Promueven en Q. Roo la crianza positiva desde la primera infancia
Quintana Roo jueves 29, May 2025- Llamado a crear entornos seguros
- Fomentan la adopción de buenas prácticas para un cuidado de un menor de edad

Por redacción DIARIOIMAGEN
Chetumal.- Para asegurar que niñas y niños crezcan en entornos seguros desde la primera infancia, la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Quintana Roo (Sipinna) promueve la adopción de buenas prácticas de cuidado entre madres, padres y personas cuidadoras, a través de un modelo de crianza con ternura.
En coordinación con autoridades educativas de nivel preescolar, lleva a cabo el Programa Integral de Prevención contra la Violencia en Primera Infancia, que durante 2024 alcanzó cerca de 2 mil 300 personas −entre niñas, niños, madres, padres y personal docente− y continúa su implementación en 2025.
Mediante este programa, la niñez en edad prescolar desarrolla habilidades para el autocuidado, a través de la identificación de situaciones de riesgo, el reconocimiento de su cuerpo y la expresión de sus emociones; en tanto que sus personas cuidadoras fortalecen prácticas de crianza positiva, basadas en el amor y el respeto.
Por su parte, el personal docente recibe herramientas para difundir e implementar una cultura de prevención de la violencia entre el alumnado, así como para potenciar sus capacidades para detectar y atender situaciones de riesgo desde sus ámbitos de competencia.
“En Quintana Roo, bajo el liderazgo de la gobernadora Mara Lezama, construimos un presente en el que niñas y niños crecen con amor, protección y oportunidades. Este gobierno humanista con corazón feminista trabaja incansablemente para garantizar sus derechos, porque su bienestar hoy es el cimiento de un futuro más justo y próspero para todas y todos”, afirmó Jorge Isaías Quintanilla Osorio, encargado de Despacho de la Secretaría Ejecutiva del Sipinna.
Cultiva relaciones de confianza
La crianza positiva es un enfoque educativo basado en el respeto, la empatía y la comunicación asertiva entre padres e hijos. Sus fundamentos provienen de investigaciones psicológicas y pedagógicas que han demostrado que los niños que crecen en entornos afectivos y seguros desarrollan una mayor autoestima, habilidades sociales más sólidas y una mejor capacidad para gestionar sus emociones. Adoptar este modelo desde las primeras etapas de la infancia no solo fortalece el vínculo entre progenitores e hijos, sino que también sienta las bases para una adultez emocionalmente estable.
Principios clave de la crianza positiva
La crianza positiva se basa en una serie de principios fundamentales que permiten guiar el desarrollo infantil de manera saludable:
– Atención y afecto: La conexión emocional con el niño es crucial. Mostrar afecto, validar sus emociones y demostrar interés por sus pensamientos crea una sensación de seguridad.
– Disciplina basada en el respeto: En lugar de castigos físicos o emocionales, se busca una disciplina firme pero afectuosa que ayude al niño a entender las consecuencias de sus acciones.
– Establecimiento de límites claros: La estructura y los límites son necesarios para el desarrollo infantil, pero deben ser explicados con lógica y coherencia.
– Promoción de la autonomía: Permitir que los niños tomen decisiones adecuadas a su edad les enseña responsabilidad y refuerza su autoestima.
– Refuerzo positivo: Elogiar los comportamientos deseables en lugar de centrarse en las fallas fomenta la seguridad y el desarrollo emocional.
– Escucha activa: Comprender las necesidades y preocupaciones del niño sin invalidar sus sentimientos crea un ambiente de confianza mutua.
Impacto en el desarrollo infantil
Numerosos estudios han mostrado que los niños criados en un ambiente positivo desarrollan mayores habilidades para la resolución de problemas y son menos propensos a desarrollar ansiedad o problemas de comportamiento. La seguridad emocional generada a través de la crianza afectiva se traduce en niños con mayor capacidad de empatía, comunicación efectiva y regulación emocional.
Además, la crianza positiva ayuda a prevenir la violencia infantil, el abuso emocional y la desconexión afectiva entre progenitores e hijos. Al adoptar estrategias que favorecen la construcción de relaciones sanas, se fomenta una sociedad más equilibrada y respetuosa.
Si bien no hay un modelo único de crianza, existen algunas estrategias que pueden facilitar su implementación:
– Validar las emociones del niño: En lugar de minimizar o ignorar sus sentimientos, es esencial reconocerlos y ayudarlo a gestionarlos.
– Evitar los gritos y castigos físicos: La disciplina debe centrarse en el aprendizaje y no en el miedo. Explicar las consecuencias de sus acciones permite que el niño comprenda por qué ciertos comportamientos son inapropiados.
– Dedicar tiempo de calidad: Compartir momentos significativos, como leer juntos, jugar o dialogar sobre su día, fortalece la conexión emocional.
– Ofrecer alternativas en lugar de prohibiciones: En lugar de decir “no hagas eso”, plantear opciones como “es mejor hacer esto porque…” genera un ambiente de cooperación.
– Enseñar a través del ejemplo: Los niños aprenden por imitación, por lo que actuar con respeto y empatía fomenta valores fundamentales en su desarrollo.
La crianza positiva no es un método rígido, sino una filosofía que busca cultivar relaciones afectivas y de confianza entre padres e hijos. Implementarla desde la infancia no solo impacta el bienestar emocional de los niños, sino que también contribuye a formar generaciones más equilibradas y socialmente responsables.













