México sigue entre los países de la OCDE con más “ninis”
Nacional martes 2, Jun 2026
- Poco ayudan los apoyos sociales
- Recursos no bastan, si no se atienden desigualdad educativa e informalidad laboral, advierten especialistas

Durante los gobiernos de la 4T se impulsó una expansión de becas y apoyos económicos dirigidos a jóvenes para reducir el rezago educativo y laboral. Sin embargo, estas medidas no se han traducido en una reducción de este fenómeno.
México sigue entre los países de la OCDE con más jóvenes fuera de la escuela, del empleo y sin capacitación laboral, pese a la expansión de apoyos sociales del gobierno federal desde 2019, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
El fenómeno afecta principalmente a personas en edad de estudiar o incorporarse al mercado laboral y se mantiene como un problema relevante porque limita ingresos, escolaridad y acceso a empleos formales, pues se requieren intervenciones integrales, que vayan más allá del apoyo financiero directo, señalan expertos.
Aunque México cuenta, desde el sexenio anterior, con programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, dirigido a personas de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan, las cifras comparables de la OCDE muestran que el país continúa por encima del promedio del organismo.
De acuerdo con las series comparables del organismo, la proporción de jóvenes fuera de la escuela y del empleo en México ha permanecido en niveles persistentemente altos, cercanos a 20% en mediciones recientes.
Estas cifras casi duplican el promedio de la OCDE, que ronda el 12%, lo que coloca al país de forma recurrente entre los de mayor incidencia en este fenómeno estructural.
En algunos años previos a 2018, México llegó a registrar picos cercanos a 24%. En mediciones recientes, el país aparece dentro del grupo de mayor incidencia, junto con economías como Turquía, Italia y Grecia, según los ejercicios comparativos del organismo.
Las gráficas comparativas de la OCDE muestran que, al ordenar los países por la tasa de jóvenes fuera del sistema educativo y del empleo, México se ubica de manera constante en el grupo más alto del indicador, apareciendo en distintos cortes junto con economías como Turquía, Italia y Grecia entre los niveles más elevados.
En algunos ejercicios comparativos recientes, incluso se ubica en posiciones cercanas al segundo lugar, con niveles alrededor de 18.1%, dependiendo del conjunto de países analizado.
Durante los gobiernos de la Cuarta Transformación se impulsó una expansión significativa de becas y apoyos económicos dirigidos a jóvenes para reducir el rezago educativo. Sin embargo, las comparaciones internacionales muestran que estas medidas no se han traducido en una reducción relevante del fenómeno ni en un cambio consistente de la posición del país dentro del organismo.
Especialistas señalan que la persistencia de jóvenes fuera de la escuela y del empleo responde a factores estructurales como la informalidad laboral, las brechas educativas y la desigualdad, lo que limita el impacto de políticas basadas principalmente en transferencias económicas. Las tendencias de largo plazo sugieren que el problema requiere intervenciones integrales y sostenidas que vayan más allá del apoyo financiero directo.
¿Por qué las becas no han sido suficientes para reducir el problema?
Los apoyos económicos pueden aliviar necesidades inmediatas, pero no siempre modifican las causas que llevan a un joven a dejar la escuela o a no encontrar empleo formal.
Fernando Ruiz, experto en temas educativos, señaló que el dato más preocupante no es solo el nivel del indicador, sino la falta de cambios sostenidos durante más de una década.
Ruiz explicó que las becas pueden ayudar a reducir presiones económicas, pero no resuelven por sí solas factores como la baja calidad educativa, la desconexión entre escuela y mercado laboral, la informalidad y las trayectorias escolares interrumpidas.
“Las becas pueden ayudar a aliviar restricciones económicas, pero por sí solas no están atacando los factores que explican por qué los jóvenes abandonan la escuela o no logran insertarse en el mercado laboral”, advirtió.
Por su parte, Jimena Hernández, académica e investigadora del Instituto para el Desarrollo de la Educación (Inide) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, considera que el fenómeno de jóvenes que no estudian ni trabajan debe entenderse más allá de un indicador educativo y asumirse como un problema de exclusión social y económica.
“Mantenernos en estos niveles desde 2011 evidencia que hay problemas estructurales que no hemos logrado resolver”, afirma.
Sostiene que aunque las becas universales han sido uno de los ejes principales de política pública en los últimos años, los resultados muestran que la carencia económica no es el único factor detrás del abandono escolar.
“Los jóvenes están encontrando pocos incentivos para mantenerse vinculados a la escuela. Hay planes de estudio que ya no les resultan relevantes, muchas carencias en las escuelas y pocas oportunidades de aprender cosas que sientan útiles para la vida”, explica.
Dice que factores familiares y sociales como problemas de salud, embarazos, necesidad de trabajar o cuidar familiares terminan empujando a muchos jóvenes a abandonar sus estudios de forma temprana.
Hernández alerta, además, que el problema incluso comienza a reflejarse en retrocesos educativos.
“Habíamos logrado que los jóvenes concluyeran la secundaria prácticamente de manera universal, pero ahora observamos que la eficiencia terminal también está bajando. Si no revertimos esta tendencia, veremos retrocesos importantes en escolaridad en los próximos años”, advierte.
En materia laboral, puntualiza que México enfrenta un mercado fragmentado y con pocas oportunidades de empleo formal para los jóvenes, especialmente para quienes no concluyen el bachillerato.
¿Qué factores empujan a los jóvenes fuera de la escuela o del empleo?
El fenómeno no tiene una sola explicación. En México, muchos jóvenes enfrentan obstáculos que se acumulan desde la adolescencia y que pueden cerrarles el paso a la escuela, la capacitación o un trabajo formal.
Entre los factores señalados por especialistas están:
- Necesidad de trabajar para apoyar al hogar;
- Falta de recursos para transporte, materiales o alimentación;
- Embarazos y responsabilidades de cuidado;
- Problemas de salud física o mental;
- Escuelas con carencias;
- Planes de estudio poco conectados con la vida laboral;
- Flta de orientación vocacional;
- Empleos informales con bajos salarios;
- Regiones con pocas oportunidades educativas o laborales.












