Vamos a ir mejor, ofreció Sheinbaum, pero los indicadores no la respaldan
Miguel Ángel Rivera, Opinión lunes 31, Ago 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
“Vamos bien y vamos a ir mejor”, afirmó la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, el 1 de septiembre de 2025, en un mensaje a la nación con motivo de su primer informe de gobierno. El mensaje lo ha reproducido cuantas veces ha deseado a lo largo de los últimos 12 meses.
“Vamos bien y vamos a ir mejor. Repito: vamos bien y vamos a ir mejor. Por nuestro pueblo, por nuestra patria, vale la pena dar cada hora, cada minuto y cada aliento de nuestros días. Llegamos a seguir transformando la nación, por la paz y el bienestar del pueblo. Tengan la certeza que no voy a traicionar. Con la fuerza de México, de nuestro pueblo, caminaré sin descanso, con rectitud, con valentía y honraré siempre la confianza depositada en mí.
“México es un país grandioso con un pueblo maravilloso y hoy que inicia el mes de la patria, cuando conmemoramos con orgullo nuestra Independencia decimos con fuerza y alegría: somos un país libre, independiente y soberano, con un pueblo trabajador y extraordinario. Somos grandeza cultural y somos siempre y por siempre servidores del pueblo y de la patria. ¡Que viva la grandeza de México! ¡Que viva México!”, puntualizó en su comparecencia ante la Nación desde Palacio Nacional.
“Somos un país libre, independiente y soberano, con un pueblo trabajador y extraordinario, somos grandeza cultural y somos siempre y por siempre servidores del pueblo y de la patria”, destacó, la todavía novel mandataria al reproducir las tácticas de su jefe y antecesor, Andrés Manuel López Obrador, de aprovechar cualquier circunstancia para rendir informes “ante el pueblo”.
Al momento, con un año más de experiencia y luego de que aparenta seguir su propio rumbo, aunque sólo en algunos aspectos, no en todo, caben por lo menos dos preguntas: ¿En verdad vamos bien? y ¿cuáles son los indicadores del buen rumbo?
En su mensaje de hace un año, cuyo contenido podría ser básicamente el mismo de este año, la presidenta Sheinbaum presumió los avances de la construcción del segundo piso que le encomendó su caudillo, consistentes en programas para el bienestar, seguridad, materia económica, educativa, infraestructura, salud, vivienda y derechos de las mujeres.
De acuerdo con la nota informativa que aparece en el portal de Internet del Gobierno de la República, la mandataria recordó que, por primera vez en más de dos siglos, una mujer encabeza los destinos de la patria, lo que ha generado en niñas, jóvenes y adultas una fuerza que mueve conciencias, abre caminos y rompe aquellas barreras que durante mucho tiempo parecieron imposibles de derribar.
Ahora, el efecto de la novedad ha disminuido y a pesar de la promesa, también de la gobernante, en el sentido de que “llegamos todas” y de que se han impulsado reformas tendientes a proteger al género femenino (¿es apropiado referirse así a las mujeres?), en la realidad cotidiana no parecen haber ganado mucho terreno en lo referente a la protección personal.
En México, 7 de cada 10 mujeres (el 70.1% de las mayores de 15 años) han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, de acuerdo con datos oficiales del Inegi.
También, más de dos terceras partes de las mujeres en el país han sufrido agresiones físicas, emocionales, sexuales o económicas y, lo peor, en lo que se refiere a feminicidios, se registra un promedio de 1.8 al día en el territorio nacional.
Las organizaciones y redes de protección civil reportan cientos de delitos de abuso o violación diarios que afectan tanto a mujeres adultas como a menores de edad.
La reacción del gobierno de la llamada Cuarta Transformación no ha sido todo lo diligente en esta materia, pues la Secretaría de la Mujer, creación de la presidenta Sheinbaum, no ha funcionado como se esperaba. Para empezar, no ha tenido cabeza desde más de cuatro meses. Su primera titular, Citlalli Hernández, dejó el cargo el 16 de abril de 2026 para integrarse a la dirigencia de Morena como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones.
El pasado 15 de junio, la presidenta Sheinbaum anunció haber designado a Laura Itzel Castillo como nueva titular de esa dependencia, pero como desempeñaba el cargo de presidenta del Senado y esa importante función terminaba ayer, 31 de agosto, había que esperar al 1 de septiembre, o sea hoy, para que asumiera su nueva responsabilidad.
El portal del gobierno expuso en esa fecha: “la aún senadora cuenta con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos de las mexicanas desde el ámbito legislativo y territorial. También fue diputada federal, consejera de Pemex y titular de Desarrollo Urbano en la capital del país”.
Bonita y emotiva presentanción, pero en el fondo demoestró que para el segundo piso de la 4T, su partido, Morena, y la burocracia legislativa son más importantes que los asuntos de la mujer.
En su mensaje –que no informe, pues este se entrega por escrito al Congreso– del año anterior, la jefa del Ejecutivo Federal destacó que la economía mexicana muestra fortaleza con un crecimiento anual estimado de 1.2 por ciento. También dijo que la Inversión Extranjera Directa (IED) significó un récord en el primer semestre del año con más de 36 mil millones de dólares, además de que la moneda mexicana se mantiene por debajo de los 19 pesos por dólar.
Por desgracia, pues esto afecta a todo el país, hoy la Presidenta no podrá presumir un crecimiento mayor, pues en su primer año de gobierno (2025) el Producto Interno Bruto (PIB) de la economía mexicana registró un crecimiento real del 0.8%, de acuerdo con las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), es decir, menos que el año anterior, el último del mandato de su caudillo, quien para conquistar el poder, entre otras muchas promesas no cumplidas, ofreció que la economía nacional crecería durante su gobierno a un promedio de cuatro por ciento anual, con posibilidades de alcanzar hasta un seis por ciento, pero en promedio quedó por debajo de lo logrado por sus criticados gobiernos anteriores del repudiado PRIAN.
La perspectiva puede mejorar un poco para la primera Presidenta de México, pues hace seis días el Banco de México (Banxico) dio un informe en el cual, por primera vez en dos años, elevó su pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.1% a 1.5%, dentro de un rango de 1% a 2%.
La Junta de Gobierno del Banco de México estima que la economía mexicana crecerá 1.5% durante este año, superior a la previsión previa de 1.1 por ciento.
“Esperamos que el crecimiento del PIB se ubique entre 1.0 y 2.0%, con una estimación puntual de 1.5%, esta proyección es superior al 1.1% publicada en el informe previo; la revisión entre informes se explica por el mayor crecimiento de la actividad económica en el segundo trimestre respecto de lo anticipado”, explicó la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, quien fuera subsecretaria de Hacienda en el gobierno del ex presidente López, quien la nominó a la presidencia del Banco Central.
Pero no todo es optimismo, la misma Junta de Gobierno de Banxico advirtió en ese informe trimestral que prevén una desaceleración en el tercer trimestre y hacia adelante proyectan una moderada y gradual aceleración.
La situación podría mejorar en 2027, para cuando el banco central espera un crecimiento del PIB de entre 1.2 y 2.8%, con una estimación puntual de 2.0%, una tasa que, en esta ocasión, es menor al 2.1% previo.
En particular, Rodríguez advirtió que se mantiene la posibilidad de una baja debido a riesgos como la incertidumbre en torno a las políticas que pudieran implementarse en Estados Unidos en materia comercial en el contexto de la nueva fase de revisiones anuales de T-MEC, lo que podría afectar la demanda externa, así como el consumo y la inversión en el país.
Esto, además de que se mantienen riesgos asociados con conflictos geopolíticos en particular por la guerra en Oriente Medio y episodios de volatilidad financiera.
Otro aspecto que alardeó Sheinbaum el año anterior fue la supuesta baja en el desempleo. Aseguró que se ubicó en 2.7 por ciento, uno de los más bajos del mundo, y en los últimos 12 meses ha vuelto a destacar ese supuesto éxito.
Nuevamente, por desgracia, ese supuesto logro se viene abajo si se tiene en cuenta que el empleo informal en México alcanzó un récord en julio de 2026, pues 34 millones 143 mil 28 personas estuvieron bajo esa condición laboral, revela la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe) del Inegi.













