Casos de embarazo entre menores de edad van a la baja en Quintana Roo
Quintana Roo domingo 28, Sep 2025- Avance en salud sexual
- Es un fenómeno no puede darse por superado ni ignorarse, alertan especialistas

En Quintana Roo se ha registrado una disminución de embarazos adolescentes en los últimos años.
Por redacción DIARIOIMAGEN
Chetumal.- En México, el embarazo en niñas y adolescentes sigue siendo una problemática de salud pública profundamente arraigada en factores sociales, culturales y estructurales. Aunque en Quintana Roo se ha registrado una disminución en los últimos años, el fenómeno no puede darse por superado ni ignorarse.
La Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), vigente desde 2015, busca reducir en 30% los embarazos en jóvenes y erradicar por completo los embarazos infantiles. Esta política interinstitucional incluye programas de educación sexual, atención médica, prevención comunitaria y acompañamiento a adolescentes embarazadas. Si bien los avances han sido lentos, especialistas coinciden en que ha contribuido a una reducción gradual de los casos.
En 2020, datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelaron que el 2.4% de los embarazos en Quintana Roo ocurrieron en menores de entre 12 y 17 años. Aunque la tasa de natalidad entre adolescentes de 15 a 19 años ha disminuido, el embarazo infantil sigue siendo una expresión de violencia que no puede normalizarse.
Paula Rita Rivera, gerente de operaciones de Telefem -organización que brinda acompañamiento en procesos de interrupción legal del embarazo con medicamentos- fue enfática: “Cuando hablamos de embarazo infantil no estamos frente a una decisión temprana ni a un accidente. Es violencia. Es un delito. Una niña de 10 o 12 años no puede consentir. Si el padre registrado tiene 62 años, estamos ante un abusador protegido por el silencio, incluso por su entorno familiar”.
Rivera subrayó que la prevención debe ser integral: sacar a las niñas de entornos de abuso, pobreza y violencia, garantizarles acceso a métodos anticonceptivos y educación sexual desde edades tempranas. También insistió en que la legalización del aborto en Quintana Roo hace dos años ha sido un paso importante para proteger a niñas víctimas de delitos sexuales.-
Gracias a una transformación cultural
Entre los factores que han favorecido la disminución de embarazos adolescentes en el estado, Rivera destacó el aumento en los niveles educativos, el fortalecimiento de redes comunitarias y una transformación cultural. “Quintana Roo es una sociedad más abierta en términos de sexualidad, menos rígida en lo religioso, y eso influye. Hace una década liderábamos las estadísticas; hoy estamos viendo resultados gracias a estrategias preventivas y mayor acceso a servicios de salud”.
Sin embargo, los desafíos persisten. En comunidades de estados como Oaxaca y Guerrero —que encabezan los índices de embarazo adolescente— aún se practican matrimonios arreglados, y las brechas culturales perpetúan relaciones desiguales. La pobreza, la violencia intrafamiliar y la falta de información siguen siendo factores que alimentan esta problemática.
Además, Rivera advirtió sobre la omisión institucional: “Si un profesional de la salud atiende un embarazo infantil y no activa el protocolo correspondiente, se convierte en cómplice”. La Norma Oficial Mexicana 046 establece la obligación de denunciar y atender casos de violencia sexual, incluyendo el acceso a la interrupción legal del embarazo en estas circunstancias.
Finalmente, Rivera recordó que la educación sexual no debe recaer únicamente en las escuelas o el gobierno. “Empieza en casa. Hay que enseñar desde pequeños cómo se llaman sus genitales, que nadie puede tocarlos, y generar confianza para que, si ocurre algo, lo digan. Erradicar el embarazo infantil es una responsabilidad ética, legal y de salud”.













