Los ultras contra Yeidckol Polevnsky
¬ Augusto Corro jueves 25, Jun 2020Punto por punto
Augusto Corro
Van solos los “ultras” de Morena que, se puede decir, ya se adueñaron del partido. Sus principales obstáculos (Yeidckol Polevnsky y Alejandro Rojas Díaz Durán no cuentan. La lideresa tiene una denuncia en contra por malversar casi 400 millones de pesos; y Rojas Díaz Durán fue suspendido de sus derechos partidistas.
Los llamados ultras son Alfonso Ramírez Cuellar, Bertha Luján y Horacio Díaz-Polanco. El primero de estos llegó a Morena con la idea de poner orden y de designar al líder nacional del partido, que desde hace más de dos años tiene presidente interino. La organización política más fuerte, que llevó al obradorismo al poder, enfrenta una crisis interna sin fin. Para empezar, se ignora que determinará Ramírez Cuellar para elegir a su nuevo dirigente. Al principio se dijo que la elección se llevaría a cabo a través del voto directo.
Luego se manejó la idea de que debe ser a través de encuestas las que definan al ganador. Con Yeidckol Polevnsky y Rojas Díaz Durán anulados, la manera de elegir a su presidente nacional será la que decidan los “ultras”, que dicho sea de paso, son poco conocidos. Está claro que la expresidenta Polevnsky sería triunfadora si participara en las entrevistas electorales.
No es el caso de Rojas Díaz Durán que fue suspendido de sus derechos políticos durante seis meses por la Comisión de Honor y Justicia de su partido. Cuando cumpla la sanción, las elecciones internas serán un recuerdo. Lo que nos queda claro que en Morena sus dirigentes ultras son igual de ambiciosos por el poder, como cualquiera de sus adversarios.
Morena y su futuro
Las próximas elecciones intermedias (6 de junio de 2020) demostrarán la participación positiva o negativa del gobierno obradorista para enfrentar el coronavirus, el desempleo y la violencia. Parece disco rayado el tratar estos temas casi todos los días, pero ni modo de hacerse a un lado. Concretamente, ¿qué tan daños quedarán los partidos políticos? Si el gobierno federal falló en el combate a los males que aquejan al país, no dude en pensar que Morena pagará los platos rotos.
Este instituto político permaneció pasmado en los últimos dos años. Sus representantes en la Cámara de Diputados desempeñaron su trabajo sin pena ni gloria. Los funcionarios públicos no pudieron brillar con luz propia porque el presidente López Obrador se encargó de opacarlos.
La conferencias de prensa (¿?) en la mañanera se volvió una especie de barandilla de Ministerio Público para atender quejas del público. En esa situación los encargados de la administración pública se sintieron con menos responsabilidades para sacar el trabajo. El trabajo del presidente López Obrador y su gabinete serán analizados por los electores a la hora de emitir su voto.
Serán muy exigentes, porque ya se tendrán los datos suficientes de la actuación gubernamental ante los problemas sociales que mencionamos arriba.
Además el voto libre, sin presión alguna, marcará la supuesta renovada política a la mexicana. Los guindas deberán participar con la fuerza política suficiente para derrotar a sus adversarios.
Si el gobierno se pone las pilas para resolver los conflictos que ya empezaron a presentarse, no tendrá descalificaciones, pero de seguir con los discursos políticos de promesas como instrumento de lucha, ya se puede augurar su derrota. Morena podría convertirse en la receptora del descontento de la sociedad por ser el partido en el gobierno.
Cabe señalar que las consecuencias sociales y económicas derivadas de la pandemia del coronavirus, que serán nefastas, necesitan soluciones inmediatas y eficaces. El desempleo y la violencia son tareas que exigen resultados positivos. La población se encuentra harta de asaltos, secuestros y asesinatos.













