Drástica caída de 56.8 por ciento en la industria de la construcción
Quintana Roo domingo 26, Oct 2025DERECHO DE REPLICA José Luis Montañez
- El fin de megaproyectos y la cautela económica frenan al sector en QR

La industria de la construcción en Quintana Roo atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el valor de producción de las empresas constructoras en el estado cayó 56.8% en agosto de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta drástica contracción ha generado un efecto dominó que afecta directamente el empleo, las horas trabajadas y los ingresos de miles de trabajadores del sector.
La caída se atribuye a varios factores: la conclusión de grandes proyectos federales, como tramos del Tren Maya y obras aeroportuarias; una menor inversión privada en infraestructura turística; y un entorno económico más cauteloso por parte de desarrolladores y empresas constructoras. El resultado es visible en las calles: menos obras, menos maquinaria en movimiento y más trabajadores sin contrato.
El impacto en el empleo ha sido inmediato. Según el mismo reporte del Inegi, el número de trabajadores en el sector disminuyó 15.6%, lo que representa una pérdida significativa de puestos en obras públicas y privadas. Además, las horas trabajadas bajaron 12.7% y los salarios reales se redujeron, afectando el poder adquisitivo de quienes aún conservan sus empleos.
Este panorama preocupa a sindicatos, cámaras empresariales y autoridades locales, que ven cómo uno de los motores económicos del estado pierde fuerza. Quintana Roo, tradicionalmente impulsado por el turismo y la construcción, enfrenta ahora un reto doble: mantener la infraestructura existente y generar nuevos proyectos que reactiven el empleo.
Aunque algunos subsectores como la generación eléctrica y telecomunicaciones mostraron crecimiento en meses anteriores, las obras de edificación, urbanización y transporte -las más vinculadas al desarrollo turístico y residencial- han sido las más afectadas. La falta de nuevos desarrollos hoteleros, centros comerciales y complejos habitacionales ha frenado la demanda de mano de obra y materiales.
“La construcción es un termómetro de la economía local. Si no hay inversión, no hay obra; y si no hay obra, no hay empleo”, señaló un representante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en entrevista reciente.
La caída del sector no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a toda una cadena productiva: proveedores de materiales, transportistas, ingenieros, arquitectos y comercios locales. En zonas como Playa del Carmen, Tulum y Cancún, donde la construcción ha sido clave para el crecimiento urbano, el freno se traduce en menor dinamismo económico y mayor incertidumbre.
Ocupación hotelera, en picada
La ocupación hotelera en los principales destinos turísticos de Quintana Roo ha sufrido una caída significativa durante el último trimestre. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo estatal (Sedetur), Cancún, Tulum y Cozumel registraron los descensos más pronunciados en todo el Caribe mexicano, en un contexto marcado por la temporada baja, el aumento de costos y una creciente percepción negativa en redes sociales.
Entre agosto y octubre de 2025, la ocupación promedio en la región pasó de 68.8% a 51.6%, una baja de más de 17 puntos porcentuales. El caso más crítico es Tulum, que cayó de 63% en agosto a solo 48% en octubre, mientras que Cancún descendió de 75.7% a 54.3% y Cozumel de 70.8% a 56.2%.
La caída se atribuye a múltiples factores. En Tulum, por ejemplo, se han reportado cobros excesivos, restricciones de acceso a playas públicas, presencia de sargazo y abusos por parte de prestadores de servicios, lo que ha generado una ola de críticas en redes sociales. Videos virales muestran zonas turísticas vacías, con restaurantes y playas desiertas.
El presidente municipal de Tulum, Diego Castañón Trejo, ha calificado esta situación como una “campaña de desprestigio” amplificada por influencers y empresarios, aunque reconoció que la baja en ocupación es real y forma parte de la estacionalidad habitual del destino.
En Cancún y Cozumel, el descenso se relaciona con la reducción de vuelos internacionales, el encarecimiento de servicios turísticos y la falta de nuevos atractivos que renueven la oferta para visitantes frecuentes. Además, la competencia con otros destinos emergentes en el Caribe ha comenzado a afectar la afluencia de turistas.
La baja ocupación hotelera tiene efectos directos en el empleo turístico, la derrama económica y la percepción internacional de estos destinos. Restaurantes, transportistas, guías turísticos y comercios locales reportan una disminución en ingresos, mientras que algunos hoteles han comenzado a reducir personal o cerrar temporalmente áreas operativas.
“La caída en ocupación no solo afecta a los hoteles, sino a toda la cadena turística. Es urgente recuperar la confianza del visitante y mejorar la experiencia local”, señaló un representante de la Asociación de Hoteles de Cancún.
Las autoridades estatales confían en una recuperación a partir de noviembre, cuando inicia la temporada alta con la llegada de turistas de Norteamérica y Europa. Sin embargo, expertos advierten que será necesario revisar políticas de precios, mejorar la atención al cliente y garantizar el acceso libre a playas para evitar que la tendencia negativa se prolongue.
Buscan fortalecer turismo
En respuesta a los desafíos recientes que enfrentan los destinos turísticos del Caribe mexicano, el gobierno de México ha puesto en marcha una estrategia integral para fortalecer el turismo en Cancún y Tulum. Esta iniciativa, liderada por la Secretaría de Turismo (Sectur), busca consolidar la competitividad de ambos destinos mediante acciones coordinadas en infraestructura, ordenamiento urbano, promoción internacional y sostenibilidad ambiental.
Durante su segunda gira de trabajo por la región, la titular de Sectur, Josefina Rodríguez Zamora, sostuvo reuniones con autoridades estatales, municipales y representantes del sector turístico y empresarial. El objetivo es claro: impulsar el arribo de viajeros, mejorar la experiencia turística y garantizar el desarrollo sostenible de los destinos más emblemáticos de Quintana Roo.
Tulum ha sido identificado como un “destino ancla e internacional” que atraviesa un proceso de transformación. La estrategia contempla el ordenamiento urbano, la mejora de infraestructura turística y la protección de áreas naturales, con énfasis en garantizar el acceso libre a las playas y en fomentar un desarrollo justo y equitativo para la comunidad local.
Además, se busca atender problemáticas como el crecimiento desordenado, la presión sobre los ecosistemas costeros y la percepción negativa que ha circulado en redes sociales. La estrategia incluye medidas para impulsar la economía local, mejorar la conectividad y reforzar la promoción turística en mercados internacionales.
Asimismo, se ha fortalecido la coordinación interinstitucional rumbo al Mundial 2026, con el fin de posicionar a Cancún como un destino clave para el turismo deportivo y cultural. La Sectur trabaja en conjunto con más de once dependencias federales, el gobierno estatal y los municipios para garantizar que el desarrollo turístico se dé de forma ordenada y sostenible.













