Belisario Domínguez
Ramón Zurita Sahagún martes 8, Oct 2013De frente y de perfil
Ramón Zurita Sahagún
Durante muchos años, el nombre de Belisario Domínguez ha estado asociado con lo más cercano a un personaje de la sociedad civil, con una gesta heroica que dio paso a la entrega de la máxima presea que otorga el Senado de la República.
Dos discursos en los que arremetía con todo en contra del entonces Presidente de la República, Victoriano Huerta, motivaron el asesinato del entonces senador Domínguez, como sucedió también con el diputado Serapio Rendón, unas semanas antes. Eran tiempos en que los legisladores (senadores y diputados) respondían a su conciencia o intereses, según fuese el caso, ya que la situación del país era incierta, luego del Golpe de Estado fraguado por Huerta y Félix Díaz.
La alocución del chiapaneco Domínguez provocó que tras su asesinato fuese disuelta la Cámara de Diputados y la mayoría de los legisladores enviados a prisión.
De ahí, deriva el reconocimiento que el Senado de la República hizo a uno de los suyos, al crear dicha presea, como una gran distinción para los mexicanos que se distingan en el campo de sus actividades.
Así parecía ser, ya que distinguidas personalidades fueron recipiendarios de la medalla en sus inicios, siendo la maestra Rosaura Zapata la primera en alcanzar dicha distinción (1954), por su contribución a la creación de la educación preescolar en México.
En el transcurrir de sus inicios, la presea fue otorgada también en 1963 a María Hernández Zarco (nieta de Francisco Zarco), ya que fue la única persona que se atrevió a imprimir el discurso de Belisario Domínguez en aquel aciago septiembre de 1913.
Así transcurrió cada año la entrega de la Belisario Domínguez, un evento al que solía acudir el Presidente de la República en la fecha de registro de su muerte.
Viejos revolucionarios, embajadores, luchadores sociales, educadores y artistas de talla internacional, fueron algunos de los premiados con la Belisario Domínguez en las décadas de los 50, 60, 70 y parte de los 80.
Sin embargo, en 1979, los priístas consiguieron que dicha medalla fuese entregada a Fidel Velázquez Sánchez, un viejo operador sindical del sistema, aunque siguieron alternando la distinción hacia personajes como el embajador Luis Padilla Nervo, el historiador Jesús Silva Herzog, el pintor Rufino Tamayo, la educadora y feminista María Lavalle Urbina, entre otros.
Salvo un par de excepciones, la medalla se otorgaba a personajes con gran trayectoria y que contribuyeron en gran forma al desarrollo y a las expresiones del país.
Algo sucedió que en el camino de la construcción de la democracia en México y apostando a favor de la transición, la medalla Belisario Domínguez se politizó y se convino en que los tres partidos con mayor representatividad en el Senado de la República se la otorgaran a uno de sus integrantes.
Ya había sucedido en el pasado reciente cuando los priístas consiguieron que Griselda Álvarez, la primera mujer gobernadora y escritora y poetisa, fuese galardonada con la presea.
Al año siguiente Heberto Castillo, un viejo luchador social de la izquierda recibió la distinción y el siguiente fue José Ángel Conchello, ex presidente nacional del PAN. Todavía el escritor Carlos Fuentes, el filósofo Leopoldo Zea, el historiador Luis González, el alergólogo Carlos Canseco González y el investigador Jesús Kumate (estupendo infectólogo y vinculado al PRI), consiguieron rescatar para el humanismo dicha medalla, pero llegaron los tiempos de los políticos.
Así en los años recientes, la presea fue otorgada en forma póstuma a Carlos Castillo Peraza, ex presidente nacional del PAN; el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, el político y financiero Antonio Ortiz Mena, el ex rector Javier Barros Sierra (compartida), Luis Héctor Álvarez, ex presidente nacional del PAN; Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex presidente nacional del PRD y el escritor y erudito Ernesto de la Peña, en forma póstuma. Para esta ocasión, en que se conmemora el primer centenario del asesinato del entonces senador Belisario Domínguez, los actuales legisladores decidieron posponer hasta el mes de noviembre dicha entrega, donde vuelven a asomar los intereses ideológicos de los partidos. Sin embargo, vale la pena recordad la gesta heroica del senador chiapaneco, quien además tenía poco tiempo como legislador, ya que entró como suplente a la muerte del senador propietario, para cumplir con su destino.
TERCERA LLAMADA
Van tres ocasiones en que Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores no pueden llegar al Zócalo de la capital del país, para la realización de su mitin, aunque su movilización muestra que sigue siendo un buen convocante.
Las causas han sido diversas, desde el plantón de los maestros, pasando por los centros de acopio, para la ayuda de los damnificados.
Sin embargo, Paseo de la Reforma y otras avenidas céntricas de la capital del país han servido para el despliegue de sus movilizaciones y dejar en claro la vigencia del liderazgo del tabasqueño.
Es cierto que en algunos estados del país, no se concreta el crecimiento del Movimiento de Regeneración Nacional, lo que no frena el liderazgo que mantiene Andrés Manuel. AMLO se mantiene firme en su propósito de frenar la reforma energética, cuando menos en los términos en que fue presentada y proseguirá con sus movilizaciones.
BÁRBARA BOTELLO
Todo un escándalo generó en León, Guanajuato, el primer informe de gobierno de la alcaldesa Bárbara Botello, por el derroche del que hizo gala. Botello recuperó la plaza para los priístas después de que fue dominada por los candidatos panistas desde finales de la década de los 80 en el siglo pasado, pero parece ser que no durará mucho en manos de los tricolores. La molestia entre la ciudadanía es enorme, por la mala administración y los excesos de la alcaldesa, a la que hasta sus propios correligionarios cuestionan.











