Contaminación del aire, de los riesgos ambientales relacionados con 6.6 millones de muertes al año
* Especiales martes 8, Sep 2026
- Cifras a nivel mundial
- El 99% de la población en el mundo estuvo expuesta a niveles de contaminación que superaban las recomendaciones de la OMS

La OMS estima que 31% de los adultos no realiza suficiente actividad física, lo que evidencia la importancia de construir hábitos que favorezcan tanto la salud individual como los entornos en los que vivimos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire es uno de los principales riesgos ambientales para la salud y está relacionada con aproximadamente 6.6 millones de muertes cada año a nivel mundial. Además, la organización estima que 31% de los adultos no realiza suficiente actividad física, lo que evidencia la importancia de construir hábitos que favorezcan tanto la salud individual como los entornos en los que vivimos.
En el marco del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, que se conmemora cada 7 de septiembre, Sports World presenta “Respirar mejor, vivir mejor”, una iniciativa que busca poner sobre la mesa la conexión entre la calidad del aire, la práctica deportiva y una vida saludable.
Aire limpio: un aliado para mantenernos activos
La calidad del aire también adquiere relevancia cuando hablamos de actividad física. Al hacer ejercicio, nuestro cuerpo requiere mayor cantidad de oxígeno y aumenta la frecuencia y profundidad de la respiración. Por ello, las condiciones del aire pueden ser un factor importante al momento de elegir dónde y cuándo realizar actividades físicas al aire libre.
La evidencia científica ha estudiado precisamente esta relación entre contaminación y ejercicio. Si bien los beneficios de mantenerse físicamente activo generalmente superan los riesgos asociados con la contaminación en muchos escenarios, reducir la exposición a niveles elevados de contaminantes permite aprovechar estos beneficios en mejores condiciones.
Por ello, algunas recomendaciones para cuidar nuestra salud y reducir nuestra exposición son:
- Consultar la calidad del aire antes de realizar actividad física al aire libre y considerar modificar la rutina cuando los niveles de contaminación sean elevados.
- Preferir espacios verdes y alejados de avenidas con alta circulación vehicular, siempre que las condiciones lo permitan.
- Elegir horarios adecuados para realizar actividades al exterior, tomando en cuenta las condiciones ambientales del día.
- Realizar ejercicio en espacios interiores cuando la calidad del aire exterior no sea favorable.
- Mantenerse activo mediante alternativas de movilidad sostenible, como caminar o utilizar bicicleta en trayectos donde sea seguro y viable.
- Incorporar hábitos que reduzcan las emisiones contaminantes, desde disminuir el uso innecesario del automóvil hasta hacer un uso responsable de la energía.
Respirar también es parte del entrenamiento
Cuando hacemos ejercicio, la respiración adquiere un papel fundamental. A medida que aumenta la intensidad de una rutina, también lo hace la demanda de oxígeno del organismo. Desde una clase de cycling o entrenamiento funcional hasta una sesión de fuerza, cada movimiento está acompañado por un proceso respiratorio que ayuda al cuerpo a responder al esfuerzo.
Por ello, hablar de aire limpio también es hablar de bienestar para quienes encuentran en el ejercicio una herramienta para cuidar su salud.
La OMS señala que la actividad física tiene importantes beneficios para la salud física y mental y que las personas que no realizan suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad entre 20% y 30% mayor frente a quienes mantienen niveles adecuados de actividad física.
Al mismo tiempo, la calidad del aire es un factor que debe considerarse especialmente durante la actividad física. Cuando los niveles de contaminación son elevados, respirar con mayor frecuencia durante el ejercicio puede incrementar la cantidad de contaminantes que ingresan a las vías respiratorias. Por ello, la OMS recomienda considerar el lugar y el momento en que se realiza actividad física para reducir la exposición cuando la calidad del aire no es favorable.
Cuidar el aire también es cuidar nuestro bienestar
La relación entre los espacios saludables y el bienestar no se limita a la salud física. El contacto con la naturaleza también puede favorecer la salud mental. De acuerdo con Mental Health America, pasar tiempo al aire libre y en contacto con la naturaleza puede contribuir a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer la concentración.
La evidencia científica también respalda esta relación. Un estudio publicado en la National Library of Medicine (NIH), que analizó a 624 adolescentes, encontró que 76.4% de los participantes señaló que pasar tiempo al aire libre y en contacto con la naturaleza les ayudó a afrontar el estrés durante la pandemia. Los resultados también mostraron una relación entre una mayor participación en actividades al aire libre y un menor deterioro del bienestar subjetivo.
Estos hallazgos ponen en perspectiva que cuidar nuestro entorno no es únicamente una responsabilidad ambiental, sino también una manera de crear condiciones que favorezcan nuestra salud y bienestar. Desde elegir un espacio adecuado para entrenar hasta caminar en lugar de utilizar el automóvil en trayectos cortos, las decisiones cotidianas pueden contribuir tanto a nuestro bienestar como al cuidado del aire que compartimos.
La contaminación atmosférica es un desafío que requiere cambios a gran escala, pero también ofrece una oportunidad para replantear la manera en que nos movemos y habitamos nuestras ciudades. Promover el transporte sostenible, proteger las áreas verdes y generar espacios que incentiven la actividad física son acciones que pueden contribuir a construir comunidades más saludables.
En este contexto, Sports World refrenda su compromiso con la promoción de estilos de vida activos y saludables, destacando la importancia de contar con espacios que favorezcan el bienestar físico y mental. En el marco del Día Internacional del Aire Limpio, la compañía invita a incorporar hábitos que contribuyan al cuidado del entorno y a encontrar más oportunidades para mantenerse en movimiento, porque respirar mejor, vivir mejor también comienza con cuidar el espacio en el que vivimos.














