La fiebre sucesoria
¬ Augusto Corro viernes 22, Jul 2022Punto por punto
Augusto Corro
Todo cambia, menos la forma de hacer política. Por ejemplo, los gobernadores se exhibieron como funcionarios públicos. Los resultados de sus gestiones no siempre rindieron resultados positivos. Sólo lograron que los conocieran los electores. Con los diputados sucede lo mismo: no se conoce a todos. Pregúntele a su vecino por el nombre de su representante en el Congreso; ya conocemos la respuesta. En los casos de los “destapes” para la contienda electoral presidencial se sigue la tradición con el estilo de los destapes.
Se conoce a las “corcholatas”, precandidatos que participarán en las elecciones presidenciales, las cargadas políticas irrumpen sin control alguno. En sexenios anteriores se esperaba hasta el final para dar a conocer a los aspirantes. El “destapado” por el partido oficial tenía asegurado el triunfo. No se esperaban cambios importantes en la práctica política. En el PRI, una vez que se sabía quién era el “afortunado”, los tres sectores sociales que lo integraban (popular, obrero y campesino) se desbordaban en manifestaciones de apoyo.
Los precandidatos surgían del gabinete. Varios sexenios, el encargado de la Secretaría de Gobernación, desde que asumía el cargo, era señalado como el favorito en la fiebre sucesoria presidencial. El estilo cambió y los elegidos estaban en otras dependencias con menos responsabilidad política. Los electores, conformes con esa manera de escoger al precandidato aceptaban la decisión que venía de “arriba” y todo tranquilo. Esta última forma de hacer política es la que practica el presidente López Obrador y su partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
No importan los resultados de las gestiones de las “corcholatas” en el gobierno obradorista. ¿Hicieron un buen papel? ¿Ayudaron a la realización de los cambios prometidos por el mandatario tabasqueño en la llamada Cuarta Transformación (4T)? ¿Qué o quién garantiza que las citadas “corcholatas” podrán guiar perfectamente los destinos de nuestra nación? ¿Es suficiente el aval presidencial para confiar a los funcionarios destapados? ¿Los destapes se hicieron a tiempo? ¿No se degastarán los aspirantes en largas campañas políticas?
En fin, se dio por hecho que las “corcholatas” Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López fueron los escogidos para que uno de los tres participe como candidato de Morena en las elecciones presidenciales de 2024. ¿Qué fue lo que llevó al presidente López Obrador a escoger a esos tres funcionarios? ¿Ya se resolvieron los múltiples problemas que afectan a la Ciudad de México? ¿El problema migratorio ya no existe? ¿Y la inseguridad? ¿No era mejor resolver primero los conflictos y ver los resultados de las “corcholatas” en su desempeño como servidores públicos?
En el escenario político están tres corcholatas oficiales: Claudia; Marcelo y Adán; así como una más: Ricardo Monreal, el líder morenista del Senado, quien alzó la mano para decir que su nombre aparecerá en la boleta electoral de los presidenciales en 2024. El legislador zacatecano es una pieza importante en la maquinaria morenista. El hecho de no ser tomado en cuenta como “corcholata” morenista podría provocar pugnas internas en el partido guinda. Ya veremos. Por otra parte, una vez conocidas las corcholatas, estas iniciaron sus campañas políticas. ¿Legales o ilegales?
Sobre este tema, la dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Ciudad de México, Nora Arias, dijo que es muy prematuro que, a mitad de sexenio, inicien los “destapes” y los actos anticipados de campaña y el hacerlo viola la Ley General en Materia de Delitos Electorales. Declaró que todo actor político tiene derecho a votar y ser votado, conforme a las leyes en la materia; pero es inadmisible que, a semanas de haberse celebrado la elección del 6 de junio, haya quienes ya piensan en la elección federal del 2024. Consideró que es lamentable que se fomente la “fiebre sucesoria”, cuando falta mucho por hacer en materia de salud, economía y seguridad pública. Finalmente, llamó a los que tienen aspiraciones futuras a guardar prudencia y respetar los tiempos electorales.
¿Usted qué opina amable lector?













