Inauguran el primer Centro de Monitoreo Ambiental y Detección Temprana de Sargazo
Quintana Roo jueves 2, Oct 2025- Paso histórico hacia la gestión ambiental
- Nueva plan combina tecnología satelital con un sistema de coordinación entre dependencias

Quintana Roo inauguró el primer Centro de Monitoreo Ambiental y de Detección Temprana de Sargazo en México y América Latina.
Por redacción DIARIOIMAGEN
Chetumal.- En un paso histórico hacia la gestión ambiental del Caribe mexicano, Quintana Roo inauguró el primer Centro de Monitoreo Ambiental y de Detección Temprana de Sargazo en México y América Latina. Este centro, pionero en su tipo, busca transformar la respuesta ante el arribo masivo de algas marinas en las costas del estado, fenómeno que ha afectado gravemente al turismo, la biodiversidad y la calidad de vida de las comunidades costeras.
El nuevo centro, presentado por el titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA), Óscar Rebora Aguilar, combina tecnología satelital de última generación con un sistema de coordinación entre dependencias estatales, federales y municipales. Desde el Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones (C5), se monitorean en tiempo real las manchas de sargazo en el mar, permitiendo anticipar su llegada y activar protocolos de limpieza y contención.
“El sargazo no es un problema menor; tiene impactos ambientales, sociales y económicos profundos. Con este centro dejamos atrás la improvisación y consolidamos una estrategia de largo plazo”, declaró Rebora Aguilar durante su comparecencia ante el Congreso local.
Desde 2022, se han recolectado más de 176 mil toneladas de sargazo en las costas de Quintana Roo, con una inversión acumulada de 222 millones de pesos. Tan solo en el último año, se retiraron 84 mil toneladas en 2.3 millones de metros cuadrados de playa, apoyados por el buque sargacero ARM Natans, 11 embarcaciones costeras, 22 motores marinos y equipo especializado.
El arribo masivo de macroalgas genera pérdidas estimadas de hasta 2 mil millones de dólares anuales, equivalentes al 11.6 % del PIB estatal, afectando principalmente al sector turístico.
Como parte de la estrategia integral, el gobierno estatal también anunció la creación del Centro Integral de Saneamiento y Economía Circular (CISEC), con una inversión superior a 40 millones de pesos. Este centro busca aprovechar el sargazo para la generación de biogás, avanzando hacia un modelo de economía circular que transforme el alga en recurso energético.
“El sargazo que antes representaba pérdidas millonarias y daños a nuestros ecosistemas, hoy comienza a transformarse en una oportunidad energética y sustentable”, afirmó Rebora Aguilar.
La iniciativa posiciona a Quintana Roo como referente en la gestión del sargazo en el Caribe y América Latina. El uso de imágenes satelitales Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea, junto con herramientas de inteligencia ambiental, permite una respuesta más eficiente y coordinada ante uno de los desafíos ecológicos más complejos de la región3.
Corredor Jaguar en la península de Yucatán
Quintana Roo se consolida como un eslabón estratégico del Corredor Biológico Mesoamericano, una red de hábitats críticos que permite el libre tránsito del jaguar (Panthera onca), el felino más grande de América y símbolo de la salud ecológica de los ecosistemas tropicales. Este corredor, que conecta desde el norte de Argentina hasta México, encuentra en la selva maya uno de sus refugios más importantes, y en Quintana Roo, un territorio clave para su conservación.
El Corredor Jaguar abarca más de seis millones de kilómetros cuadrados de hábitat potencial en América Latina, incluyendo la Amazonía, el Chaco, el Pantanal y la selva maya. En México, la península de Yucatán concentra la mayor población de jaguares del país, con 1,699 ejemplares registrados en el Tercer Censo Nacional del Jaguar 20242. Quintana Roo, junto con Yucatán y Campeche, forma parte de esta región vital, donde se han identificado rutas de tránsito, zonas de reproducción y áreas de alimentación del felino.
La Reserva de la Biosfera de Calakmul, el Ejido Laguna Om y otras áreas naturales protegidas en el sur de Quintana Roo son puntos neurálgicos del corredor. En estos territorios, científicos del Instituto de Ecología de la UNAM trabajan junto a comunidades locales —incluidos excazadores convertidos en conservacionistas— para rastrear y proteger jaguares mediante métodos no invasivos como el uso de perros entrenados y collares GPS.
En septiembre de 2025, 18 países latinoamericanos acordaron con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) diseñar un plan de acción para consolidar el Corredor Jaguar como pilar de biodiversidad, resiliencia climática y desarrollo sostenible. Este acuerdo incluye compromisos de gobiernos, convenios multilaterales y participación comunitaria, con énfasis en la restauración de hábitats, la conectividad ecológica y la educación ambiental.
Gerardo Ceballos González, presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, subrayó que “salvar al jaguar en particular, y a la diversidad de México en general, dependerá de nuestras acciones. Y paradójicamente, de ello depende también nuestro futuro”.













