesto consideró seriamente la idea de regresar a su natal Culiacán y olvidarse de la actuación.
Pero en junio pasado “Adiós, Amor” se exhibió en la Cineteca Nacional, como parte del Festival Mix, fue nuevamente ovacionada y además obtuvo dos premios: Mejor película mexicana; y Ernesto fue considerado el Mejor Actor del certamen, por lo que recibió el galardón, que se entregó por vez primera en este encuentro cinematográfico, que reúne cintas con temática LGBTQ+.
Y apenas este miércoles Ernesto se levantó con la noticia de estar nominado al Ariel a Mejor Actor del año, por su trabajo en la misma película, dirigida por Indra Villaseñor.
Para llegar a este momento, Ernesto ha tenido que recorrer un largo camino, y no sólo porque nació en Sinaloa, a más de mil kilómetros de la ciudad de México, donde hoy reside; sino porque hay más de dos décadas de distancia desde que nació en él la afición por los escenarios.
Fue a los 9 años de edad cuando vio la obra “El muerto todito” que quedó impactado; tanto que empezó a tomar clases de teatro en un grupo infantil, que luego se volvió juvenil. Y complemento con clases de canto, patinaje, piano, banda de guerra…
“Me siento muy afortunado de haber descubierto mi vocación y pasión desde la infancia; y luego por haber tenido la oportunidad de prepararme y ahora ejercerla de tiempo completo”.
Al terminar la preparatoria quería estudiar cine, “estaba fascinado por el trabajo de Guillermo del Toro; sin embargo, sus padres no se lo permitieron pues apenas tenías 17 años y hubiera tenido que irse a vivir solo a Guadalajara. Por ello es que se inscribió en Gastronomía (que ha ejercido en ciertos momentos, pues “es un arte de mucha creatividad, pero con otros instrumentos de expresión); aunque paralelo a eso siguió actuando en el grupo teatral Cree-Ser, del cual es miembro fundador.
Entre los muchos montajes en los que participó recuerda con especial cariño un musical original titulado “Tras de mí”, que corrió con tan buena suerte que hasta hace un par de años todavía se reponía de cuando en cuando en Culiacán.
Luego de obtener la licenciatura en Gastronomía y ya con 21 años, les dijo a sus padres que intentaría ingresar a una escuela de actuación.
Viajó a la ciudad de México, hizo el examen para el Centro Universitario de Teatro (CUT), una de las instituciones más prestigiadas, de la cual egresó en 2020. Amén de la preparación, y del amor y compromiso con la actuación, el CUT le permitió vivir dos experiencias invaluables:
La primera fue viajar a Lyon, Francia, para presentar dos obras: “Straight”, del dramaturgo galo Guillaume Poix, basada en un caso real sucedido en Sudáfrica que cuenta las terribles “violaciones correctivas a las que fueron sometidas varias lesbianas con el estúpido pretexto de “ponerlas en el camino correcto de la heterosexualidad”.
El segundo montaje fue “Besos de Lota”, de Laura Tirandaz y dirigida por Sylvie Mongin-Algan. La puesta en escena explora la historia de una mujer que guarda y colecciona besos en botellas. Estos besos pertenecen a mineros de Lota, una ciudad famosa por su historia minera de carbón en Chile.
Y ya como egresado, pero aún con la producción del CUT, Ernesto viajó al Encuentro de teatro Universitario de El Cairo, con la obra “Coleccionistas de lo efímero”, una creación colectiva, dirigida por Francisco Sánchez.
Desafortunadamente, pocos meses después de salir de la escuela inició la pandemia y para Ernesto, como para mucha gente, los proyectos se vinieron abajo. Apenas había firmado un contrato para ser antagonista en una serie para Sony, incluso alcanzaron a grabar el tráiler, pero luego el mundo entero se detuvo meses y meses, hasta convertirse en casi dos años.
Decidió entonces regresar a Culiacán, donde se mantuvo hasta junio de 2022. Al regresar a la ciudad de México inició la audición para la película “Adiós, Amor”, que se prolongó hasta noviembre del mismo año, cuando ya un tanto desanimado, recibió la noticia de que finalmente había obtenido el papel.
La cinta se filmó en marzo y abril de 2023, y en ese mismo año estuvo en teatro en las obras “El dios del dinero”, y en “Panorama desde el puente”; además, filmó el cortometraje: “Persona a persona”, que estuvo en la sección oficial del festival de Morelia.
Por si fuera poco, ingresó a la serie “Dra. Lucía”, de TV Azteca, y ha formado parte del elenco base en sus hasta ahora tres temporadas.
Hoy está esperando el estreno de las películas “Oh Fortuna”, ya programada en la Cineteca Nacional para los próximos meses, y “El Guardián”.
No quita el dedo del renglón y entre sus planes inmediatos está tomar cursos sobre guionismo y dirección cinematográficos; pues mi sueño es “hacer cine independiente”.
La fortaleza de Chuy, el personaje que interpreta en “Adiós, Amor”, parece ser la misma que tiene Ernesto Rocha, quien hoy está más que feliz que nunca y seguro de estar en el camino correcto. Su premio a Mejor Actor en el festival Mix, y su nominación al Ariel en el mismo rubro y por la misma cita, son las mejores pruebas de ello.












