Detener el “imperio del mal” de Irán importa más que el petróleo: Trump
Mundo jueves 12, Mar 2026- Nerviosismo mundial por alargue de la guerra
- Fuerzas de EU «no están listas» en este momento para escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz

El conflicto bélico entre estados e Irán ha provocado gran nerviosismo mundial porque por el estrecho de Ormuz pasa cerca del 20% del petróleo mundial, y Teherán ha atacado varios buques cisterna.
«Estados Unidos es, por lejos, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero. pero, para mí, como presidente, es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal, Irán, para que no tenga armas nucleares y destruya Oriente Medio e, incluso, el mundo», escribió Trump en su plataforma Truth Social.
Trump ha ido oscilando en sus declaraciones sobre el conflicto que inició junto a Israel el pasado 28 de febrero, con una salva de grandes bombardeos que acabó con la vida del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y buena parte de la cúpula gubernamental.
A principios de esta semana calificó la ofensiva como una «corta excursión», pero luego ha dicho también ante seguidores que su obligación es «acabar el trabajo» iniciado.
El conflicto ha provocado gran nerviosismo mundial porque por el estrecho de Ormuz pasa cerca del 20% del petróleo mundial, y Teherán ha atacado varios buques cisterna.
Irán podría además haber iniciado el minado de la zona, a pesar de los ataques estadounidenses, que según Trump alcanzaron a al menos 28 buques minadores de la Armada iraní.
Las fuerzas armadas estadounidenses «no están listas» en este momento para escoltar petroleros a través del estratégico estrecho porque todos sus recursos están movilizados en atacar a Irán, afirmó el jueves el Secretario de Energía.
«Ocurrirá relativamente pronto, pero no puede ocurrir ahora. Simplemente no estamos listos», dijo Chris Wright al canal CNBC.
¿Hacia dónde va la guerra con Irán? Los tres finales posibles
De un momento a otro, esta crisis en Irán parece desarrollarse de maneras cada vez más inciertas para gobiernos, inversionistas y ciudadanos comunes por igual. Mucho depende ahora de las decisiones individuales de líderes impredecibles, incluido el presidente Donald Trump y, quizá ahora, el nuevo y aún no probado líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei.
El lunes, Trump envió señales contradictorias al describir la guerra como una “excursión de corto plazo” que podría terminar “pronto”, pero también dijo que no debería terminar antes de que Irán “ya no tenga ninguna capacidad, durante un período muy largo, para desarrollar armamento que pueda usarse contra Estados Unidos, Israel o cualquiera de nuestros aliados”.
Entonces, ¿hacia dónde se dirige todo esto? Dentro de la Casa Blanca, durante una crisis, a menudo recurríamos a expertos de todo el Gobierno de EE.UU. para modelar posibles escenarios finales con un caso base (el más probable), un mejor escenario y un peor escenario.
En cualquier escenario, la campaña militar necesita semanas para completarse. El objetivo militar, según lo describe el Pentágono, es degradar la capacidad de Irán para proyectar poder fuera de sus fronteras. Eso significa atacar los misiles iraníes y las instalaciones de producción de misiles, drones y fábricas de drones, fuerzas navales, fuerzas aéreas, estructuras de mando y control, y lo que queda de su programa nuclear.
Degradar la capacidad de las Fuerzas Armadas de un país es una misión militar viable, y es independiente del resultado político que Estados Unidos e Israel puedan esperar en Irán. Sin embargo, lleva tiempo, y es probable que los planificadores de las Fuerzas Armadas le estén diciendo a Trump que, aunque la operación va por buen camino e incluso quizá adelantada al calendario, requiere al menos varias semanas para completarse.
Cabe destacar que funcionarios del Pentágono, durante una sesión informativa el martes, se negaron a discutir plazos, y la Casa Blanca confirmó el plazo original de entre cuatro y seis semanas. Como hipótesis de planificación, podemos suponer que la operación de las Fuerzas Armadas durará al menos un par de semanas más.
La planificación de escenarios es tan buena como los hechos que se conocen en ese momento. En este caso, supondremos que el nuevo líder supremo de Irán sigue con vida y que no hay más sacudidas políticas en Teherán. También podemos asumir que los precios de la energía se mantendrán elevados, incluso si los barcos vuelven a transitar por el estrecho de Ormuz.
Mientras el conflicto continúe en el corazón de una ruta vital de transporte, habrá repercusiones económicas que se sentirán a nivel global. Irán busca aumentar el dolor económico para influir en Trump y que dé por terminada la guerra antes de tiempo, algo que el presidente ha rechazado.
Con base en estas suposiciones, estos son los tres escenarios que podrían definir el desenlace en el próximo período, con mis porcentajes estimados para cada uno:
- Caso base (60 %): Irán contenido como Iraq en los años noventa
En el escenario más probable, Trump le da a las Fuerzas Armadas el tiempo que necesitan para completar esta misión definida de degradar la capacidad de proyección de poder de Irán. Esto significa que Estados Unidos, junto con sus aliados y socios, puede hacer lo suficiente para contener los impactos económicos, y que el presidente se mantiene comprometido con la misión que ordenó.
Este escenario supone que, para finales de este mes, la capacidad de proyección de poder de Irán y su base industrial de defensa estarán significativamente debilitadas, pero que sus estructuras políticas permanecerán intactas. La campaña militar de alta intensidad cesaría, tras cumplir su objetivo definido, pero sin promesas de un cambio de régimen en Teherán.
- Peor escenario (30 %): Irán reconstruido, pero peor antes
El peor escenario vería cómo las sacudidas económicas obligan a Trump a declarar victoria prematuramente antes de que la campaña militar haya concluido. Eso dejaría a un Irán con estructuras de poder reconstituidas, resentido y envalentonado y con suficiente capacidad militar y nuclear para reconstruirse.
La región quedaría aún menos estable, ya que los países del golfo permanecerían bajo amenaza constante de un Irán con capacidades crecientes de misiles y drones, que Teherán ya ha demostrado estar dispuesto a utilizar.
- Mejor escenario (10 %): un nuevo Irán y un nuevo Medio Oriente
En el mejor escenario, la presión de las Fuerzas Armadas sobre Irán, incluidos los ataques contra su aparato de seguridad represivo, debilita al régimen y fortalece la confianza de los iraníes para volver a salir a las calles y exigir el derrocamiento de la República Islámica. Este escenario podría haber tenido mejores probabilidades si no fuera por la violenta represión de enero, que según informes dejó miles de muertos. En el corto plazo, los iraníes podrían volver a manifestarse de forma masiva solo si el aparato represivo de Teherán, las milicias Basij y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, se ve significativamente debilitado y de forma visible, algo difícil de lograr únicamente con poder aéreo.
Escenarios no excluyentes
Estos tres escenarios no son mutuamente excluyentes. Es probable que el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, sea una figura respaldada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, y no está claro si logrará consolidar el poder de forma efectiva o si surgirán rivales.
Por lo tanto, a largo plazo podríamos presenciar un desgaste gradual de la República Islámica en cualquier caso, lo que podría dar lugar a que el pueblo iraní dirija el rumbo de los acontecimientos y finalmente supere el sistema de represión. El Irán debilitado del escenario base podría acelerar ese resultado, aunque no es algo que deba esperarse en los próximos meses.
El nuevo Gobierno de Irán también tendrá un papel en cualquiera de estos escenarios, y podría intentar continuar con ataques de drones y misiles en la región, si conserva la capacidad para hacerlo, incluso después de que Estados Unidos ponga fin a las principales operaciones.
En cualquier escenario, el involucramiento de Estados Unidos con Irán, incluyendo disuasión, contención y la posibilidad de nuevas acciones de las Fuerzas Armadas, difícilmente terminará cuando esta crisis concluya. El resultado más probable no es una resolución clara, sino un Irán más débil y contenido, con nuevos equilibrios regionales de poder y con incertidumbre sobre hacia dónde conduce todo esto.
Casa Blanca desmiente tajantemente amenaza de un ataque de Irán en California
Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, rechazó que exista riesgo de que Irán ataque la Costa Oeste de Estados Unidos con drones. Esto luego de que un reporte de prensa que apuntó a que la policía de California estaría en alerta por una posible represalia de la República Islámica en territorio estadounidense.
“Para ser claros: No existe tal amenaza por parte de Irán a nuestra patria, y nunca existió”, escribió en redes sociales.
Aunque Leavitt admitió que las autoridades locales recibieron una alerta de seguridad. Sin embargo, aseguró que la advertencia de basó en una pista sin verificar.
“Escribieron esto basándose en un correo electrónico enviado a las autoridades locales de California sobre una sola pista sin verificar”, señaló en referencia a la nota periodística que difundió la supuesta amenaza de un ataque iraní.
En ese sentido, la portavoz sostuvo que ABC News, el medio de comunicación que publicó la información, trató de “alarmar intencionalmente al pueblo estadounidense”. Por ello, afirmó que debería retractarse inmediatamente de su publicación.
Por su parte, el gobernador de California, Gavin Newsom, también descartó que las autoridades hayan detectado algún riesgo inminente. Aun así enfatizó: “Seguimos preparados para cualquier emergencia en nuestro estado”.













