97 años después
Opinión, Ramón Zurita Sahagún martes 3, Mar 2026
De frente y de perfil. Ramón Zurita Sahagún
El PRI es el partido más longevo de cuantos partidos políticos existen actualmente en México.
Son 97 años que cumple hoy, donde no se ha escrito todavía su epitafio, aunque muchos lo adelantan desde hace un par de décadas.
No se mantiene con la misma presencia, fortaleza y dinamismo de un pasado que algunos catalogan de glorioso y otros lo ubican como una dictadura perfecta.
Ha sido un partido que durante 77 años gobernó al país con altibajos y pasó de los tiempos tormentosos de sus primeros años, por la caducidad de los generales y el arribo de los civiles.
Enfrentó elecciones difíciles que algunos catalogaron como fraudulentas y se sostuvo en el poder por métodos diversos, aunque mantuvo el control del país en tiempos de turbulencia.
Como cualquier monarquía enfrentó la fiereza de sus detractores y muerto el rey viva el rey, se dijo en su primera derrota presidencial, de la que revivió doce años después, para caer una vez más.
Se pensó que tal vez como la ocasión anterior, el PRI se encontraba vivo y recuperaría su poderío en próximas elecciones.
Eso se ve distante ahora, por la aparición de un partido nuevo, que sigue sus pasos y actúa como lo hizo el PRI en sus tiempos más dominantes.
Morena se vistió con ropajes priistas de personajes que conocieron desde dentro la otrora maquinaria partidista y hoy aplican métodos similares.
Ahora el PRI, 97 años después, es un partido minoritario con poco alcance y con una dirigencia nacional que intenta mantener el control que enfrenta la decisión del nuevo partido gobernante que pretende, mediante una nueva ley electoral, marginar aún más a los partidos pequeños.
Al contrario de lo que hizo el priismo en su momento, Morena busca cerrar los espacios a los partidos de oposición, incluidos sus aliados, para mantener una hegemonía como la que tuvo en su momento el PRI.
Sin embargo, los priistas hicieron lo contrario, ya que primero inventaron los diputados de partido para que los opositores tuvieran un pequeño espacio en la Cámara de Diputados y luego instrumentaron los de representación proporcional.
Los priistas abrieron esa puerta a la oposición y hoy les quieren dar con dicha puerta en la nariz, cobrando viejos agravios.
El dirigente nacional priista, Alejandro Moreno Cárdenas, trata de mantener la unidad de un priismo disperso y con menos militancia que se va reduciendo conforme pasan elecciones y asume una posición crítica y dura en contra del partido gobernante, aunque la mayoría de las veces predica en el desierto.
Su estilo gusta a unos y otros lo censuran, pero él se mantiene firme en su propósito de rescatar el orgullo priista que ya parece ser cosa del pasado.
El PRI vivirá su gran reto en la elección federal de 2027, donde 17 gubernaturas que antes eran un paseo para el tricolor hoy son un gran reto donde ganar una o dos sería considerada una gran hazaña.
Festejar el 98 aniversario de su creación puede ser la etapa final de un partido que transita por una etapa dura que podría ser la terminal.













