Un sueño guajiro: desayunos gratuitos en todas las escuelas
Miguel Ángel Rivera, Opinión domingo 13, Sep 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Hay buenas ideas que nunca de van a materializarse y en la llamada Cuarta Transformación uno de esos buenos propósitos consiste en la restauración, aunque sea parcial, de las llamadas escuelas de tiempo completo o, si se quiere, buscar solución a otro grave problema, la desnutrición infantil, una de las causas del bajo rendimiento escolar.
La propuesta, claro que no hace referencia al nombre que tenía ese programa que beneficiaba a más de medio millón de niños y a sus familias, sino que ahora adquiere actualidad por los malos resultados de los estudiantes mexicanos en la prueba PISA que aplica la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), en las cual los jóvenes de 15 años resultaron reprobados en matemáticas y en comprensión de lectura, aunque un poco mejor en ciencias, lo cual generó satisfacción en la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, quien en vez de lamentar los malos resultados intentó justificarlos porque hay otros países que están peor.
Lo que podría significar un giro definitivo en el sistema escolar mexicano y que de alguna manera se asemeja a la escuela de tiempo completo es la propuesta del senador Alberto Anaya Gutiérrez, dirigente nacional (su críticos dicen que dueño) del Partido del Trabajo, uno de los integrantes de la alianza que actualmente gobierna el país, junto con el PVEM y Morena.
Al presentar su iniciativa, ese legislador que se presenta como un viejo luchador de izquierda sólo habló de hacer obligatorios los desayunos escolares en todos los planteles de educación básica del país.
Es importante, dijo, que los alimentos que formen parte del programa cumplan con los criterios de calidad nutricional y contenido calórico, que establezcan las autoridades competentes en materia de salud. Esto porque es bien sabido que una proporción muy alta de niños de las zonas deprimidas del país llegan a sus clases sin haber ingerido algún alimento.
El legislador del PT planteó reformar la Ley General de Educación, para dar respuesta a la situación de desnutrición que existe en México y los retos que debemos enfrentar como sociedad, para garantizar el interés superior de la niñez, que incluya una alimentación nutritiva, suficiente, equilibrada y de calidad para las niñas, niños y adolescentes que cursan la educación básica en instituciones públicas.
Anaya, quien vive directamente las carencias y problemas de las escuelas, pues su esposa, María Guadalupe Rodríguez Martínez, fundó y dirige una conocida red de centros educativos, básicamente Centros de Desarrollo Infantil (Cendi) y está ligada a la asociación civil Frente Popular Tierra y Libertad en el estado de Nuevo León. Ese conjunto recibe anualmente millonarios recursos de financiamiento público por parte del gobierno federal y de gobiernos estatales, lo cual ha generado enormes polémicas, sin que deje de fluir el dinero público.
Pero, como apunté, en este caso, la propuesta del senador Anaya significaría un alivio para gran número de familias de escasos recursos. El senador petista señaló que los desayunos y comidas escolares son un gran elemento para combatir la malnutrición, el sobrepeso y la obesidad, así como para promover el desarrollo, crecimiento y madurez del cerebro de las niñas, niños y adolescentes.
Anaya Gutiérrez enfatizó que un programa obligatorio de desayunos escolares contribuirá al desarrollo integral de los estudiantes, a garantizar su permanencia escolar, bienestar físico y emocional, así como a mejorar su aprovechamiento académico.
Consideró que este programa se debe implementar bajo los principios de equidad, inclusión, universalidad progresiva, igualdad sustantiva, interculturalidad, sostenibilidad y accesibilidad, a fin de asegurar el acceso igualitario a la alimentación escolar.
También advirtió que es necesario que la operación y supervisión del programa esté a cargo de la autoridad educativa federal, en coordinación con las autoridades educativas, de salud y bienestar de las entidades. Para ello, pidió que las entidades federativas armonicen su marco legal.
La iniciativa fue turnada a las Comisiones Unidas de Educación y de Estudios Legislativos, Primera. De no haber negociado Anaya con anterioridad un acuerdo para que avance el proyecto como programa del gobierno encargado a construir el segundo piso de la llamada Cuarta Transformación, lo más probable que su proyecto, por más benéfico y humanitario que resulte, no pasará de esas comisiones, como otras buenas intenciones que no tienen la bendición del régimen.
Los beneficios de un programa de esa clase resultan indudables. Según muchos especialistas ajenos al gobierno, organizar bien esos desayunos escolares resultarían mucho más benéficos que entregar dinero en efectivo.
La importancia del desayuno se aprecia a través de un documento de la Secretaría de Salud federal, publicado en el portal de Internet del Ejecutivo federal.
“El desayuno es considerado la comida más importante del día debido a que los alimentos que se ingieren son los primeros después de un largo periodo de ayuno derivado de las horas en las que se está dormido; el desayuno además precede las horas del día en las que se lleva mayor actividad y, por lo tanto, mayor gasto de energía”, dice el referido documento publicado el 26 de agosto de 2015. Tal vez por eso, no lo toma en consideración el gobierno de la llamada Cuarta Transformación.
Con todo, es conveniente reproducir que el estudio advierte que “en México un alto porcentaje de la población adulta no desayuna o desayuna muy tarde y se estima que 2 de cada 10 niños no desayuna, mientras que los adolescentes realizan su primera comida hasta aproximadamente las diez de la mañana a pesar de que lo recomendado es realizar el desayuno una hora después de despertar.
“Los niños y adolescentes que desayunan adecuadamente tienen un mayor rendimiento tanto físico como intelectual; un desayuno óptimo es aquel que aporta el 20 al 25% del requerimiento de calórico diario además de que contribuye a que se logre una ingesta de nutrimentos adecuada (vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas).
“Las personas que no desayunan tienen una mayor probabilidad de presentar obesidad debido a que se someten a ayunos prolongados y cuando se recibe la primera comida el cuerpo responde acumulándola como reserva de energía”.
Luego viene una recomendación, que no parece muy adecuada cuando se trata de familias pobres que cancelan el desayuno por falta de dinero y no por voluntad propia.
“Recuerda: el desayuno forma parte de nuestros hábito saludables, no olvides realizarlo diariamente”.
Lo allí expuesto, aunque han transcurrido más de diez años, no ha cambiado mucho, pero tal vez no es considerado prioritario por la 4T porque viene de un gobierno “neoliberal”. Sin embargo, la situación de gran mayoría de los niños no ha mejorado, así que sería bueno que atendieran las recomendaciones de su socio y aliado.
También con ello, se evitarían condiciones conflictivas como la que atravesó la Presidenta el pasado fin de semana en Hidalgo al continuar con su campaña propagandística, perdón, informativa, por el estado de Hidalgo, en donde un grupo de jóvenes, supuestos estudiantes, dieron portazo en la sede del evento, para presentar sus demandas directamente a la jefa del Ejecutivo, que consisten entre otros temas aulas dignas y comedores.
El acto se realizó en el denominado Domo de las Estrellas de Pachuca, ubicado en una plaza comercial que de acuerdo con los estándares de la llamada Cuarta Transformación se puede considerar “fifí”.
Casi para concluir el “informe” supuestos estudiantes de la Escuela Normal Rural “Luis Villarreal” El Mexe, de Hidalgo, burlaron la seguridad del lugar y se mezclaron al área designada para prensa.
Con gritos y empujones, algunos manifestantes intentaron brincar las vallas de seguridad para procurar llegar con la titular del Ejecutivo federal.
Es de recordar que esa normal rural de “El Mexe” fue cancelada por el gobierno estatal encabezado por Miguel Ángel Osorio en 2008 y lo reabrió el caudillo de la 4T. Como decían las abuelas: “¿así me pagan?”
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