La industria panificadora genera más de 530 mil empleos en México
* Destacadas, Cd. de México martes 21, Oct 2025- Eslabón fundamental en la economía nacional
- La mayoría de las 54 mil panaderías registradas pertenecen a pequeñas empresas

La industria panificadora en México emplea a más de 530 mil personas de manera directa y genera miles de empleos indirectos en toda la cadena de valor, que sostienen a miles de familias.
Con una profunda tradición que forma parte de la identidad cultural mexicana, la industria panificadora en México emplea a más de 530 mil personas de manera directa y genera miles de empleos indirectos en toda la cadena de valor, que sostienen a miles de familias.
Este eslabón fundamental en la economía nacional, al abarcar desde grandes plantas industriales hasta hornos familiares, representa un importante motor de emprendimiento local, ya que de las 54 mil panaderías registradas en México, la mayoría son micro y pequeñas empresas familiares que preservan recetas tradicionales y fortalecen las raíces gastronómicas de las regiones.
Del total de empleos, 17.8% corresponde a grandes empresas, donde la especialización y la eficiencia son factores clave; 9.6% se concentra en centros comerciales y tiendas de autoservicio; y 7.3% en panaderías familiares o negocios informales, reflejando la diversidad y vitalidad del sector.
“La panadería mexicana actual ofrece una gran diversidad de productos que responden a diferentes gustos, ocasiones y necesidades. Hoy encontramos panes elaborados con harinas tradicionales, panes integrales y variedades con procesos o formatos distintos. Así, cada persona puede elegir la opción que mejor se adapte a su preferencia y estilo de vida alimentario”, afirmó Julián Castañón Fernández, presidente de Canainpa.
Entre las variedades que se ofrecen en el mercado mexicano, se encuentran desde el pan comercial hasta el artesanal. El pan blanco, que incluye bolillo, telera, pan de caja y pan español, entre otros, representa el 81% de la preferencia de los consumidores mexicanos.
Por su parte, el pan dulce, como conchas, donas y cuernitos, así como diversos productos de repostería, abarca el 19% del consumo total. Estas cifras reflejan que el consumidor mexicano busca versatilidad, accesibilidad y practicidad al elegir panes que acompañen sus alimentos a lo largo del día para acompañar distintos platillos.
La industria de la panificación mexicana combina una tradición ancestral transmitida de generación en generación con el uso de tecnología moderna en sus procesos de elaboración, lo que le permite mantener la calidad, seguridad e innovación en sus productos.
Una cadena que multiplica impacto
La producción involucra sectores estratégicos como trigo, harina, levaduras, grasas, aceites, huevo y sal. Esta interdependencia genera un efecto multiplicador en la economía. A su vez, el comportamiento de la industria está ligado a factores macroeconómicos como precios de suministros, disponibilidad energética y hábitos de consumo.
Por otra parte, el pan también cumple un papel nutricional importante. Muchos productores han incorporado ingredientes como semillas y fibra para responder a la necesidad de dietas más balanceadas. De esta manera, la industria contribuye a mejorar la alimentación.
Más allá de su impacto económico, cada pan transmite saberes y mantiene vivo un legado cultural que trasciende en la preferencia diaria de millones de mexicanos. Consumir pan significa promover empleos, impulsar la economía local y preservar una tradición. En cada pieza horneada, la panificación mexicana confirma su fuerza.
Por todo ello, consumir pan en sus distintas versiones no solo representa disfrutar un alimento nutritivo y tradicional, sino también apoyar a miles de familias mexicanas que dependen de esta industria y contribuir a preservar una parte esencial de nuestra cultura.
Aumenta 15% el precio por alza en insumos
El presidente del Grupo de Industriales Panificadores de Aguascalientes (GIPAN), César Arturo Salado Gómez, informó que el precio del pan registrará un incremento del 15% a nivel nacional, derivado del aumento en los costos de insumos y materias primas.
“Como cada año, la inflación nos pega y nosotros tenemos que ajustarnos. pero la gente lo recibe bien porque nos seguimos esforzando en mantener la frescura, la calidad de los productos, calientitos y con grandes sabores y variedades”, explicó.
Salado Gómez señaló que este ajuste coincide con la temporada de Día de Muertos, en la que aumenta la demanda de pan de muerto, cuyos precios varían según la preparación. “El precio oscila desde los 15 pesos hasta los 40 o 50 pesos, ya con rellenos o cubiertos, pero el tradicional va entre los 15 y 20 pesos”, detalló.
El dirigente subrayó que el sector panificador suele mantener precios estables por largos periodos, ya que prefieren absorber los incrementos antes de trasladarlos al consumidor. “Somos una industria muy noble que no queremos afectar a nuestros consumidores. Siempre vemos que se estabilice; ya cuando vemos que por varios meses no bajan los precios de la harina o el azúcar, ahora sí tenemos que hacer el ajuste”, comentó.
Indicó que el último incremento general en el pan se había aplicado hace aproximadamente un año, lo que refleja el esfuerzo del gremio por mantener precios accesibles. “Antes ya le subieron a la coca, los cigarros y muchas cosas más; la gente lo comprende. Una pieza de pan cuesta en promedio 10 pesos, el bolillo 9, y en el oriente puedes encontrarlo hasta en 6 o 7 pesos”, dijo.
Sobre las diferencias de precios entre panaderías, Salado explicó que dependen de los costos de operación y los ingredientes utilizados. “Hay quienes utilizan huevo, otros solo agua; algunos usan mantequilla y otros margarina o manteca. Además, las panaderías familiares se ahorran gastos de traslado o personal, y eso influye en el precio final”, puntualizó.












