Solo 1 de cada 3 hogares cumple con las características económicas de clase media
Finanzas jueves 23, Jul 2026- Medición del nivel de vida

En México existe, además, una percepción distorsionada de la realidad, debido a que la elevada desigualdad hace que hogares con ingresos relativamente modestos se ubiquen por encima del promedio nacional y se autodefinan como clase media, aun cuando siguen siendo vulnerables ante cualquier choque económico.
Miles de personas consideran que pertenecen al estrato socioeconómico de clase medias y la realidad es que, en algunos casos, están lejos de serlo, pues no hay una definición universalmente aceptada sobre las características de la clase media, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Determinar si eres o no parte de ella va más allá de cuánto ganas al mes. Un estudio que realizó sobre el tema considera otro tipo de variables, particularmente la forma en cómo gastan los mexicanos.
En la última edición de su análisis Cuantificando la clase media señaló que 42.2% de los hogares pertenece a ese grupo social, donde habita 37.2% de la población, es decir, prácticamente uno de cada tres mexicanos.
La cifra coincide con un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). En él señala que, en Latinoamérica, una de cada dos personas dice ser clase media, cuando sólo una de cada tres tiene los ingresos y el estilo de vida de ese segmento socioeconómico.
La institución destaca que, en la región, no es lo mismo ser que sentirse. “Este fenómeno señala una gran aspiración a pertenecer a la clase media, quizás porque se estima que tiene una serie de valores y preferencias deseables, como la mayor propensión al ahorro y a la inversión en educación”.
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, comenta que la clase media no es únicamente una categoría estadística, sino también una identidad aspiracional.
“Muchas personas se identifican como clasemedieros, porque se comparan con quienes tienen mayores niveles de ingreso o porque han logrado ciertos avances patrimoniales, como adquirir una vivienda, un automóvil o contar con estudios universitarios. Sin embargo, desde un punto de vista económico, pertenecer a la clase media implica mucho más que poseer algunos bienes”, señala.
El Inegi, refiere, señala que no existe una definición única, pero sí una serie de características asociadas a este grupo: estabilidad económica, capacidad de consumir bienes y servicios no esenciales, posibilidad de ahorrar, acceso a servicios privados (como salud o educación) y margen para enfrentar imprevistos sin comprometer sus finanzas. En otras palabras, no se trata únicamente del ingreso, sino de la capacidad de mantener un determinado nivel de bienestar de manera sostenible.
En opinión de la especialista, en México existe, además, una percepción distorsionada de la realidad, debido a que la elevada desigualdad hace que hogares con ingresos relativamente modestos se ubiquen por encima del promedio nacional y se autodefinan como clase media, aun cuando siguen siendo vulnerables ante cualquier choque económico.
Hay factores económicos, sociales y culturales que explican esta aspiración de pertenecer a la clase media, dice la economista de Monex. Por un lado, representa movilidad social y estabilidad. Es vista como el segmento que logró superar las carencias básicas sin pertenecer a los grupos de mayores ingresos. Por ello, muchas familias consideran que formar parte de ella es un reflejo de esfuerzo, educación y éxito laboral.
Por otro lado, el acceso al crédito también ha cambiado la percepción. Hoy es posible adquirir bienes duraderos, automóviles o incluso viajar financiando esos gastos. Eso puede generar la impresión de tener un nivel de vida propio de la clase media, aunque una parte importante del consumo dependa del endeudamiento y no de ingresos permanentes.
Las redes sociales, acota la especialista, también influyen al normalizar ciertos patrones de consumo, como vacaciones, restaurantes, tecnología o moda, que muchas personas buscan replicar, aunque ello implique destinar una proporción considerable de su ingreso o recurrir al financiamiento.
La sicóloga Carmen Hernández coincide que es un tema de aspiraciones: es un deseo legítimo, el problema es cuando esa motivación no es genuina y viene acompañada del objetivo de ser mejor y tener más que el amigo, el vecino o hasta el familiar.
“Todos siempre queremos estar mejor, tener mayor calidad de vida, es una aspiración real y legítima, pero debemos estar conscientes de nuestra situación económica y gastar en función de ella para no caer en problemas financieros”, expone.
Ahora que las marcas venden experiencias, dice, debemos tener claro que nosotros no somos lo que compramos, vestimos o usamos, valemos por lo que somos y podemos dar a las personas.















