Se esperan 40 millones de toneladas de sargazo en el océano Atlántico
* Destacadas, Quintana Roo miércoles 6, May 2026- Mayor impacto ambiental
- Aumenta la recolección este año en Quintana Roo, donde en 2025 alcanzó una cifra de 96 mil ton

Las barreras de contención de sargazo instaladas en litorales no han sido suficientes ante el volumen que arriba a las costas del Caribe mexicano.
Para esta temporada de sargazo, se espera que unas 40 millones de toneladas métricas de biomasa de la macroalga lleguen al océano Atlántico, por lo que se estima que incremente la recolección este año en Quintana Roo, donde en 2025 alcanzó una cifra aproximada de 96 mil toneladas.
A partir de 2022 se comenzó a registrar la llegada de grandes cantidades de sargazo en las costas. Eso ha causado problemas ambientales y económicos, pues los turistas se alejan de las playas, señaló Jorge Prado Molina, coordinador del Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra (LANOT), con sede en el Instituto de Geografía de la UNAM.
Este fenómeno causa impactos en la salud, ya que el material captura arsénico, mercurio y cadmio del océano. Debido a ello, el sargazo es inadecuado para alimentar animales.
Además, detalló, si el sargazo es depositado en la selva o en lugares no autorizados, este puede contaminar los acuíferos. Y al retirarlo por medios mecánicos se causa deterioro porque se quita parte de la arena.
El científico mencionó que en el LANOT se aborda el tema de la detección para monitorear esta planta que llega y evitar que llegue a los arrecifes y costas.
Como parte de las medidas, se han instalado barreras de contención en 90 kilómetros de litoral, pero estas han sido insuficientes ante la gran cantidad de sargazo que llega a las costas.
Daño a arrecifes y pastos marinos
Entre los impactos ambientales, señaló el daño a arrecifes y pastos marinos; en el ámbito económico, destacó la disminución del turismo en diversas playas del Caribe mexicano. También advirtió riesgos sanitarios, debido a que el sargazo puede capturar metales pesados como arsénico, mercurio y cadmio, lo que lo vuelve inadecuado para alimentación animal y contaminante si se deposita sin control en tierra, afectando incluso acuíferos.
El investigador indicó que en el LANOT se ha trabajado en el monitoreo del fenómeno durante los últimos seis años, con el objetivo de detectar las manchas en el mar y evitar que alcancen zonas arrecifales. Sin embargo, señaló que las barreras de contención instaladas en aproximadamente 90 kilómetros de litoral no han sido suficientes ante el volumen que arriba a las costas.
Explicó que el sargazo se origina en el Atlántico y constituye un ecosistema en sí mismo, ya que sirve de refugio para peces, crustáceos y tortugas. Su proliferación está asociada a factores como el calentamiento global y cambios en las corrientes oceánicas, y puede duplicar su volumen en un periodo de 18 días. Cuando se descompone, se hunde y contribuye a la formación de “marea marrón”.
Para su monitoreo, el equipo utiliza imágenes satelitales del sistema Sentinel-2, con registros cada cinco días, así como modelos de corrientes oceánicas, viento y oleaje que permiten estimar su trayectoria y arribo a las costas del Caribe mexicano, incluyendo Quintana Roo, Belice, Guatemala y Honduras.
El especialista agregó que se complementa el análisis con trabajo de campo en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, unidad Puerto Morelos, mediante el uso de GPS flotantes, espectroradiómetros para identificar firmas espectrales y drones para observar el impacto en arrecifes.
El sistema desarrollado incluye un visualizador web que permite estimar la distancia, cantidad de sargazo y zonas de posible arribo. Además, el LANOT cuenta con un acervo de aproximadamente 4 mil 700 imágenes satelitales para análisis históricos del fenómeno.
Finalmente, el investigador destacó que también se promueven estrategias de disposición y aprovechamiento del sargazo en tierra, así como alternativas de mitigación como su captura en mar abierto y trituración para evitar su flotación y llegada masiva a las playas.
El IPN amplía monitoreo de sargazo en el Caribe mexicano
Por su parte, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) instaló una cuarta estación de sensores para monitorear el sargazo en Quintana Roo, en el Caribe mexicano, como parte de una red que busca medir los gases generados por la descomposición de esta alga y anticipar riesgos para la salud.
De acuerdo con un comunicado difundido por la institución pública, la nueva estación quedó ubicada en Playa del Carmen y se suma a las colocadas en Cancún, específicamente en Punta Nizuc, Akumal y Mahahual, puntos considerados críticos por el arribo recurrente de sargazo.
El objetivo es contar con un sistema de alerta temprana que mida niveles de amoniaco y ácido sulfhídrico producidos durante la descomposición del alga, para informar a autoridades y población sobre riesgos en playas y facilitar decisiones preventivas, como restringir el acceso a zonas con alta concentración de gases, informó Norma Patricia Muñoz Sevilla, especialista del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD) del IPN.
“La exposición prolongada puede representar un riesgo mayor, especialmente en niños, adultos mayores y personas con condiciones respiratorias preexistentes, lo que subraya la urgencia de contar con mecanismos de monitoreo y prevención”, señaló Muñoz Sevilla.
La investigadora también advirtió que el aprovechamiento del sargazo debe vigilarse si contiene niveles elevados de arsénico, pues si supera concentraciones seguras, cercanas a 40 partes por millón, su uso en productos o fertilizantes puede representar riesgos.












