Inicia mayo con violencia
¬ Augusto Corro martes 3, May 2022Punto por punto
Augusto Corro
Los gobiernos de los tres niveles: municipal, estatal y federal deben preocuparse por la espiral de violencia que azota al país. Tan sólo en el primer día de mayo fueron reportados 112 homicidios dolosos. Se trata pues, de la cifra más alta de asesinatos en un día en el presente año. La ola de crímenes viene desde sexenios anteriores, pero ésta no es razón para no buscar e implementar estrategias que le regresen la tranquilidad y seguridad a México.
En el presente, la espiral de violencia con miles de desapariciones, feminicidios y asesinatos amenaza con crecer ante la pasividad de las autoridades, que dicen combatir la criminalidad, aunque no se tengan los resultados requeridos. Los delitos ocurren en todo el territorio nacional, no solamente en las zonas ocupadas por la delincuencia organizada.
Ahí está el asesinato de la universitaria Debanhi Escobar, en Nuevo León. Este crimen impactó a la opinión pública. Sin embargo, el caso se estancó, pues está como al principio. La Fiscalía de Nuevo León exhibió su incapacidad para resolver ese crimen. La joven desapareció el 9 de abril y fue localizada sin vida 13 días después. A partir de la desaparición de la estudiante hasta su localización, las autoridades siguen sin saber qué fue lo que le sucedió a la joven.
Como si no fuera suficiente con la violencia de los grupos criminales, debido a las pugnas por las plazas, también la Guardia Nacional se apuntó la muerte del estudiante Angel Yael Ignacio Rangel, de 19 años. Se informó que los representantes de la ley realizaban “reconocimientos disuasivos” en la comunidad de la Ex hacienda El Copal, en Irapuato, cuando observaron dos vehículos estacionados en un camino de terracería. El suceso ocurrió la tarde del 27 de abril.
Los jóvenes decidieron dejar el lugar precipitadamente, hecho que, presuntamente, llevó a los guardias a accionar sus armas. El guardia presuntamente responsable del crimen ya está detenido y, según las autoridades, no habrá impunidad. Vemos, pues, que la criminalidad crece no importa de donde surge. Las cifras de desaparecidos, feminicidios y homicidios dolosos son alarmantes. Ya es tiempo que los gobiernos federal, estatal y municipal implementen estrategias que brinden resultados.
Los abrazos y no balazos para frenar las acciones criminales no conducen a nada positivo. Quizás, atacar el problema desde su raíz sea bueno, pero llevará un tiempo considerable el que empiece a dar frutos. Mientras, la impunidad de que gozan los delincuentes, por las causas que usted pueda imaginarse, solo sirven para estimular las acciones criminales.
En tanto, en lo que va del gobierno del presidente López Obrador las fiscalías estatales y federales registraron 119 mil 56 homicidios dolosos. El problema se complica porque el crimen crece, las masacres continúan, los feminicidios y las desapariciones son una verdadera pesadilla. No ceden las agresiones a las mujeres. Las propias autoridades, las verdaderamente responsables de su cargo, han manifestado su preocupación por la espiral de violencia.
Por ejemplo, Alejandro Encinas Rodríguez, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración del Gobierno federal, hizo un llamado urgente a instituciones y gobiernos para garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. El funcionario fue uno de los participantes en el Segundo Encuentro de la Coordinación Nacional Técnica de Armonización y Aplicación del Protocolo Alba.
(El Protocolo Alba es un mecanismo que permite la coordinación de esfuerzos de los tres órdenes de Gobierno, comprometidos con la promoción y ejecución de actividades conducentes para la localización de mujeres con reporte de extravío).
Encinas Rodríguez dijo que “estamos enfrentando una gravísima situación en contra de las mujeres. La comisión de delitos atenta contra las mujeres, particularmente la trata y la agresión sexual, esto requiere de un esfuerzo institucional que va más allá de la coordinación, hay que asumir como tarea del estado en donde todos cumplan con su responsabilidad de manera conjunta”.
A grandes rasgos, este es el panorama de la violencia en México.
¿Usted qué opina amable lector?













