Pobre política
¬ Juan Manuel Magaña jueves 31, May 2012Política Spot
Juan Manuel Magaña
La campaña de Josefina se extingue, por más que a duras penas las encuestadoras la sostengan.
De todas partes llegan noticias de deserciones, desaliento, desorden y, para colmo, falta de dinero. Dentro y fuera de la campaña panista se da prácticamente como un hecho la derrota.
La misma Josefina dejó entrever hace unos días que su campaña no cuenta con los suficientes recursos, puesto que “no tenemos ni para publicidad”. Así lo dijo.
De qué tamaño fue el patinón, que hasta el desentendido dirigente del PAN, Gustavo Madero, tuvo que salir a enmendarle la plana a su candidata. Dijo que sí hay recursos -unos 600 millones de pesos- y que “vamos a utilizar los dineros como debe ser, con transparencia y vamos a llegar al techo de campaña, vamos a utilizar todos los recursos, pero no los vamos a rebasar”.
Sólo entonces, Josefina tuvo que precisar, en conferencia de prensa, que su campaña no tiene problemas financieros, muy a pesar de lo que había dicho. Que sí, pues, que hay recursos, los que aprueba la ley, y lo que hay es “una campaña austera frente a otras fuerzas políticas y creo que no necesitan demostración, no se comparan ni en espectaculares, ni en dispendio, ni en derroche”. Pero…
De las bolas que se hace Josefina sólo algo está muy claro: la falta de dinero. El “Reforma”, muy enterado de lo que pasa en el frente panista, comentó que debido a que la candidata ya cayó al tercer lugar en las encuestas, “los apoyos de amigos y empresarios, fueran económicos o políticos, no están llegando”.
Es lógico, quién va a quererle meter dinero bueno al malo. La gente se mantiene alejada y hasta los colaboradores cercanos se empiezan a fugar. Así es como una campaña se desfonda.
Llegará el día en que pasará con los votos lo mismo que pasa con los recursos económicos, políticos y humanos. La gente se preguntará qué caso tiene dar el voto a quien ya no es opción y entonces buscará que éste sea útil.
Esta es una expresión de cómo aplica aquella máxima de uno de los grandes clásicos en México: una política pobre es una pobre política.












