Restauranteros prevén un repunte en este diciembre tras un año difícil
Quintana Roo miércoles 19, Nov 2025- Optimismo en Riviera Maya
- Chefs y empresarios señalaron que la expectativa es operar por arriba del 80 por ciento

Restauranteros de Playa del Carmen esperan alcanzar hasta un 80% de ocupación en diciembre, tras un año complicado para el sector.
Por redacción DIARIOIMAGEN
Playa del Carmen.- Restauranteros de la Riviera Maya proyectan alcanzar un 80% de ocupación en sus establecimientos durante la temporada decembrina, cifra que marcaría un repunte para el sector tras un año difícil en materia turística.
De acuerdo con César Navarro Medina, gerente operativo del restaurante Pez Vela y expresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) Sureste, el 2025 ha sido un periodo complicado para la industria gastronómica, pues la derrama económica no alcanzó los niveles esperados.
“Este año ha sido muy complicado para el sector, pues además viene seguido de un 2024 que tampoco dejó la derrama económica esperada. La temporada decembrina nos permitirá salir a flote”, señaló Navarro Medina.
El empresario destacó la importancia de reforzar la promoción turística para posicionar a Playa del Carmen como un destino competitivo frente a otros polos de la región. Asimismo, subrayó que la recuperación dependerá de la capacidad de los restauranteros para ofrecer experiencias gastronómicas atractivas y de calidad.
Por su parte, la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM) también prevé que la ocupación turística supere el 80% en diciembre, lo que beneficiará directamente al sector restaurantero. El vicepresidente de la AHRM, Andrea Lotito, indicó que la temporada alta será clave para consolidar la recuperación económica del destino, tras meses de volatilidad en las reservas y la incertidumbre global.
Los restauranteros coinciden en que la llegada de visitantes nacionales e internacionales durante las fiestas decembrinas y de fin de año será determinante para reactivar la economía local, especialmente en un contexto donde la inflación y los costos de operación han presionado al sector.
Además, chefs y empresarios como Isaías Cárdenas, del Reef 28, señalaron que la expectativa es operar arriba del 80% en actividades, gracias a la combinación de turismo extranjero y nacional que busca disfrutar de la oferta gastronómica de Playa del Carmen.
Impuesto a refrescos golpeará a restaurantes
El sector restaurantero de la Riviera Maya enfrenta un panorama complicado para 2026, tras el anuncio del nuevo impuesto federal a refrescos y bebidas azucaradas. La medida, presentada por el gobierno como parte de una estrategia para combatir la obesidad, la diabetes y la hipertensión, ha sido calificada por empresarios locales como “totalmente recaudatoria”.
De acuerdo con César Navarro Medina, consejero de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) y gerente operativo del restaurante Pez Vela, el gravamen afectará directamente a los precios de venta en restaurantes y bares de la Quinta Avenida.
“Este impuesto no reduce el consumo, solo encarece los productos. Y el impacto lo resiente la gente de escasos recursos, quienes consumen más refrescos por necesidad o costumbre”, señaló Navarro.
El empresario explicó que incluso el agua purificada tendrá gravamen, lo que incrementará los costos operativos de los negocios y reducirá la competitividad frente a otros destinos turísticos.
La Canirac Quintana Roo advirtió que el impuesto se sumará a un entorno económico ya marcado por la inflación y el alza en insumos básicos, lo que podría provocar que algunos restaurantes trasladen el costo al consumidor o reduzcan su margen de ganancia.
Por su parte, restauranteros como Eduardo De Luna han propuesto fortalecer la producción local y dar continuidad a programas como Playa Spice, con el fin de dinamizar la economía y mitigar el impacto del nuevo paquete fiscal.
El gravamen forma parte de un paquete de medidas fiscales para 2026, que incluye impuestos a alimentos con alto contenido calórico. Aunque el gobierno federal lo presenta como una política de salud pública, empresarios sostienen que no existen campañas educativas ni alternativas reales que acompañen la medida, lo que limita su efectividad en la reducción del consumo de azúcar.













