En Morena se perdona todo a los poderosos, hasta los berrinches
Miguel Ángel Rivera, Opinión domingo 8, Feb 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
La caprichosa gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román, hizo berrinche en contra de un grupo de los diputados locales de su partido, Morena, porque se negaron a autorizarle contratar una deuda extraordinaria por mil millones de pesos, pero la falta de confianza de los legisladores está más que justificada.
En efecto, basta recordar que Sansores salió de la Ciudad de México, donde fue alcaldesa en Álvaro Obregón, bajo acusaciones de corrupción y desvío de recursos, estimados en la nada despreciable cantidad de 120 millones de pesos.
Tan solo ese antecedente bastaría para invalidar uno de los pregones favoritos de la llamada Cuarta Transformación, el “no somos iguales”, pues efectivamente no lo son, en realidad son los mismos, como es el caso de la mencionada Sansores, hija de un ex gobernador y ex dirigente nacional del PRI, Carlos Sansores Pérez, que se convirtió en cacique de Campeche. La heredera, ex militante del partido que dirigió su progenitor, también centraliza el poder público en su persona.
Esto lo confirma un artículo publicado por el diario independiente Tribuna de Campeche, que el pasado sábado 7 publica las experiencias de la colega Martha Anaya, bajo el título “Gobierno de Layda Sansores repite abusos y persecución del cacicazgo de su padre”.
Los dos primeros párrafos de ese artículo dicen:
“La periodista Martha Anaya sostuvo que las recientes acciones atribuidas a la gobernadora de Campeche han provocado que diversos sectores recuerden la figura de su padre, el ex gobernador priista Carlos Sansores Pérez. De acuerdo con su declaración, hechos como la persecución de periodistas, la destitución del rector universitario y la presión a legisladores de Morena por no aprobar una deuda han marcado el actual ejercicio del poder en la entidad.
“Anaya señaló que, aunque Carlos Sansores Pérez fue un cacique priista de su época, era ampliamente respaldado por la población que acudía de manera constante a su domicilio en busca de apoyo, consejo o ayuda económica. A diferencia de ello, afirmó que Layda Sansores gobierna con soberbia y autoritarismo, lo que, dijo, ha generado temor entre la ciudadanía y una percepción distante respecto a su administración”.
El tema de la persecución de periodistas lo ejemplifica el propio diario Tribuna, en particular contra su ex director, Jorge Luis González Valdez, de 72 años, a quien le prohibieron ejercer durante dos años, presuntamente por cometer los delitos de calumnias y discurso de odio contra la gobernadora Layda Sansores.
Esta sentencia fue dictada por la jueza de control Guadalupe Martínez Taboada por considerarlo responsable de las supuestas agresiones contra la morenista, a pesar de que el periodista probó que desde el 2016 ya no tenía ninguna relación con el periódico “Tribuna”. También se le impuso un censor que revisa cualquier texto que pretenda publicar.
Además, el diario Tribuna fue clausurado temporalmente. El corresponsal de La Jornada, Lorenzo Chim, envió el 20 de junio de 2025 un despacho en el que señala:
“El diario Tribuna se encuentra cerrado, luego de 50 años de haber realizado la labor de informar a los habitantes de Campeche. Carlos Sansores Pérez lo fundó el 11 de junio de 1975, como el primer periódico impreso en la entidad y el pasado 13 de junio dejó de operar en forma digital debido a un resolutivo de una jueza a favor de su hija Layda Elena Sansores San Román.
“Lo anterior, tras un juicio que se prolongó por dos años y siete meses, en que la gobernadora Sansores denunció a Organización Editorial del Sureste –editora de Tribuna–, a su ex director, Jorge Luis González Valdez, y al administrador, Isidro Yerbes, por los presuntos delitos de incitación al odio y a la violencia, difamación y calumnias.
“La querella fue secundada por la secretaria estatal de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz Martínez, por los mismos cargos.
“Además, el vocero del gobierno del estado, Walther Patrón Bacas demandó a Tribuna y a González Valdez por daño moral. Se quejó de que el periódico publicó información que afectó a su honor y decoro, pues lo acusaron de ser prestanombres de Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la hoy gobernadora, y de haber recibido contratos durante la administración de Sansores como alcaldesa de la Álvaro Obregón”.
El nepotismo y la “ayuda” a los amigos no son novedad en el comportamiento de la ahora gobernadora.
En su denuncia contra su antecesora, Layda Sansores, como alcaldesa de Álvaro Obregón, la panista Lía Limón presentó 7 denuncias ante la Fiscalía General de Justicia de la CDMX por diversas irregularidades administrativas que implican un daño patrimonial por casi 120 millones de pesos.
Las denuncias fueron por los delitos de corrupción, ejercicio abusivo de funciones, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito.
Ejemplo de lo anterior se mencionó el programa Mercomuna, que tenía destinado una inversión de 31.2 millones de pesos, mismo que no se llevó a cabo y sí, en cambio, la entonces directora de finanzas, Aurora Yolanda Martínez, hizo cheques a su nombre por los mencionados 31.2 millones de pesos, que fueron cobrados por ella misma y por funcionarios de la alcaldía.
Además, en la denuncia se señala que Layda Sansores adjudicó de manera directa tres contratos por casi 1 millón de pesos a una empresa fantasma denominada Unfigrad, según la investigación del portal Animal Político. Dicha empresa es parte del contenido del libro la Viuda Negra, en el que se develó una red de desvío de recursos y lavado de dinero a nivel internacional liderada por Isaac Gamboa Lozano, ex funcionario de la SHCP.
A pesar de todos estos antecedentes, como sucede siempre en la llamada Cuarta Transformación, la Fiscalía General de la Ciudad de México no encontró motivos para actuar. Si. La titular en ese momento era la fiscal “carnal”, Ernestina Godoy Ramos, ahora al frente de la Fiscalía General de la República, la misma que en el grave accidente del Tren Interoceánico, del pasado 28 de diciembre, decidió que los únicos culpables fueron empleados de menor rango.
Bueno, pero se trata de la gobernadora Layda Sansores.
Su más reciente representación ha sido un enfrentamiento con una fracción (mayoritaria) de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados de Campeche por el mencionado asunto de la negativa de los legisladores a aprobar un crédito por mil millones de pesos.
Sucede que 10 diputados de Morena se distanciaron de la gobernadora, debido a la presión para aprobar es crédito por mil millones de pesos, supuestamente destinado a cubrir recortes presupuestales. Esto, sin consulta ni acuerdo previos.
El conflicto se hizo público cuando el presidente del Congreso y coordinador de la bancada del partido oficial, José Antonio Jiménez Gutiérrez, se negó a respaldar el endeudamiento y posteriormente denunció persecución política.
También trascendió que agentes de la fiscalía estatal cercaron el Palacio Legislativo y habrían intentado detener a al menos dos diputados, entre ellos Jiménez Gutiérrez, quien acusó intimidación por parte de las autoridades.
El desacuerdo derivó en que la nueva directiva del Congreso local quedara en manos del partido ¿opositor? Movimiento Ciudadano, con la presidencia a cargo del diputado Paul Arce Ontiveros.
Desde la tribuna, el legislador disidente sostuvo que la lealtad al movimiento no implica obediencia ciega y afirmó que la dignidad no se negocia, mientras que 10 de los 16 integrantes del grupo parlamentario de Morena formalizaron su rompimiento con la gobernadora, a la que acusaron de usar a las instituciones para presionar decisiones legislativas.
Con la discreción que caracteriza su gobierno, elementos de la policía estatal, con equipo de primera, se apostaron en los alrededores de la sede de la Cámara de Diputados, lo que dio origen a versiones en el sentido de que el líder de la bancada de Morena y dos o tres de sus seguidores serían aprehendidos.
El escándalo por esa división llegó a todo el país, especialmente a la capital de la República, pero no hubo ni siquiera un llamado de atención.
Interrogada al respecto en una de sus conferencias mañaneras, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo en un supuesto rasgo de buen humor se limitó a citar a un personaje de radionovelas.
Como Kalimán recomendó: “serenidad y paciencia”.











