Congreso quintanarroense endurece las sanciones contra la violencia digital
Quintana Roo lunes 23, Mar 2026- Aprueban tipificación del delito
- Diputados avalan hasta ocho años de prisión por agresiones sexuales en redes sociales

Aprueban la tipificación del delito de violencia digital mediante inteligencia artificial con contenido sexual.
Por redacción DIARIOIMAGEN
Chetumal.- La XVIII Legislatura dio un paso histórico al aprobar la tipificación del delito de violencia digital mediante inteligencia artificial con contenido sexual. La reforma establece penas de hasta ocho años de prisión y quinientos días multa para quienes difundan, manipulen o creen material íntimo sin consentimiento.
La iniciativa, impulsada por la Comisión de Justicia y respaldada por unanimidad en sesión ordinaria, modifica el artículo 130 Sexties del Código Penal estatal. Con ello, se amplía el alcance de la ley para sancionar no solo la difusión, sino también la creación y alteración de imágenes, audios, videos o textos de carácter sexual generados con tecnologías digitales y herramientas de inteligencia artificial.
La diputada Paola Moreno Córdova, presidenta de la Comisión, subrayó que el objetivo es proteger la dignidad de las personas y frenar la suplantación de identidad, un fenómeno creciente que afecta la integridad emocional y social de las víctimas. “Las leyes deben evolucionar al ritmo de la tecnología”, enfatizó.
Durante el debate, se recordó que Quintana Roo ocupa el tercer lugar nacional en casos de violencia digital, según cifras del Inegi. Legisladores coincidieron en que este tipo de agresiones representan una “tragedia silenciosa” capaz de destruir reputaciones en segundos.
Aunque la iniciativa fue aprobada sin votos en contra, algunos diputados señalaron vacíos jurídicos: falta de definición clara de inteligencia artificial, ausencia de sanciones para plataformas que facilitan la difusión, limitaciones para actuar contra empresas extranjeras y riesgos de revictimización en el manejo de pruebas.
Pese a estas observaciones, la reforma fue considerada un avance necesario para cerrar espacios de impunidad y actualizar el marco legal frente a los desafíos que plantea la tecnología. Con esta decisión, Quintana Roo se coloca a la vanguardia en la lucha contra la violencia digital y la protección de la intimidad en la era de la inteligencia artificial.
Creciente adicción a celulares y videojuegos
El uso excesivo de teléfonos inteligentes y videojuegos ya es considerado un problema de salud en Cancún. Al menos cinco clínicas ofrecen terapias especializadas para tratar esta adicción, que afecta principalmente a niños y adolescentes que acceden a dispositivos desde edades tempranas.
Alfredo Hatchet, psicólogo del Centro de Integración Juvenil (CIJ), advirtió que se trata de un “foco rojo” cuando los menores priorizan la realidad virtual sobre la vida cotidiana. “Algunos incluso dejan de dormir o comer por pasar horas frente a la pantalla”, señaló.
Aunque el internet es una herramienta indispensable, Hatchet subrayó que la educación y los límites que establezcan los padres son clave para evitar que el uso se convierta en dependencia.
Por su parte, Lilliam Negrete, directora del CIJ, explicó que aunque aún no han recibido casos formales de adicción digital, cuentan con profesionales preparados para atenderlos. El tratamiento, dijo, sería similar al que se aplica en pacientes con adicciones a sustancias ilícitas.
El problema no solo tiene consecuencias físicas y emocionales, también implica un costo económico elevado para las familias. De acuerdo con cifras federales, más del 80% de niños y adolescentes entre 6 y 17 años en México utilizan un celular inteligente; además, el 86% de los menores de 12 años ya cuenta con uno propio, iniciando en muchos casos entre los 4 y 6 años.
A la par, especialistas advierten sobre un nuevo trastorno vinculado a redes sociales y juegos en línea, que generan descargas de dopamina y una sensación placentera cada vez más efímera. Emanuel Álvarez del Castillo, psicólogo clínico, señaló que muchos gamers no reconocen la adicción porque consideran que “no hacen daño a nadie”, aunque buscan experiencias cada vez más intensas para mantener la emoción constante.













