Senadora Lilly Téllez, la nueva emperatriz “vendepatrias”
Hans Salazar, Opinión domingo 24, Ago 2025HANS
– La panista revive el viejo fantasma del entreguismo al pedir en entrevista con Fox News la “ayuda” de Estados Unidos
Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defiende la soberanía con firmeza, la senadora panista revive el viejo fantasma del entreguismo al pedir en Fox News la “ayuda” de Estados Unidos.
Hay momentos en la historia de un país que definen claramente quién está del lado del pueblo y quién está del lado del enemigo. Lo que hizo Lilly Téllez en entrevista con Fox News no es un simple desliz: es un acto abierto de entreguismo, un episodio que pasará a la memoria nacional como un intento descarado de legitimar la injerencia extranjera en México.
Frente a la periodista Rachel Campos-Duffy -vinculada al trumpismo más rancio- Téllez declaró que “la ayuda de Estados Unidos para combatir a los cárteles es absolutamente bienvenida”. Y no sólo eso: acusó al gobierno mexicano de proteger a narcotraficantes y afirmó que quienes rechazan la mano de Donald Trump son “narcopolíticos”. No se trató de una denuncia interna, ni de un debate parlamentario. Lo dijo en suelo extranjero, en un canal extranjero, para complacer intereses extranjeros.
La Presidenta responde: soberanía no se vende
La reacción de Claudia Sheinbaum fue clara, firme y patriótica: “No es menor que una senadora de la República haya dado una entrevista a un medio extranjero pidiendo la intervención. (…) Lo único que pedimos es respeto a nuestra soberanía, a nuestra autodeterminación”. Y recordó que su gobierno blindó la Constitución para que ningún pretexto —ni la etiqueta de “terroristas” a grupos criminales, ni las presiones de Washington— se use para justificar operaciones unilaterales en territorio mexicano. Los nuevos artículos 40 y 19 son contundentes: México no acepta intervenciones extranjeras bajo ninguna circunstancia. Punto.
De Maximiliano a Trump: el eterno fantasma del entreguismo
Sheinbaum Pardo lo dijo con todas sus letras: es lo mismo que los conservadores, que en el siglo XIX fueron a Europa a pedir un emperador. Sólo cambió el nombre del trono. Antes fue Maximiliano de Habsburgo, ahora es Donald Trump. Ayer fueron los conservadores que entregaron la patria, hoy es Lilly Téllez, dispuesta a arrodillarse ante un gobierno extranjero con tal de golpear a su propio país.
Reacciones: traición a la patria
Las voces fueron unánimes:
Lilia Aguilar Gil (PT): “Lilly Téllez, lo que hiciste es traición a la patria. Si tienes vergüenza, ponte a disposición del poder público”. Eduardo Ruiz-Healy: “Ya la perdimos definitivamente. Ir a Fox News y pedir que EU intervenga en México es traición a la patria”. El repudio social también fue inmediato. En redes se le etiquetó como #Vendepatrias, recordándole que no representa a un lobby extranjero, sino a un poder del Estado mexicano.
Una “aclaración” que no borra la mancha.
Téllez intentó defenderse diciendo que habló de “ayuda” y no de “intervención”. Pero es imposible disfrazar lo evidente: pedir ayuda a Washington desde un medio trumpista es legitimar la idea de que México no puede gobernarse solo.
Ese discurso tiene un nombre y un costo histórico: traición a la patria.
La verdadera diferencia
Hoy México tiene dos caminos claros: El de la presidenta Sheinbaum, que defiende la soberanía y construye relaciones de respeto con Estados Unidos, sin subordinación. El de Lilly Téllez, que revive la tradición más oscura del conservadurismo mexicano: entregarse al extranjero a cambio de reflectores políticos. La Presidenta lo resumió con firmeza: “Colaboramos y nos coordinamos, pero no nos subordinamos”. Ese es el verdadero dilema de México: defender la patria o venderla al mejor postor.
Lilly Téllez podrá disfrazar sus palabras de “cooperación”, pero la historia no perdona a quienes ponen los intereses extranjeros por encima del pueblo mexicano. Si ayer fueron los conservadores que trajeron a un emperador, hoy es Téllez quien implora por la mano de Donald Trump. En ambos casos, la marca es la misma: vendepatria.
Y frente a eso, la respuesta de Claudia Sheinbaum resuena como la voz de una nación: «México es libre, independiente y soberano. Y así seguirá».
Fuentes consultadas:
El Financiero, 22 y 23 de agosto de 2025. El País, 12 de marzo de 2025.
México News Daily, 22 de agosto de 2025.
Declara la ONU: hambruna en la Franja de Gaza y en Líbano
– A finales de septiembre podrían morir de hambre más de medio millón de personas, afirma un reporte especial de la ONU
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– – Doce mil niños entrarán en una etapa crítica por la falta de alimentos.
– México se pronuncia por abrir la frontera entre Israel y Gaza (Líbano) para evitar muertes por inanición
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– Es indispensable que México ratifique su posición por la paz y envíe víveres a los ciudadanos, jóvenes y niños del Estado Palestino
El tema de la paz, a lo largo de la historia de la humanidad, siempre ha sido un anhelo y, al mismo tiempo, un desafío llevarlo a la práctica en las naciones y en sus relaciones internacionales.
Hoy, en esta visión periodística, llama poderosamente nuestra atención la escala de guerra y hambre en la Franja de Gaza, un conflicto que, con el tiempo, fue creciendo desde finales de la década de los cincuenta, cuando se gestó en esa región del mundo el Estado de Israel sobre territorio históricamente palestino, aun con las interpretaciones ahistóricas.
México debe apresurar la ayuda humanitaria con víveres y medicamentos, además de pronunciarse en términos diplomáticos, como ya lo realizó la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró hace unos días que nuestro país reconoce a los dos Estados. Esa declaración es loable, pero se necesitan más acciones: no en favor de un Estado, sino en favor de la vida, como lo exigen hoy más de 600 mil personas.
Este longevo conflicto, alimentado por la ambición de las potencias que apoyan a Israel —entre ellas, Estados Unidos—, está por convertirse en genocidio y exterminio racial.
De acuerdo con los reportes internacionales, la “paz” prometida por el Estado de Israel y sus aliados no sólo implica la ocupación del territorio, sino también el bloqueo alimentario a la población palestina, con la clara intención del desplazamiento o la inanición.
México, a través de su diplomacia internacional, ha mediado en la ONU y más allá de sus fronteras para promover la paz, como lo establece nuestra Carta Magna.
Dos ejemplos ilustran el sendero histórico de nuestro país en favor de la paz:
- El Comité por la Paz, creado en 1949 tras la Segunda Guerra Mundial, impulsado por Diego Rivera, Frida Kahlo, Efraín Huerta, Heriberto Jara, Lombardo Toledano y presidido por el poeta Enrique González Martínez, junto con figuras internacionales como Juan Marinello (Cuba), Pablo Neruda y Gabriela Mistral (Chile), y León Felipe (España).
- El Grupo Contadora, en la década de los ochenta, que buscó mediar en los conflictos centroamericanos entre las guerrillas y los gobiernos dictatoriales.
Hoy es indispensable seguir llamando a la paz en esa zona del planeta —y en otras tantas— donde la desgarradora sombra de la violencia de un Estado intenta borrar, mediante armas y hambre, a un pueblo que nació en un territorio libre y que se resiste a que las campanas toquen un réquiem.
Apoyemos al pueblo palestino.
La Presidenta entrega créditos a la palabra a las mujeres del pueblo amuzgo de Xochistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero
– Serán 500 millones de pesos para apoyar la elaboración artesanal del huipil por parte de mujeres
– La doctora recordó su infancia: “Regresé 55 años después, pero ahora como presidenta”.
– “Ustedes tejen identidad”
Después de un recorrido por el puerto de Acapulco, donde inauguró el primer transporte marítimo público, la presidenta se dirigió a la Costa Chica de Guerrero para encontrarse con las artesanas.
En Xochistlahuaca entregó créditos a la palabra, a precio justo. “La artesana del pueblo amuzgo -dijo- tiene que trabajar y ganar. Y junto a ese crédito está el Fonart, para asesorarlas en la venta del producto. Es necesario que, con el tiempo, se pague ese crédito que es a la palabra y que alcance para cubrir la materia prima; después, que se reconozca y se pague el trabajo, para conservar su labor y su tradición”.
En un tono más cercano que protocolario, la Presidenta explicó los alcances del programa de apoyo a la comunidad amuzga. En su crónica personal, evocó su niñez: cuando su madre, siendo maestra universitaria, en su pequeño Renault “nos traía a Acapulco y nos compraba huipiles para nosotras. Yo -puntualizó- tenía ocho años”.
La Presidenta mostró en pantalla una fotografía de aquella época, donde aparece con un huipil blanco bordado en vivos colores rojos y grecas. El público amuzgo de Xochistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero, aplaudió. Y remató: “Quién iba a decir que yo regresaría 55 años después, pero como presidenta”.
Claudia, la Presidenta que escucha, atiende, recuerda y viaja en el tiempo entre su niñez, su desarrollo profesional y su presente, expresó:
“Vengo a celebrar a la comunidad, a quienes no solo tejen huipiles, también identidad, magia y resistencia.
Los huipiles de aquí son considerados entre los más hermosos de la nación, piezas únicas de un pueblo que nunca se rindió y resistió.
Los huipiles son más que prendas: son códigos escritos con hilos, guardianes de la memoria de un pueblo.
Hoy soy Presidenta, y eso me obliga a ver a todas las mujeres. No llego sola. Hoy, todas las puertas que estuvieron cerradas por muchos años estarán abiertas para ustedes.
Por eso venimos al pueblo amuzgo, a sus cinco comunidades, para apoyarles con justicia y garantizar que la tradición del huipil siga viva y se preserve.
Estamos aquí para caminar juntas. ¡Que viva el pueblo amuzgo, que viva Guerrero y que viva México!”.













