Respaldan padres prohibición de teléfonos celulares en aulas
Quintana Roo lunes 21, Sep 2026DERECHO DE REPLICA José Luis Montañez
- Paso necesario para recuperar la atención y la convivencia en salones de clases

Decisión de prohibir el uso de celulares en primaria y secundaria ha encontrado respaldo en la Asociación Estatal de Padres de Familia en Q. Roo.
La decisión del gobierno federal de prohibir el uso de celulares en primaria y secundaria ha encontrado respaldo en la Asociación Estatal de Padres de Familia, que considera la medida un paso necesario para recuperar la atención y la convivencia en las aulas.
Cecilia Noemí Manzanilla Pérez, presidenta del organismo en la entidad, subrayó que los dispositivos móviles no solo distraen a los estudiantes, sino que también afectan su comprensión lectora y limitan la interacción entre compañeros. Recordó que cada plantel cuenta con líneas telefónicas para atender emergencias, por lo que la restricción no representa un riesgo para la comunicación con los tutores.
La funcionaria insistió en que la aplicación de esta política se hará mediante diálogo y corresponsabilidad entre docentes y familias, con el objetivo de fortalecer el proceso de aprendizaje y garantizar un ambiente escolar más sano.
El debate sobre los celulares en las aulas no es nuevo. Estudios de las autoridades educativas han documentado que la exposición constante a pantallas digitales en menores provoca efectos adversos en distintos niveles: ansiedad, depresión, problemas de atención y alteraciones del sueño, además de síntomas de abstinencia cuando no tienen el dispositivo. En la primera infancia, incluso se han detectado retrasos en el lenguaje y en el desarrollo afectivo.
El impacto académico también es evidente: la distracción con redes sociales o juegos se traduce en bajas calificaciones y menor convivencia familiar. A ello se suman problemas de socialización, sedentarismo y afectaciones físicas como fatiga visual.
En este contexto, la prohibición busca más que limitar un aparato: pretende abrir espacio para que los niños y jóvenes recuperen la concentración, la interacción cara a cara y el aprovechamiento escolar. La medida, respaldada por padres de familia, se perfila como un intento de equilibrar el acceso a la tecnología con la necesidad de proteger el desarrollo integral de los estudiantes.
Retroceso en ingresos hoteleros en Cancún
El Caribe mexicano cerró julio de 2026 con una caída de 17.9 % en el ingreso por habitación disponible (RevPAR), un indicador clave para medir la rentabilidad hotelera. La baja no obedece a la gestión interna de los hoteles, sino a dos elementos externos: la apreciación del peso frente al dólar y la contracción del tráfico aéreo desde Estados Unidos.
La Asociación Nacional de Cadenas Hoteleras (ANCH), con datos de la firma STR, detalló que la pérdida de conectividad aérea estadounidense alcanzó un 15 % en las playas mexicanas y 17.2 % en la región caribeña. El encarecimiento del combustible elevó los costos de boletos, reduciendo la llegada de turistas. Al mismo tiempo, la fortaleza del peso —que en julio se cotizó en 17.34 por dólar, con una ganancia de 3.8 % respecto a diciembre de 2025— encareció la estancia para visitantes internacionales.
El impacto se refleja en otros destinos: Puerto Vallarta registró un desplome de 21.1 % en RevPAR y Los Cabos de 11.6 %, comparados con el mismo periodo de 2025. Alejandro Arvizu Contreras, presidente del Consejo Coordinador Empresarial del Caribe, advirtió que la economía dolarizada pierde entre 15 % y 20 % de sus ganancias por la baja en el tipo de cambio.
Las proyecciones financieras tampoco son alentadoras. Grupo Financiero Banorte estima que el dólar promediará 17.28 pesos en 2026 y cerrará en 17.45 en 2027, sostenido por exportaciones y la tasa de interés de 6.50 % del Banco de México. El secretario de Turismo de Quintana Roo, Bernardo Cueto Riestra, coincidió en que la fortaleza del peso marcará el segundo semestre, junto con la inflación y el encarecimiento de los boletos de avión, en un escenario de menor conectividad aérea.
Cancún, segundo lugar nacionalen desperdicio de alimentos
Un estudio coordinado por Cáritas Banco de Alimentos, con apoyo del INEGI y universidades locales, reveló que cada habitante de Cancún desecha en promedio 260 gramos de comida al día, lo que equivale a cerca de 95 kilos anuales por persona. Solo Guadalajara supera esta cifra, lo que coloca a la ciudad en el segundo lugar nacional en desperdicio de alimentos.
La investigación, realizada durante dos semanas en hogares seleccionados, permitió diferenciar entre residuos inevitables —como cáscaras o huesos— y desperdicios evitables, es decir, alimentos que aún podían consumirse pero fueron desechados por almacenamiento prolongado. El hallazgo más preocupante: 59 % de los residuos en Cancún eran evitables, lo que significa que pudieron aprovecharse o donarse.
El impacto es múltiple. En el plano ambiental, los desechos generan gases de efecto invernadero y representan un uso innecesario de agua, tierras de cultivo y energía. En el aspecto social, el desperdicio contrasta con la realidad de 493 mil personas en Quintana Roo que enfrentan inseguridad alimentaria. Y en el ámbito económico, cada alimento que termina en la basura implica pérdida de recursos invertidos en producción, transporte y trabajo.
El problema no se limita a los hogares. El sector hotelero y restaurantero de Cancún desperdicia hasta cinco toneladas de comida al día, gran parte de ellas preparadas. Aunque algunos productos podrían aprovecharse, los protocolos sanitarios y las políticas internas de los establecimientos obligan a desecharlos si no se cumplen condiciones de conservación y traslado. Por ello, las donaciones suelen concentrarse en insumos no perecederos.
Ante este panorama, organizaciones civiles como Cáritas Banco de Alimentos, Casa Nuevo Corazón e Inpavi han impulsado programas de recuperación y distribución. Destaca la iniciativa Al Rescate, que mediante una aplicación móvil coordina la entrega de excedentes de comida preparada. En 2024, Cáritas Quintana Roo reportó haber rescatado más de 9,400 kilos de alimentos gracias a esta estrategia.
El gobierno estatal también participa con la Agencia de Seguridad Alimentaria de Quintana Roo, que amplió en 2026 el programa “Comemos Tod@s” para atender a 60 mil familias en los once municipios. Sin embargo, especialistas como el sociólogo Oliver Tabares Castro advierten que el reto no es solo la voluntad de donar, sino contar con recursos para recolectar, conservar y distribuir los alimentos antes de que terminen en los rellenos sanitarios.
En conclusión, el desperdicio de alimentos en Cancún refleja una paradoja: mientras miles de familias enfrentan dificultades para acceder a una dieta adecuada, toneladas de comida terminan en la basura. Reducir esta brecha exige la participación conjunta de consumidores, empresas y autoridades, con acciones que fortalezcan la recuperación y distribución de alimentos y eviten que el segundo lugar nacional en desperdicio se convierta en una crisis mayor.
















