Ketamina: de los quirófanos a los raves y clubs nocturnos
* Destacadas, Salud domingo 20, Sep 2026
- Gana popularidad como sustancia recreativa
- El mercado ilícito de este fármaco ya produce nuevas mezclas, modifica sus fórmulas y transforma los patrones de consumo

Ketamina: de los quirófanos a los raves y clubs nocturnos
Creada para uso médico, la ketamina terminó convertida en una de las drogas recreativas que más alarma a especialistas y autoridades sanitarias por su creciente consumo en raves y clubs nocturnos.
En 1985, la OMS la incluyó dentro de la lista de medicamentos esenciales y actualmente se considera uno de los anestésicos más utilizados a nivel mundial. No obstante, a pesar de su eficacia y seguridad en el ámbito clínico, este fármaco puede provocar efectos adversos como alucinaciones y alteraciones perceptivas.
Hoy se distribuye en mayores volúmenes y en más mercados ilegales, combinada con alcohol, MDMA, estimulantes y otras sustancias de composición desconocida, y esa expansión expone la velocidad con que se transforma el comercio mundial de sustancias.
Anestésico fuera del quirófano
La ketamina produce efectos disociativos que alteran la percepción del cuerpo, el tiempo y el entorno, y precisamente por esas sensaciones adquirió popularidad como sustancia recreativa. Entre algunos consumidores persiste la idea de que implica menos riesgo que la cocaína, la heroína o los opioides sintéticos, una percepción que puede resultar peligrosa.
Su consumo frecuente se relaciona con dependencia, alteraciones cognitivas y daños severos en las vías urinarias, incluida la vejiga, además de complicaciones cardiovasculares y episodios de desorientación profunda.
Combinada con alcohol, sedantes u otras drogas, sus efectos se vuelven aún más difíciles de prever, y las señales procedentes de Europa muestran ya la dimensión del fenómeno.
La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas ha documentado un crecimiento considerable tanto en las cantidades de ketamina incautadas como en el número de decomisos registrados durante los últimos años.
No todo el incremento puede atribuirse a la demanda médica legítima, ya que una parte de la sustancia está siendo desviada o producida para abastecer un mercado recreativo que continúa expandiéndose.
México no es ajeno a esta transformación
En 2023, la Secretaría de Marina informó el aseguramiento de 14.29 kilogramos de ketamina en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y en agosto de 2024 reportó otra incautación de 15.1 kilogramos de clorhidrato de ketamina, acompañados por 2.9 kilogramos de MDA.
Los decomisos confirman la presencia de la sustancia, pero no permiten determinar por sí solos la magnitud de su consumo, y la evidencia epidemiológica disponible sigue siendo limitada: Centros de Integración Juvenil registró apenas 24 casos relacionados con ketamina durante el segundo semestre de 2024, equivalentes a 0.3% de las 9,528 personas que solicitaron tratamiento por primera vez en ese periodo.
La ENCODAT 2025 incluye la ketamina dentro de una categoría más amplia de “otras drogas ilegales”, por lo que todavía no existe una estimación nacional suficientemente precisa que permita conocer su prevalencia específica. La ausencia de información concluyente no elimina el riesgo; significa que el país aún observa el fenómeno a través de una ventana demasiado estrecha.
Un mercado que se transforma
El tusi o cocaína rosa circula en América Latina desde hace más de una década y es una de las expresiones más preocupantes de este mercado. El nombre sugiere que se trata de una sustancia determinada, pero no existe una fórmula única: puede contener ketamina, MDMA, cafeína, estimulantes, colorantes y otros compuestos, y su composición varía de una muestra a otra, a veces sin una sola traza de cocaína.
Esta incertidumbre modifica por completo el riesgo, porque la persona no sabe con certeza qué está consumiendo, en qué concentración ni cómo reaccionará la mezcla con alcohol, medicamentos u otras drogas, y los médicos que atienden una intoxicación tampoco conocen de inmediato qué sustancias se encuentran en el organismo del paciente. En consecuencia, el nombre comercial ya no describe una droga: oculta una combinación cambiante de sustancias, y esa es una de las características centrales de este negocio actual, en el que la incertidumbre ya forma parte del producto.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito reportó que en 2024 se identificaron 755 nuevas sustancias psicoactivas en los mercados mundiales, frente a las 527 registradas en 2023: un salto de más del 40 por ciento en un solo año. Desde 2005, los Estados miembros han informado la aparición de cerca de 1,500 sustancias de este tipo.
La cifra revela una carrera desigual: mientras una nueva sustancia puede diseñarse, producirse y distribuirse en poco tiempo, los gobiernos necesitan identificarla, analizar su composición, estudiar sus efectos, incorporarla a sus sistemas de vigilancia y desarrollar protocolos para atender sus consecuencias. Para cuando una solución empieza a funcionar, el mercado ya modificó la fórmula, y los servicios de atención de adicciones enfrentan el mismo desafío.
Uso médico
– Anestesia: Funciona como sedante y analgésico de acción rápida en cirugías cortas, pediatría o situaciones de emergencia.
– Tratamiento de la depresión: Se investiga y aplica bajo supervisión médica (a veces en forma de esketamina) para casos de depresión severa que no responden a otros fármacos.
– Control profesional: Su administración requiere personal capacitado y monitoreo constante de los signos vitales.
Efectos y uso recreativo
– Disociación: Altera la percepción de la realidad, el cuerpo y el tiempo, generando una sensación de estar desconectado del entorno o fuera de sí mismo.
– Síntomas inmediatos: Causa pérdida de coordinación, dificultad para hablar, visión borrosa, euforia o confusión.
– Alucinaciones: En dosis altas puede provocar un estado de desorientación profunda y alucinaciones intensas.
Además de los riesgos asociados con la propia droga, las personas que la usan pueden exponerse al riesgo de agresiones sexuales. Se informa que los agresores sexuales han usado la ketamina para incapacitar a sus presuntas víctimas, ya sea mezclándola con las bebidas de las víctimas desprevenidas u ofreciéndola a las víctimas que consumen la droga sin comprender los efectos que producirá.
Riesgos y daños a la salud
– Adicción: Genera tolerancia rápida, lo que significa que el cuerpo pide cada vez más cantidad, conduciendo a una fuerte dependencia.
– Daño urológico: El uso frecuente destruye las células de la vejiga y causa problemas urinarios severos, dolor crónico e incontinencia.
– Peligro vital: Las sobredosis o su mezcla con alcohol y otras sustancias pueden provocar paro cardíaco, asfixia, coma o accidentes cerebrovasculares
















