El presidente Donald Trump se lleva la riqueza mineral de Venezuela
Mundo lunes 28, Sep 2026
- Primero fue petróleo
- Abrió a empresas de EU el negocio del oro venezolano, mientras crecen contratos millonarios

Tras la caída de Nicolás Maduero, la administración de Donald Trump modificó su política para permitir la importación de oro venezolano procedente de una de las regiones mineras más violentas y corruptas del país.
El gobierno de Estados Unidos ha asumido el control de parte del negocio petrolero venezolano y, de acuerdo con distintos cálculos, ha obtenido al menos 13 mil millones de dólares. Pero el petróleo no ha sido el único recurso sobre el que Washington ha puesto la mirada. Ahora es el oro.
Trump, según reporta The New York Times, autorizó operaciones con oro venezolano, promovió acuerdos con compañías estadounidenses y extranjeras, envió a Caracas a funcionarios acompañados por empresas mineras y comenzó a facilitar contratos para explotar y exportar minerales hacia el mercado estadounidense.
“El acuerdo comercial de oro ejemplifica cómo Trump utilizó la captura de Maduro para tomar el control de los recursos de Venezuela. Primero, se hizo cargo de las exportaciones petroleras venezolanas. Luego, su administración se volcó en la riqueza mineral del país”, escriben Anatoly Kurmanaev, Tyler Pager y Rebecca R. Ruiz en el Times. “Eso incluía una de las mayores reservas de oro sin explotar del mundo, en un momento en que los precios estaban cerca de máximos históricos y los compradores lo demandaban con avidez”.
Sereveló previamente que el gGobierno de Trump buscaba un mayor acceso estadounidense a los minerales venezolanos, incluido el oro, con el propósito de extender sobre el sector minero la influencia que Washington ya había conseguido en los hidrocarburos. Tres fuentes familiarizadas con las conversaciones dijeron a la agencia que la estrategia pretende vincular los recursos naturales de Venezuela con los intereses económicos y de seguridad nacional de Estados Unidos.
El Times relata cómo, a principios de marzo, mientras Trump celebraba la intervención militar en Venezuela, recibió en la Casa Blanca al Secretario del Interior, Doug Burgum, y a un empresario que llevó diez lingotes de oro venezolano. Según funcionarios presentes, Trump observó con aprobación el cargamento mientras sus colaboradores tomaban fotografías y bromeaban con quedarse con él, pese a que anteriormente el propio presidente había incluido el oro venezolano en una lista negra al acusar que su extracción destruía el medio ambiente, envenenaba comunidades y financiaba a grupos criminales y militares corruptos.
Ese mismo día, la administración de Trump modificó su política para permitir la importación de oro venezolano procedente de una de las regiones mineras más violentas y corruptas del país. Los primeros cargamentos provendrían de una empresa estatal que aún era considerada una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Burgum resumió después el giro con una broma: “Normalmente, hay que estar en los Juegos Olímpicos para traer de vuelta el oro”, al relatar cómo había ayudado a abrir esa nueva ruta comercial entre Venezuela y Estados Unidos.
Del crudo a los lingotes
El primer gran negocio del nuevo esquema apareció prácticamente al mismo tiempo que la visita de Burgum. Axios reveló que Minerven, la minera estatal venezolana, acordó vender a la comercializadora Trafigura entre 650 y mil kilogramos de oro doré destinados al mercado estadounidense. Burgum ayudó a impulsar el contrato y Trafigura quedó encargada de conducir el metal hacia refinerías de Estados Unidos.
Una fuente oficial citada por Axios defendió la nueva relación comercial asegurando que anteriormente existía “mucha corrupción” alrededor de los contrabandistas del mercado negro. Bajo el nuevo mecanismo, afirmó, “el dinero por los recursos de Venezuela irá al gGobierno y al pueblo de Venezuela”, mientras que el oro que antes terminaba en países como Turquía o Irán llegaría ahora a Estados Unidos.
Washington modificó al mismo tiempo el régimen de sanciones que había limitado el comercio del oro venezolano. La Oficina de Control de Activos Extranjeros —OFAC— emitió en marzo licencias que autorizaron transacciones con minerales venezolanos, incluso aquellas relacionadas con Minerven.
Los contratos debían quedar sometidos a leyes estadounidenses y las empresas tenían que documentar la cadena de custodia y realizar procesos de debida diligencia. Las autorizaciones fueron ampliadas sucesivamente y, para septiembre, la licencia 51D permitía actividades comerciales con carbón y minerales venezolanos, incluido el oro, según dio a conocer la Oficina de Control de Activos Extranjeros.
Trafigura dijo que compraría únicamente oro procedente de operaciones propiedad de Minerven y anunció la creación de un programa de “abastecimiento responsable”. Reuters explicó que esa condición pretendía impedir la entrada de metal procedente de proveedores externos del Arco Minero del Orinoco, donde Naciones Unidas y otras organizaciones han documentado durante años explotación laboral y presencia de organizaciones criminales.
No obstante, The New York Times revela, en un amplio reportaje que abarcó desde las minas del sur de Venezuela hasta la Casa Blanca y las casas comerciales de Europa, cómo el Gobierno de Trump alineó a Estados Unidos con una industria que todavía está plagada por la misma criminalidad que él decía estar combatiendo al arrestar a Maduro.
La bonanza dorada
Lo cierto es que el negocio ha crecido sin parar. El 16 de septiembre, Venezuela otorgó a Heeney Capital, firma de inversión con sede en Nueva York, derechos de operación y exportación sobre la mina de oro Chocó, en El Callao, Bolívar. El convenio, realizado junto con la comercializadora Mercuria Energy, tiene una duración de 30 años y contempla una inversión inicial de hasta mil millones de dólares. Se señaló que los sectores petrolero y minero han sido priorizados para atraer capital y aumentar las exportaciones, con especial énfasis en los envíos hacia Estados Unidos.
El acuerdo fue firmado en Houston durante la reunión ministerial de Energía del G20 por representantes de Heeney, el Gobierno venezolano y la Corporación Venezolana de Minería (CVM). Además de operar Chocó, Heeney y Mercuria obtuvieron el derecho de comercializar y exportar el oro producido en el yacimiento. El contrato incluso contempla la posibilidad de extenderse más allá de los 30 años inicialmente pactados.
















