Merecido homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas, pero le niegan la facultad de decidir
Miguel Ángel Rivera, Opinión jueves 19, Mar 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se merece toda clase de homenajes que le quieran dedicar, pero difícilmente puede ser elegido imagen de una empresa que necesita un gran empuje para ocupar el sitio que merece entre las principales del mundo.
Este comentario viene al caso por el anuncio realizado durante la ceremonia conmemorativa del 88 aniversario de la expropiación petrolera, gran efeméride culminada por su padre, el general Lázaro Cárdenas, al frente de un reconocido grupo de patriotas empeñados en rescatar las riquezas de nuestra nación para impulsar su desarrollo y ubicarla entre las más desarrolladas.
Por desgracia, los gobiernos que siguieron, hasta la fecha, no han sabido materializar ese ideal, por lo que Petróleos Mexicanos (Pemex), la empresa nacida de esa gran decisión está prácticamente en quiebra y es la única en su ramo, en todo el mundo, que no logra obtener utilidades.
Estamos lejos de lo que el ex presidente José López Portillo –quien se autodefinió como el último mandatario de la Revolución Mexicana– calificó como “administrar la abundancia”. Su régimen aumentó la producción y la exportación, pero las utilidades se evaporaron o quedaron en las cuentas bancarias de unos cuantos.
De hecho, esa decisión marcó un aspecto central de su distanciamiento respecto de su amigo de la infancia y antecesor, Luis Echeverría, quien espontáneamente buscó a la prensa –fui uno de los convocados– para declarar que no estaba de acuerdo con el aumento de las exportaciones porque esa riqueza del subsuelo podría producir más mediante su empleo en la industrialización del país. Inclusive, el ex presidente recordó que los campos petroleros donde se incrementó la producción ya se conocían con varios años de antigüedad, condición que confirmó, por separado, el maestro emérito de la UNAM y ex director de Pemex, Antonio Dovalí Jaime, quien estaba de acuerdo con el plan de preservar esa riqueza para consumo interno en vez de malbaratarla como crudo.
Luego, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña realizaron diversos movimientos con el fin de atraer inversiones que colocaran a la empresa petrolera nacional en la primera fila, pero nuevamente las utilidades se desvanecieron, con algunos momentos de brillo, en tanto que los sucesivos gobiernos tenían en la explotación de los hidrocarburos su caja “no tan chica”, la cual utilizaban para financiar otros proyectos.
A partir de 2018, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador vino un gran giro, pues el populista mandatario denunció que los cambios anteriores sólo habían beneficiado a algunos cuantos particulares, entre ellos muchos extranjeros. Con su contrarreforma en materia petrolera, el político de Macuspana presumió haber “devuelto” al pueblo la propiedad sobre los recursos petroleros, al restituir el monopolio estatal en esa materia, pero no logró que esto se reflejara en la economía popular, pues ni siquiera pudo cumplir su promesa de rebajar el precio de la gasolina a diez pesos el litro, pues se vende a precios más elevados que en los mercados internacionales, incluido el aumento de costos derivados de las guerras en el Medio Oriente.
Está por demás reiterar que la situación financiera de Pemex es muy deficiente. Adeuda cientos de miles de millones de pesos que no puede pagar en lo inmediato, salvo a algunos proveedores que tienen influencias políticas o buenas relaciones familiares que pueden pagar fastuosas fiestas de cumpleaños.
El gobierno de la llamada Cuarta Transformación ha transferido grandes cantidades de pesos y dólares a las arcas de la empresa petrolera nacional, a pesar de lo cual está lejos de nivelar su contabilidad ni, mucho menos, obtener utilidades. El gobierno federal compensa un poco sus finanzas mediante el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que grava el consumo de combustibles.
En una de tantas acciones para tratar de remediar la situación de Pemex, en este 88 aniversario de la expropiación petrolera, la discípula y sucesora del ex presidente López, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la creación de una “Comisión Consultiva del Petróleo”, que tiene como principal finalidad brindar orientación, emitir opiniones y recomendaciones para el rumbo estratégico de la industria petrolera y de Pemex en particular.
Dicha comisión tiene la condición de organismo asesor, sin facultades ejecutivas ni operativas; sus planteamientos no serán vinculantes. Es decir, que sus recomendaciones resultarán como los llamados a misa, las atenderá únicamente quien lo desee.
El anuncio de la creación de ese órgano consultivo corrió a cargo del director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, quien confirmó que ese cuerpo estará orientado al análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria con la finalidad de expresar opiniones y recomendaciones.
En su intervención, durante la ceremonia de aniversario de la expropiación petrolera encabezada por la jefa del Ejecutivo, en Pueblo Viejo, Veracruz, el titular de Pemex indicó que al frente de ese órgano estará el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en reconocimiento a su experiencia, trayectoria, liderazgo y profundo nacionalismo.
“Con la anuencia de la Presidenta de la República dotaremos a la Dirección General de Petróleos Mexicanos de una Comisión Consultiva del Petróleo orientada al análisis estratégico de las tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de los hidrocarburos”.
Bonitas palabras, pero nada práctico, pues como mencioné, las opiniones del nuevo organismo no son vinculantes. Es decir, no son obligatorias.
Por eso decimos que, si se trata sólo de un reconocimiento a Cárdenas Solórzano, lo tiene más que merecido, sobre todo por su lucha por la democratización del país, bandera que ha sostenido inclusive contra sus “compañeros de lucha” ahora incorporados a la llamada Cuarta Transformación.
Sin embargo, las fotos de esa ceremonia permiten sostener que Cárdenas no es precisamente el personaje rutilante que ofrezca la imagen de una empresa que va en vías de mejorar. Su deteriorada condición física –no puede ser de otra forma a sus más de 91 años– más bien evoca la visión de un cercano final.
Por otra parte, en el terreno político-electoral, la dirigencia nacional del PRI, encabezada por Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, dio la sorpresa de anticiparse a Morena al dar a conocer sus precandidatos a gobiernos estatales y otras posiciones que estarán en disputa en las elecciones de 2027.
Esta acción resulta notable, pues Morena prepara con mucha anticipación a sus “defensores” de la 4T que así pueden hacer campañas apenas disfrazadas antes de ser candidatos oficiales.
Más allá de esa acción, son de destacar los argumentos de Moreno para justificarla. Indicó que está en juego el rumbo del país, la sobrevivencia de la democracia y la libertad de los mexicanos.
“Defender a México frente a un gobierno empeñado en debilitar al Estado, confrontar a la sociedad y poner en riesgo el futuro de la nación es nuestra obligación y responsabilidad histórica”, aseguró el dirigente del tricolor, al recalcar que “la militancia del PRI es la militancia de México”.
Aseguró que el cuerpo, denominado Defensores de México, está abierto a ciudadanos no militantes del tricolor y aseguró que todos ellos son mujeres y hombres que conocen el funcionamiento del Estado, que saben tomar decisiones complejas y que entienden que gobernar no es destruir lo que existe, sino mejorarlo.
El senador y dirigente nacional del PRI informó que la ex dirigente del PRD y ex jefa de Gobierno del entonces DF, Rosario Robles Berlanga, será la coordinadora de la Red Ciudadana para la Defensa de México y argumentó que el país no necesita ocurrencias ni experimentos ideológicos; necesita rumbo, seriedad y eficacia. “Porque gobernar no es hablar todos los días, es resolver todos los días”, expresó.
Moreno dio la bienvenida a las alianzas y coaliciones electorales. “Estamos abiertos a hacer equipo, establecer acuerdos y construir juntos, en unidad, un proyecto de nación a la medida del pueblo de México, sus necesidades y sus problemas más apremiantes”.













