Este año y el siguiente creceremos poco, pero el optimismo oficial va en aumento
Miguel Ángel Rivera, Opinión miércoles 9, Sep 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Ojalá, por el bien de todos, que se cumpla el pronóstico del gobierno de México, en particular de la Secretaría de Hacienda, de que la economía nacional crezca este año 2.5 por ciento, aunque, la verdad, quedan muchas dudas al respecto.
Esa cifra también está muy lejos de lo prometido por el caudillo de la llamada Cuarta Transformación, un crecimiento superior al cuatro por ciento anual y hasta del seis por ciento.
Por el contrario, la mayor parte de las agencias independientes especializadas en temas económicos prevén que la economía de nuestro país crecerá en el presente año apenas un solo punto, si no es que se queda por debajo de ese nivel, y para el venidero pronostican 1.8 por ciento anual.
En su más reciente informe trimestral, correspondiente al periodo abril-junio del presente año, el Banco de México elevó su pronóstico del crecimiento económico para 2026, pero apenas de 1.1% a 1.5%, o sea, mucho menos que las fallidas promesas.
En el anterior reporte, correspondiente al trimestre enero-marzo, el Banco Central había reportado a la baja su expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año en curso, ubicándolo en 1.1% (desde el 1.6% previo). El ajuste se atribuyó a una actividad económica en ese trimestre más débil de lo esperado.
Al mejorar su pronóstico, los especialistas de Banxico lo relacionan con una reactivación y un avance del 1.9% en el segundo trimestre del año. Además, resulta positivo que la inflación general ha mostrado descensos.
El banco también informó que el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó en el segundo trimestre del año, luego de la contracción observada en el trimestre previo. Ello fue resultado de contribuciones positivas de los tres grandes sectores de la actividad económica.
En cambio, “durante el segundo trimestre de 2026, los principales indicadores del mercado laboral presentaron, en general, condiciones similares a las del trimestre anterior. Así, persistió la debilidad de dicho mercado. La tasa de participación laboral y la razón de ocupación de la población en edad de trabajar continuaron ubicándose en niveles bajos. En este contexto, la tasa de desocupación nacional y de desocupación urbana no presentaron cambio respecto del periodo enero-marzo de 2026”.
Especialistas del sector privado consultados por el propio Banco de México también aumentaron la previsión acerca del crecimiento económico en 2026, pero lo hicieron en forma muy limitada,de 1.2% a 1.3%. Además, previeron un dólar más barato hacia finales de año, al ubicarlo en 17.50 pesos, desde el cálculo anterior de 17.88, según la encuesta mensual de agosto del banco central.
La especialistas también bajaron de 4% a 3.90% su pronóstico de inflación de México al cierre de este año.
Un día antes de que el secretario de Hacienda presentara el proyecto de paquete económico, especialistas del sector privado encuestados por Citi estimaron que el crecimiento Producto Interno Briuto (PIB) del país para este año va de 1%, de Scotiabank y Banco Base a 2.3% que tiene Bancoppel. Este último es el más optimista, pero aún así queda ligeramente por debajo de las expectativas oficiales, que tienen como tope el referido 2.5 por ciento.
Este último porcentanje ni siquiera se estima para el año venidero, pues los especialistas citados por el diario El Economista y consultados por Citi, calculan que será de 1.8 por ciento.
Al margen de estas estimaciones, al presentar el Paquete Económico en la Cámara de Diputados, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, anunció que con con base en este proyecto, para el próximo año, el gobierno federal pretende centrar sus inversiones en proyectos estratégicos de infraestructura para impulsar la economía del país.
Señaló que se estima que la economía continúe en su senda de crecimiento con una tasa anual entre 1.5 y 2.5 por ciento, lo cual se sustenta en lo que llamó fortalezas estructurales
“La primera es la solidez de nuestro mercado laboral; el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, de 2.9 por ciento en julio; los salarios reales continúan creciendo y la recuperación sostenida del salario mínimo y el fortalecimiento de los derechos laborales han mejorado los ingresos de las y los trabajadores”, aseguró el funcionario, quien agregó que “México también cuenta con una mayor integración con el exterior. Se ha consolidado como el principal socio comercial de los Estados Unidos y ha diversificado sus exportaciones”.
Al respecto, indicó que “destaca el crecimiento del 63 por ciento anual de las exportaciones de electrónicos y equipos de cómputo a Estados Unidos el mes de julio, a ello se suma una inversión extranjera directa de 35 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026, el monto más alto registrado para un primer semestre.
“Finalmente, México mantiene una inflación controlada, mientras en otras economías el aumento en los precios de los energéticos provocó un repunte de la inflación. En México, ésta disminuyó de 4.0 a 3.3 por ciento entre febrero y la última lectura de agosto”, aseguró.
El titular de Hacienda comentó que para 2027 se prevén ingresos totales por 9.2 billones de pesos, “con la recaudación tributaria siendo el eje central. Ello significa que el crecimiento se financiará principalmente a través de un sistema tributario moderno y eficiente, el cual amplía la base de contribuyentes y fortalece la eficiencia recaudatoria.
“Se proyecta un crecimiento real de 5.9 por ciento en la recaudación, respecto a 2026, lo que llevará a los ingresos tributarios a un máximo histórico de 15.9 por ciento del Producto Interno Bruto.
“Este resultado será posible gracias a la modernización del marco fiscal y al fortalecimiento del Servicio de Administración Tributaria, con nuevas herramientas digitales y tecnológicas que simplifican trámites, facilitan el cumplimiento y fortalecen la fiscalización”.
Sin hacer referencia a versiones previas acerca de aumentos de impuestos a algunos productos, ni anunciar ninguna reforma fiscal, Amador manifestó que “en 2027 damos un paso adicional en el fortalecimiento de los ingresos públicos mediante una mayor equidad tributaria y simplificación.
“El sistema tributario debe preservar un principio básico de equidad, quienes tienen mayor capacidad para contribuir deben realizar una aportación acorde con ella evitando que los beneficios y tratamientos fiscales se conviertan en mecanismos de planeación fiscal agresiva que terminen trasladando una mayor carga a los contribuyentes que sí cumplen con sus obligaciones.
“Las adecuaciones a las deducciones y pérdidas fiscales buscan que la contribución de las empresas sea más consistente con su capacidad económica, al tiempo que restringen la demanda para las empresas que facturan operaciones simuladas y combaten la elusión y la evasión fiscal.
“Al mismo tiempo, queremos facilitar el cumplimiento para las empresas pequeñas y acompañar su crecimiento”, ofreció el funcionario.
Lo que no mencionó el titular de Hacienda fueron las cifras del total del gasto público, que seguramente será de más de diez billones de pesos, ni de la deuda pública, que probablemente ascenderá a más de un billón de pesos para cubrir el déficit. Lo único que apuntó es que “para 2027 se estima un déficit público de acuerdo con las RFSP’s (Requerimientos Financieros del Sector Público, otra forma de referirse a las necesidades de endeudamiento del gobierno) de 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto, menor al estimado de cierre de este ejercicio de 4.1 por ciento”.
Lo que sí se concedió Amador Zamora fue espacio para hacer propaganda en favor de la llamada Cuarta Transformación:
“Este documento que hoy presentamos ante ustedes, mantiene los cimientos del segundo piso de la Cuarta Transformación con las bases sólidas que lo caracterizan: finanzas públicas sanas y responsables, premisas fundamentales para promover el desarrollo de nuestro país.
“Salvaguardar la estabilidad de las finanzas públicas, preserva la capacidad del Estado para invertir, proteger a las familias y responder ante nuevos desafíos, porque construir bienestar también significa asegurar que México conserve año tras año los recursos y la fortaleza para desarrollar nuestra economía y distribuir la riqueza de forma justa».














