“El Choco”, foco de atención en Puebla
Opinión, Ramón Zurita Sahagún domingo 9, Ago 2026
De frente y de perfil Ramón Zurita Sahagún
Graciela Palomares (Grace), diputada poblana inmersa en la controversia, parece ser la enemiga número uno del que fuera su pareja hasta no hace mucho tiempo.
La legisladora fue arropada durante ese tiempo por el actual jefe del gabinete del gobernador, José Luis García Parra (“El Choco”), quien la impulsó para ser candidata a diputada local.
Palomares y García Parra tienen una historia común que terminó cuando “El Choco” elevó su mirada hacia otros destinos que lo lleven a mejores espacios políticos.
En ese pasado, Graciela (Grace como le gusta que le digan) estuvo a punto de romper con el rápido ascenso de su entonces pareja, cuando se dedicó a lucirse en un poderoso y lujoso Audi 8 que “El Choco” había comprado con sus “ahorros” como secretario de Alejandro Armenta en el Senado de la República.
Armenta, presidente del Senado, lo reprendió por el exceso que puso en peligro su candidatura al gobierno de Puebla y lo obligó a deshacerse del auto.
Ahora, “El Choco” iba a fondear la obra de teatro que pretendían hacer la diputada Palomares, junto con la diputada Nay Salvatori y la conductora de televisión Nadia de la Rosa, autora del libreto, la que quedó en pausa.
Esas son una de tantas de Palomares con los lujos de su pareja, quien, por cierto, es sobrino de Mario Marín, con quien trabajó en su gobierno.
Ahora, con el escándalo formado en torno a las burlas que ella y otras amigas hicieron sobre los adultos mayores, los que dijeron huelen a baúl… del recuerdo y otras sandeces, la diputada buscó nuevamente a su protector “El Choco”, quien no pudo impedir que el partido (Morena) la sancionara con una suspensión de derechos políticos, que les impediría a Palomares y Salvatori participar por cargos de elección popular en los próximos comicios.
Pero nuevamente Palomares pone en riesgo el futuro de García Parra en su debacle, quien aspira a la candidatura a la alcaldía de la capital poblana.
Y es que el mentado “Choco” trae consigo los desplantes y presunción de un nuevo político rico (de esos que Morena sataniza), que le gusta deslumbrar a su nueva pareja y ha sido señalado en diversas ocasiones por el uso y abuso de los transportes aéreos disponibles para el gobierno de Puebla.
Desde el arribo de Alejandro Armenta al gobierno estatal, Puebla se ha convertido en foco de la atención pública, sea por el propio mandatario estatal o sus colaboradores. Los escándalos se acumulan y los poblanos se encuentran arrepentidos de haber ejercido el voto en favor del ex priista.
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El caso huachicolero en que está inmerso el ex gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo, sigue creciendo y ahora tocó el turno de la detención de Guadalupe Hernández Hinojosa, apoderada legal de la empresa Ingemar, S.A de CV, por su probable participación en una red de huachicol… Por cierto que en Baja California, el alcalde con licencia de Tijuana, Ismael Burgueño, se encuentra desatado realizando eventos de campaña, disfrazado de asambleas informativas con todo y lujo, además de acarreados, para mostrar el músculo electoral que lo lleve, eventualmente, a la candidatura al gobierno del estado.














