Hace 30 años se presumió la doble nacionalidad; ahora quieren limitarla
Opinión domingo 30, Ago 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Hace 30 años, los legisladores mexicanos -de hecho, todo el país- presentaron como un gran avance en materia de derechos humanos el reconocer a los migrantes la prerrogativa de conservar su nacionalidad en caso de convertirse en ciudadanos de otro país para disfrutar de los beneficios que le reportara esa condición.
La reforma constitucional que reconoce la doble nacionalidad en México empezó a analizarse en 1996 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 20 de marzo de 1997 y entró en vigor el 20 de marzo de 1998. Su punto principal establece que ningún mexicano por nacimiento puede ser privado de su nacionalidad, incluso si adquiere otra ciudadanía.
Claro, como las leyes deben ser de aplicación general, la misma condición aplicaría para los ciudadanos extranjeros que adquirieran la nacionalidad mexicana.
Por eso, y por otras razones, también hubo resistencias y oposición.
En contra, se argumentó que los ciudadanos con doble nacionalidad pueden votar en las elecciones de dos países, influyendo en políticas que no les afectan directamente o votando a favor de los intereses de su otra patria.
Además, quienes se oponen señalan el riesgo de que personas con acceso a secretos de Estado o puestos gubernamentales de alto nivel tengan vínculos legales y afectivos con otra nación, especialmente en tiempos de tensiones geopolíticas.
También es de considerar que muchos países exigen un juramento de fidelidad exclusiva al naturalizarse. Al respecto, los críticos consideran que mantener la nacionalidad de origen rompe el espíritu de este compromiso
Otro aspecto conflictivo. En caso de tratarse de una persona joven, están en situación de tener la obligación de cumplir el servicio militar obligatorio y en algunas naciones esto aplica inclusive para las mujeres. Esto oblga a la persona: Si ambos países de los que una persona es ciudadana entran en conflicto pues deben decidir por un país u otro.
Sin atender a estas advertencias negativas, la declaración de principios de la reforma constitucional de 1997 en México (que entró en vigor en 1998), mediante la cual se estableció la llamada ley de doble nacionalidad, también conocida como no pérdida de la nacionalidad mexicana por nacimiento, impulsó una profunda redefinición de la soberanía, de la identidad nacional y la protección jurídica de los migrantes.
La exposición de motivos de dicha reforma asentó los siguientes principios rectores fundamentales: uno, que la nacionalidad mexicana no se agota por una delimitación geográfica, sino que se concibe como un sentimiento de pertenencia, lealtad a los símbolos, la cultura, las tradiciones y las instituciones que va más allá de las fronteras.
Dos, la necesidad de proteger a los millones de mexicanos que emigraron a otros países, principalmente a Estados Unidos, al no estar obligados a renunciar a su nacionalidad de origen, pueden adoptar la ciudadanía del país receptor para poder ejercer derechos políticos y civiles en condiciones de igualdad.
En cuanto a los eventuales conflictos de intereses o de lealtades, los legisladores nacionales tuvieron el cuidado de establecer limitaciones a quienes tienen la doble nacionalidad. Esto se especifica en el artículo 3 de la Constitución, el cual establece:
“La Ley regulará el ejercicio de los derechos que la legislación mexicana otorga a los mexicanos que posean otra nacionalidad y establecerá normas para evitar conflictos por doble nacionalidad.
“El ejercicio de los cargos y funciones para los cuales, por disposición de la presente Constitución, se requiera ser mexicano por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad. Esta reserva también será aplicable a los casos que así lo señalen otras leyes del Congreso de la Unión.
“En tiempo de paz, ningún extranjero podrá servir en la fuerza armada permanente, ni en las fuerzas de policía o seguridad pública. Para pertenecer al activo del Ejército en tiempo de paz y al de la Armada o al de la Fuerza Aérea o al de la Guardia Nacional en todo momento o desempeñar cualquier cargo o comisión en ellos, se requiere ser mexicano por nacimiento”.
Es de tenerse en cuenta que ese artìculo fue modificado por la llamada Cuarta Transformación como parte de las reformas constitucionales aprobadas por el bloque oficialista del Congreso con fecha 30 de septiembre de 2024, para consolidar el repudiado militarismo, pues con anterioridad, ese artículo sólo exigía ser mexicano por nacimiento para pertenecer al activo del Ejército, la Armada o la Fuerza Aérea, sin mencionar a la Guardia Nacional.
En la actualidad, el gobierno encargado de construir el segundo piso de la llamada Cuarta Transformación, encabezado por la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, se prepara para realizar nuevos cambios en la Carta Magna para limitar las facultades de los ciudadanos con doble nacionalidad, sobre todo condicionar la posibilidad de aspirar a la Presidencia, gobiernos de los estados y la Jefatura de Gobierno de la CDMX. Los que aspiren a dichos cargos deberán renunciar explícitamente a cualquier otra nacionalidad antes de postularse.
La propuesta busca reformar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. El gobierno federal señala que los gobernantes deben tener como único interés supremo a México y evitar lealtades o influencias de otros países.
La jefa del Ejecutivo federal que se ha envuelto en la bandera del nacionalismo, sobre todo para atacar a personajes de la oposición como el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y la actual mandataria de Chihuahua, María Eugenia Campos, y para proteger a los militantes de Morena perseguidos por la justicia de los Estados Unidos, envió el pasado jueves la iniciativa de reforma constitucional para obligar a los aspirantes a cargos ejecutivos federal o estatales conservar únicamente la nacionalidad mexicana.
“El objetivo es garantizar que toda persona mexicana que desee ser Presidente o Presidenta de la República, gobernador, gobernadora, jefe o jefa de Gobierno, deba ser solo mexicano, no tener ninguna otra nacionalidad. (…) Actualmente, en la Constitución no queda claro -y ha habido gobernadores que tienen doble nacionalidad- no queda claro que deben renunciar a la… si tienen otra nacionalidad, antes de ser candidato”, reproduce textualmente el portal de Internet del gobierno de México lo expresado por la presidenta Sheinbaum, que también expuso:
“Y ahora lo que estamos proponiendo es eso al Congreso de la Unión, que una vez que se inscriban, que es el momento en que desean ser Presidenta o Presidente o titular del Ejecutivo de alguna entidad de la República, deben renunciar a otra ciudadanía, si es que la tienen, y solamente quedarse con la nacionalidad mexicana, para garantizar que el interés de la nación esté por encima de cualquier otro interés de cualquier otro Estado o nación del mundo”, puntualizó en la conferencia matutina”.
Una de las primeras reacciones en contra vino del ex gobernador panista García Cabeza de Vaca, quien dijo que esa iniciativa tenía dedicatoria, pero de hecho aprovechó las circunstacia para confirmarse como aspirante a la Presidencia de la República.
“Por supuesto que me interesa y por supuesto que quiero ser parte de la construcción de un gran movimiento de cambio en nuestro país, apoyando y respaldando a toda la resistencia, no solamente a mi partido”, declaró en entrevista con Carmen Aristegui.
Además, la dirigencia nacional del PRI, encabezada por su presidente nacional, el senador Alejandro Moreno, expresó su rechazo categórico a la iniciativa anunciada por la Presidencia para cancelar derechos políticos a los mexicanos con doble nacionalidad, al advertir que sería un enorme retroceso en los derechos humanos de millones de ciudadanos, que son tan mexicanos como todos.
La dirigencia del tricolor puntualizó que la doble nacionalidad no es doble lealtad ni razón para poner bajo sospecha a millones de compatriotas y advirtió que Morena tiene un desastre monumental en su gobierno, aunado a las múltiples crisis que se viven en todo el país, por lo que, indicó, buscan distraer la atención y generar confusión.
Aseguró que, desde el PRI, “estamos en contra de este nuevo retroceso en los derechos humanos y la democracia en México”.













