Remesas enviadas a México se elevan el 3.1 por ciento en el primer semestre de 2026
Finanzas lunes 3, Ago 2026- Pese a la agresiva politica migratoria
- Tan solo en junio, nuestro país captó 5,472 mdd, un aumento interanual del 4.1% y respecto al mes anterior 3.8%

Pese a la agresiva política migratoria de Estados Unidos, las remesas en México tuvieron un repunte del 3.1%, hasta los 30,759 millones de dólares, durante el primer semestre de 2026.
Las remesas en México tuvieron un repunte del 3.1%, hasta los 30,759 millones de dólares, durante el primer semestre de 2026, pese a la agresiva política migratoria de Estados Unidos, principal origen de los envíos al país, informó el Banco de México (Banxico).
Con lo anterior, México elevó en 917 millones de dólares la cifra recibida en los primeros seis meses de 2025, cuando sumó 29,842 millones de dólares, una cifra histórica para un periodo similar.
En México, donde las remesas representan casi un 4% de la economía, el envío promedio de connacionales al país se disparó un 5% entre enero y junio, al pasar de 386 dólares a 405 respecto al mismo periodo de 2025.
El número de operaciones en este mismo lapso disminuyó el 1.8% interanual a 75.9 millones, el 99.2% de ellas fueron transferencias electrónicas.
En el sexto mes de 2026, hubo un aumento interanual del 4.2% en el número de remesas recibidas, hasta las 12.9 millones de operaciones, y el monto promedio se elevó el 3.8 % hasta los 422 dólares.
Por otro lado, Banxico informó que los residentes en México enviaron al exterior remesas por un valor de 107 millones de dólares, una disminución interanual del 5.4%.
Las remesas comenzaron a crecer de forma sostenida al inicio de la pandemia de Covid-19, en marzo de 2020, y se consolidaron como la principal fuente de ingresos externos de México.
Sin embargo, México rompió en 2025 una racha de once años consecutivos de crecimiento anual de las remesas, al recibir 62,471.7 millones de dólares, el 4.6% menos que el récord de 64,745 millones alcanzado en 2024, en un contexto marcado por el endurecimiento de la política migratoria del presidente estadounidense, Donald Trump.
En junio de 2025, el gobierno de EU anunció un impuesto de un 1% a las remesas enviadas en efectivo, giros postales, cheques de caja u otros instrumentos similares.
En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum, implementó un programa especial para reembolsar a los connacionales el monto que pagaran por los dólares enviados a México.
El gobierno mexicano criticó la medida adoptada por el presidente Trump, por considerarla una violación al tratado bilateral de 1994 contra la doble tributación.
Las deportaciones y el endurecimiento de la política migratoria estadounidense mantienen la preocupación en México, donde los connacionales representan cerca de la mitad de los aproximadamente once millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
Las remesas equivalen a alrededor de un 4% del producto interior bruto (PIB) mexicano y colocan al país como el segundo mayor receptor de estos recursos en el mundo, solo por detrás de la India.
Reflejo de que faltan oportunidades
Cada año, miles de millones de dólares cruzan la frontera entre Estados Unidos y México en forma de remesas. Detrás de cada transferencia hay jornadas de trabajo, largas distancias y, en muchos casos, el miedo constante a ser deportado. Sin embargo, mientras ese dinero sostiene a millones de familias mexicanas, quienes lo envían enfrentan un sistema con escasa protección jurídica y numerosos riesgos.
Roxana Rosa Fregoso, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, explicó que las remesas representan mucho más que un ingreso económico para el país: son un reflejo de la falta de oportunidades que obliga a miles de mexicanos a emigrar.
“Las remesas, aunque se perciben como algo muy positivo para el país por la importante inyección económica que representan, en realidad son una manifestación de pobreza, desigualdad e injusticia”.
El efecto de la pandemia
A partir de 2020, durante la pandemia de Covid-19, México recibió alrededor de 40 mil 600 millones de dólares en remesas, una cifra sin precedentes, de acuerdo con el Banco de México. Más del 95 por ciento de esos recursos provino de Estados Unidos.
Desde entonces, la economía mexicana ha incrementado su dependencia de estos recursos. En 2020, las remesas representaron más del 3,5 por ciento del producto interno bruto (PIB), una situación que evidencia la importancia económica del trabajo realizado por los migrantes fuera del país.
Sin embargo, “quienes envían ese dinero permanecen prácticamente desprotegidos”. Más del 77 por ciento de las remesas se envía mediante empresas privadas de transferencia de dinero y no a través de instituciones bancarias.
Esto significa que, en muchos casos, las personas quedan fuera de los mecanismos de protección que ofrecen organismos como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
“Si ocurre un problema con la transferencia, si el dinero no llega o existe una diferencia en el tipo de cambio, prácticamente no existe un recurso legal efectivo para que los migrantes puedan reclamar”.
A ello se suman las comisiones por el servicio y los tipos de cambio establecidos por las propias empresas, además de gastos adicionales, como el transporte para acudir a realizar el envío.
Aunque no existe una estimación precisa sobre cuánto dinero deja de llegar a las familias mexicanas por estos conceptos, es muy probable que una parte importante se pierda antes de alcanzar su destino.













