El INE abandona el color rosa ¿podrá recuperarlo el nuevo partido Somos?
Miguel Ángel Rivera, Opinión jueves 10, Sep 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Una consulta en Inteligencia Artificial acerca del cambio de colores del Instituto Nacional Electoral (INE) de rosa a lila y azul, puso al descubierto (para mí) que ese proceso de cambio ya es bien conocido y se denomina por su nombre en inglés (rebranding)
La respuesta de la IA sostiene que el mencionado rebranding “Va mucho más allá de cambiar el logo o actualizar los colores corporativos. Un rebranding bien ejecutado transforma la percepción del mercado. Uno mal planificado puede destruir en semanas el reconocimiento que una marca ha tardado años en construir”.
En el cambio que nos interesa, la modificación de los colores que identifican al INE (antes IFE), es de destacar que esa institución nació como un seguro en contra de los fraudes electorales, con lo cual ganó de inmediato buena fama entre los ciudadanos que así encontraron la forma de hacer valer sus votos.
Sin embargo, al paso de los años, ese prestigio ganado en buena ley se vino abajo cuando el caudillo de la llamada Cuarta Transformación, el ex presidente López operó para acabar con la autonomía del organismo de tal manera que logró una mayoría incondicional de consejeros electorales para aprobar toda clase de nuevas modalidades, todas en beneficio del oficialismo.
Una de las primeras enmiendas consistió en el nombramiento de la consejera presidenta del INE, la sonorense Guadalupe Taddei, quien aparte de sus inclinaciones partidistas, evidentemente a favor del régimen, tiene compromisos que en otras circunstancias la invalidarían por incurrir en conflicto de intereses. Esto porque parientes cercanos desempeñan cargos en los gobiernos estatal y federal, todos dependientes o vinculados a la llamada Cuarta Transformación.
La lista la encabeza Luis Rogelio Pineda Taddei (hijo), quien ha ocupado cargos como funcionario en Sonora, entre otros en la Consejería Jurídica del estado y la secretaría particular del gobernador Alfonso Durazo, que, a su vez, es presidente del Consejo Nacional del partido oficial, Morena. Antes, Pineda Taddei había generado polémica al ser designado secretario auxiliar II de la Suprema Corte de Justicia en la Nación, para la ponencia (despacho) de la ministra Yazmín Esquivel Mossa.
Pablo Taddei Arriola, su sobrino, es el director de la empresa estatal Litio para México, también conocida como LitioMX, una de las quimeras del ex presidente López que supuestamente aprovecharía la “enorme” riqueza de nuestro país en ese mineral estratégico que ha adquirido gran valor por la conversión de los vehículos de motor a gasolina por eléctricos. Muchas esperanzas, pero nada en la realidad, pues hasta la fecha, esa empresa creada durante el sexenio del caudillo de la 4T no ha producido ni un kilo del valioso mineral. Según nota del diario El Financiero, a pesar de sus nulos resultados, LitioMX tiene asignado en el proyecto de presupuesto federal para 2027 la mayor partida desde su creación, 15 millones 534 mil 224 pesos. (Pero esa es otra historia).
Seguimos con la lista de parientes de la presidenta del INE en las nóminas oficiales:
Jorge Taddei Bringas (primo): Se ha desempeñado como delegado de programas federales de la Secretaría de Bienestar en Sonora.
Ivana Celeste Taddei Arriola (sobrina): Ha participado en la política local como diputada en el Congreso de Sonora por Morena.
Otro sobrino, Jorge Carlos Taddei Arriola fue director de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
No se sabe si esas muestras de nepotismo fueron tomadas en cuenta para el cambio de imagen del INE, el hecho es que la Junta General Ejecutiva (JGE) del Instituto cambió el rosa mexicano por un abanico de tonos de color lila.
El cambio, considerado histórico por muchos, se atribuyó al naciente partido político nacional Somos (antes con el apellido México) por haber tomado el mismo color del INE para identificarse. Al respecto, es de recordar que, al reconocerle la condición de partido político nacional, el INE obligó a Somos a eliminar el apellido México y el color rosa de fondo, aunque aceptó que las letras fueran de ese color. El organismo electoral aprobó el nombre y la identidad general de Somos con letras en rosa sobre fondo blanco, pero rechazó su logotipo original (fondo rosa con letras blancas) porque generaba confusión con otras fuerzas políticas.
El reciente miércoles, al explicar el rebranding, la presidenta del Instituto expresó: “debo reconocer que es la primera vez que el Instituto Nacional aprobará un manual de este nivel de importancia; seguramente tendrá un impacto en el historial del Instituto hacia adelante y esto nos permitirá contar con las posibilidades de en verdad registrar este manual en donde tengamos que registrarlo, para que jamás nos vuelva a ocurrir que alguna organización que se convierte en partido político, en el camino de estas posibilidades, pueda usar el color que institucionalmente haya establecido esta Junta General, que es el que está contenido en el mismo manual”.
Luego de ese galimatías, Taddei comentó que era necesario lograr también una identificación que permitiera al personal del Instituto, en campo, ser diferenciado por todos los actores que en ese momento anduvieran en campaña o en otro tipo de ejercicios partidistas o de alguna organización ciudadana.
En el manual de identidad, el Instituto expone que “la paleta cromática institucional constituye uno de los principales elementos de reconocimiento visual del Instituto y se compone de tonos lilas como colores primarios, lo que sustituye al sistema anterior, el cual se conserva únicamente como referencia histórica”.
En la justificación del cambio se indica que la actualización “resulta necesaria ante la evaluación de las tecnologías, plataformas digitales y canales de comunicación que ha experimentado el INE desde la expedición del manual de identidad institucional vigente en 2014.
“Contar con un instrumento actualizado permitirá homologar la aplicación de la identidad institucional en todas las áreas y órganos del instituto, evitando interpretaciones o usos inconsistentes, y fortalecerá la certeza con la que la ciudadanía identifica las comunicaciones, servicios y materiales oficiales como auténticos, en un entorno donde la rápida circulación de contenidos digitales hace más relevante esa distinción”, dice el documento en donde se justifican los cambios.
En esa sesión del Consejo General todos los temas fueron aprobados por unanimidad y sin discusión, incluido “el acuerdo por el que se aprueba el manual de identidad institucional del INE”.
Sólo queda una duda, si el INE cambió sus colores por la influencia de un partido político, ¿esa organización podrá recuperar el rosa que fue desechado por el Instituto?, o como dijo don Juan Tenorio, “imposible la habéis dejado para vos y para mí”.
En el presupuesto para 2027, aumentará la deuda, critica el PAN
Una de las promesas de campaña no cumplidas por el ex presidente López fue de la no endeudar más al país y su discípula y sucesora, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo ha ido por el mismo camino, pero tampoco cumple con lo ofrecido, denunció el PAN.
Todavía al destacar supuestos avances positivos en el presupuesto para 2027, la mandataria afirmó que el país no se está endeudando. Dijo que el Paquete Económico mantiene finanzas sanas sin nuevos impuestos ni gasolinazos. Sheinbaum atribuyó un esperado crecimiento en la recaudación al combate a la evasión fiscal.
En inmediato desmentido, el coordinador de los diputados federales del PAN, Elías Lixa, destacó que el referido presupuesto para el año venidero propuesto por el Ejecutivo incluye 1.7 billones de pesos de nuevo endeudamiento, sin garantizar crecimiento económico real.
El legislador panista también denunció una reducción del 70 por ciento en la inversión en materia de generación de energía eléctrica, pese a los apagones y al deterioro de la infraestructura.
Lixa calificó el proyecto de presupuesto, que seguramente será aprobado sin cambios por la mayoría oficialista en su Cámara, dijo que esa propuesta repite los vicios de los últimos ocho años: más deuda, menor inversión estratégica y mayor presión sobre los contribuyentes cumplidos.
Descalificó las proyecciones de la Secretaría de Hacienda, al considerar que son bajas y poco realistas.















