Trump ya la agarró de su piñata personal
Opinión, Roberto Vizcaíno martes 28, Jul 2026
TRAS LA PUERTA DEL PODER Roberto Vizcaíno
El presidente Donald Trump se mofó ahora de cómo la presidenta Claudia Sheinbaum pronuncia el nombre de su país cuando habla en inglés con él.
“Ella dice Méjejo… Méjejo«… se burló sonriente.
Intentó imitarla entre risas de él y de todos los presentes durante una intervención pública al hablar en una visita a una planta de General Motors en Milford, Michigan-Illinois.
Aclaró rápido que se refería a una broma hecha por él durante una reunión con empresarios sobre comercio bilateral.
“Le dije a un grupo (de empresarios) el otro día: ‘¡Detendremos todo el negocio que vaya a Méjejo… a Méjejo!’… y no sabían de qué demonios les estaba hablando”, recordó entre risas.
Lo entendieron cuando les explicó que así dice la presidenta Claudia Sheinbaum cuando se refiere a su propio país en sus conversaciones en inglés con Trump.
“Me encanta el modo en que… hay una muy buena presidenta de México, lo saben. Es muy agradable y habla hermosamente y lo llama Méjejo… a Méjejo. Así que le dije a un grupo el otro día: ‘y vamos a detener todos los negocios que van a Méjejo… a Méjejo’, y ellos no sabían de qué diablos estaba hablando», dijo el republicano.
“Ella lo llama Méjejo”, insistió mientras imitaba la forma en que, según él, la Presidenta mexicana se refiere a su propio país.
“No me salió bien; no salió bien”, reconoció luego el presidente de EU, riéndose de su broma a costa de la mandataria mexicana.
El chistorete presidencial corre en medio de las negociaciones de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC.
Este acuerdo ahora será sometido a revisiones anuales como lo ha decidido Trump, de acuerdo a su estrategia que busca reducir el déficit comercial de Estados Unidos.
“A ellos, a México y Canadá, les interesa este acuerdo… a nosotros no”, dijo luego Trump.
Afirmó luego que su estrategia de repatriación de inversiones ya ha logrado que marcas como Toyota, Hyundai y otras estén en proceso de reubicar sectores importantes de su producción de México a Estados Unidos.
Su visita a la planta de GM en Milford, Michigan, Illinois, fue parte de la apertura del puente internacional Gordie Howe, que conecta la ciudad estadounidense de Detroit, Míchigan, con la localidad canadiense de Windsor, Ontario, y cuya ceremonia conjunta fue suspendida el viernes por el gobierno de Canadá, luego de que Trump impuso aranceles del 50% a la mayoría de las importaciones desde Canadá.
La visita y discurso de Trump a la planta de GM se dan a una semana de las primarias que se celebran el 4 de agosto en Míchigan, estado donde se ubican las plantas de GM y Ford.
Estas primarias van dirigidas a elegir candidatos a las elecciones legislativas de medio término de noviembre.
A principios de julio, Toyota anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas, un proyecto que incluirá el traslado gradual de parte de la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California.
El año pasado, Stellantis anunció el traslado de la fabricación del Jeep Compass desde una planta canadiense a otra en Illinois.
La narrativa de Trump la ubica ligada al narco y ahora a una incapacidad de pronunciar bien en inglés
Los hechos y las intenciones indican que la narrativa del presidente Donald Trump, respecto de la presidenta Claudia Sheinbaum, no tiene nada de chistoso.
Se ha burlado de ella en todos los foros y la ha calificado de encabezar un gobierno dominado por el miedo a los cárteles del narco y el crimen organizado, que lo mismo trafica con drogas, fentanilo y otros estupefacientes que con hidrocarburos para cometer un asalto a las finanzas públicas de México, vía lo que se conoce ya como el huachicol fiscal.
No es broma, es estrategia. La está minando en su posicionamiento a nivel internacional. Y ante eso no vale siquiera cantarle el Himno Nacional. O exigirle respetar los principios de autonomía, soberanía o una independencia nacional que en los hechos han sido rebasados.
La lógica nos indica que detrás de esa estrategia de degradación del gobierno de la 4T, de izquierda, que encabeza la mandataria Sheinbaum está la preparación de un embate que no sólo podría quedar en el sometimiento y exterminio de cárteles de la droga, sino en la búsqueda de un cambio de régimen.
El gobierno de Trump ya ha ensayado la aplicación de sanciones a instituciones financieras como fue con Vector Casa de Bolsa, junto con CIBanco e Intercam a las que obligó a desaparecer por su vínculo al lavado de dinero ligado al tráfico de fentanilo.
Luego vinieron otros golpes menores hasta el de hace una semana contra la estructura del Cartel Jalisco Nueva Generación.
En todos ellos el Departamento del Tesoro de Trump ha obligado a actuar a la UIF como su brazo ejecutor en México.
Es decir, ha usado a la Secretaría de Hacienda del gobierno de Claudia Sheinbaum para irse contra las empresas, personajes y entidades financieras señaladas por la Oficina de Activos en el Extranjero del Tesoro de EU como vinculadas al lavado de activos de cárteles.
Eso ha sido un evidente ensayo para obligar a la UIF a actuar contra gobernadores, alcaldes, senadores y diputados y otros que ellos desde Washington, desde la Casa Blanca, señalen como aliados al narco.
Ya hoy, el gobierno de Sheinbaum no puede negarse a actuar por instrucciones del Departamento del Tesoro si los sancionados son gobernadores, alcaldes, senadores o diputados y líderes de Morena porque ya lo han hecho hasta ahora.
Para allá va ese ensayo. Trump no va a necesitar operativos militares directos en México para someter a Claudia Sheinbaum a su estrategia. Todo va a correr desde lo económico y financiero.
Digo yo.
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