Joseph Blatter arremete contra el Mundial 2026
Mundial 2026 martes 27, Ene 2026- «Manténganse Alejados de Estados Unidos»
- Respaldó públicamente un llamado al boicot de este evento deportivo

Joseph Blatter emitió un llamado al boicot del Mundial 2026 tras respaldar públicamente los cuestionamientos sobre las políticas migratorias de la administración Trump.
Por Arturo Arellano
La tensión entre el fútbol mundial y la política exterior estadounidense escaló significativamente este 26 de enero cuando Joseph Blatter, quien gobernó la FIFA durante 17 años antes de dimitir en medio de escándalos de corrupción, emitió un comunicado que reaviva la disputa con su sucesor. Blatter no solo respaldó los cuestionamientos de Mark Pieth —un respetado abogado suizo que presidió la supervisión del Comité de Gobernanza Independiente de FIFA hace una década—, sino que amplificó la advertencia hacia los aficionados: mantenerse alejados de Estados Unidos donde, según los críticos, el clima político y las políticas migratorias agresivas representan un riesgo.
La posición de Blatter refleja preocupaciones que han resonado en sectores del fútbol europeo durante las últimas semanas. Mark Pieth, en una entrevista con el periódico suizo Der Bund, fue contundente en sus advertencias: «El país mismo se encuentra en un estado de tremenda agitación. Lo que presenciamos a nivel nacional es la marginación de los oponentes políticos, los abusos de las autoridades migratorias, etc. no incita precisamente a un aficionado a viajar allí». Pieth añadió un punto particularmente preocupante para los visitantes internacionales: «Si un estado se ha convertido en un estado rebelde, no debería permitírsele organizar el Mundial. Esto está estipulado en los estatutos de la FIFA y también en su código de derechos humanos».
La respuesta tajante de Infantino
Gianni Infantino no fue pasivo ante la arremetida de su predecesor. Este lunes, durante una visita oficial al Palacio de Planalto en Brasilia para reunirse con el presidente Lula da Silva, el mandatario de la FIFA fue cuestionado directamente sobre el llamado al boicot. Su respuesta fue defensiva pero optimista: «Yo miro al futuro y para mí lo importante en este tipo de eventos futbolísticos, como el Mundial femenino o masculino, es unir a las personas y a los países de todo el mundo. La gente quiere ir y va a ir. Siempre, siempre celebramos juntos el fútbol».
La posición de Infantino contrasta radicalmente con la de Blatter no solo en contenido, sino también en contexto político. El presidente actual de la FIFA se ha acercado deliberadamente a la administración Trump, incluso entregando un controvertido «Premio de la Paz» al mandatario estadounidense en el sorteo de la Copa del Mundo celebrado en diciembre pasado. Esta aproximación ha generado críticas de figuras históricas del fútbol europeo, incluido Michel Platini, quien fue absuelto junto a Blatter en 2024 de cargos de pagos irregulares. Platini declaró recientemente que Infantino «se ha vuelto más autoritario» y que «le gusta rodearse de los ricos y poderosos».
El evento más grande de la historia
El Mundial 2026 representa un hito sin precedentes en la historia del fútbol. El torneo será el primero en contar con 48 selecciones nacionales —un aumento de 32 a 48 equipos desde el formato anterior—, lo que generará 104 partidos distribuidos en tres países anfitriones por primera vez. El evento comenzará el 11 de junio de 2026 con el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, y culminará el 19 de julio con la final en el MetLife Stadium en New Jersey.
La distribución de sedes refleja la magnitud del evento: Estados Unidos albergará 78 partidos en 11 ciudades (Los Ángeles, Nueva York, Miami, Atlanta, Dallas, Seattle, Kansas City, Houston, Nashville, Denver y San Francisco); México tendrá 13 encuentros en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara; y Canadá organizará 10 partidos distribuidos entre Toronto y Vancouver.
Expectativas económicas sin precedentes
Durante el Foro Económico Mundial en Davos hace apenas cinco días, Infantino presentó proyecciones que refuerzan su optimismo ante el torneo. El impacto económico global se estima en 70 mil millones de euros (aproximadamente 80.1 mil millones de dólares), con la generación de 825 mil empleos de tiempo completo a nivel mundial y salarios proyectados por más de 20 mil millones de euros. Solo en ingresos directos para la FIFA, se estima que el torneo generará más de 11 mil millones de dólares.
La demanda de entradas ha sido descrita por Infantino como «sin precedentes»: se han recibido más de 500 millones de solicitudes para apenas 7 millones de entradas disponibles. Aunque los precios de los boletos han generado críticas —con categorías premium para la final superando los 4,000 dólares—, Infantino ha enfatizado que esta demanda evidencia la confianza global en el evento. Estados Unidos, Alemania e Inglaterra encabezan la lista de países con mayor número de solicitudes de entradas.
Canadá: Primer mundial varonil
Para Canadá, el 2026 marca un hito histórico: será la primera vez que el país anfitrión los Juegos Olímpicos de invierno recibirá un Mundial de fútbol varonil (el país ya fue coanfitrión en 1994). Toronto y Vancouver protagonizarán el evento canadiense con inversiones significativas en infraestructura. El BMO Field en Toronto, que albergará seis partidos, está siendo ampliado de 28 mil a más de 45 mil asientos mediante una inversión de 146 millones de dólares canadienses.
En Vancouver, el BC Place Stadium recibirá una inversión pública cercana a 200 millones de dólares canadienses en renovación de vestidores, zonas de hospitalidad, sistemas de iluminación y accesibilidad. Las autoridades han confirmado que el impacto económico en Canadá alcanzará aproximadamente 3,800 millones de dólares canadienses, con la creación de más de 24 mil empleos directos e indirectos.
México: Tres ciudades, una oportunidad
México, como país coanfitrión, ve el Mundial como una oportunidad de renovación urbana y atracción turística. La Ciudad de México tendrá el honor de albergar el primer partido del torneo, mientras que Monterrey y Guadalajara completarán el circuito mexicano. El impacto esperado incluye mejoras en transporte, conectividad digital y espacios urbanos, con énfasis en evitar el «efecto elefante blanco» que ha caracterizado otros torneos internacionales.
Sin embargo, las expectativas deportivas para la selección mexicana son moderadas. Un análisis de Opta Analyst proyecta que el Tricolor tiene apenas un 1.3% de probabilidad de ganar la Copa del Mundo 2026, significativamente por debajo incluso de equipos de repechaje que ostentan una probabilidad del 3.7%.
Las Sombras: Restricciones de viaje y seguridad
La polémica sobre el boicot no es infundada. La administración Trump ha implementado una serie de restricciones que afectarán directamente a aficionados clasificados. En diciembre pasado, Trump anunció prohibiciones de viaje a ciudadanos de 12 países, incluyendo Irán y Haití, ambos clasificados para el torneo. Recientemente, esta lista se expandió cuando el Departamento de Estado anunció la suspensión de procesamiento de visas de inmigrante a ciudadanos de 75 países.
Entre las naciones ya clasificadas para el Mundial 2026 cuyos ciudadanos enfrentan dificultades de acceso están Argelia, Brasil, Colombia, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Haití, Irán, Jordania, Marruecos, Senegal, Túnez, Uzbekistán y Uruguay. Aunque la FIFA negoció excepciones para atletas, entrenadores y «personas que desempeñen un rol de apoyo necesario», los aficionados regulares de estos países quedan excluidos, afectando potencialmente millones de visitantes internacionales y una fuente crucial de ingresos por turismo.
La amenaza de deportación inmediata también preocupa a los aficionados. Pieth advirtió específicamente: «Y al llegar, los aficionados deben esperar que si no complacen a los oficiales, serán enviados directamente en el próximo vuelo a casa. Si tienen suerte».
La creciente ola de críticas
El boicot promovido por Blatter no surge de él solo. Otros líderes del fútbol europeo han expresado preocupaciones similares. Oke Göttlich, vicepresidente de la federación de fútbol alemana, afirmó al periódico Hamburger Morgenpost el viernes pasado que «había llegado el momento de considerar seriamente boicotear la Copa del Mundo». Un productor holandés de cine, Ten van de Keuken, también ha llamado al boicot, al igual que políticos en Alemania.
Mark Pieth ofreció una crítica mordaz sobre la posición de Infantino: «Infantino juega este juego con virtuosismo. Pensemos en su concesión del premio de la paz. Es casi como si lo hubieran inventado; da la sensación de que es un comediante».
Impacto potencial
¿Cuál podría ser el impacto real de un boicot exitoso? Los análisis sugieren consecuencias que van más allá del aspecto puramente deportivo:
-Asistencia reducida: Un boicot europeo generalizado podría disminuir significativamente la asistencia en estadios, afectando directamente los ingresos por taquilla. Aunque Infantino destacó 500 millones de solicitudes, la realidad del clima político podría traducirse en cancelaciones masivas.
-Dinámicas de grupo comprometidas: Las prohibiciones migratorias ya han creado disparidades. Aficionados de países como Costa de Marfil y Senegal enfrentarán más dificultades para seguir a sus selecciones que aficionados de otras naciones, potencialmente creando un ambiente menos cosmopolita.
-Presión sobre equipos y jugadores: Si sectores amplios de la sociedad abogan por un boicot, algunos jugadores y selecciones —especialmente de Europa— podrían enfrentar presión interna para tomar posiciones políticas sobre si participar o cuestionar la sede.
-Repercusiones en transmisiones globales: Aunque los derechos televisivos ya están vendidos, un boicot aficionado podría traducirse en menores audiencias en estadios, afectando la experiencia de los espectadores televisivos y potencialmente impactando futuras negociaciones de derechos con cadenas internacionales.
-Legado político de la FIFA: El evento, lejos de cumplir el objetivo de Infantino de «unir a las personas», podría quedar marcado por divisiones político-migratorias que reflejen las tensiones geopolíticas de 2026.
Dos visiones irreconciliables
La confrontación entre Blatter e Infantino sintetiza un dilema más amplio: ¿puede el fútbol separarse de la política? Blatter, quien alguna vez gobernó un organismo plagado de corrupción, ahora se erige como crítico de las políticas morales de otros. Infantino, por su parte, ha optado por una estrategia de «seguir adelante», confiando en que el espectáculo deportivo transcenderá las preocupaciones políticas y migratorias.
Lo cierto es que el Mundial 2026 no será solo un evento deportivo. Con 48 selecciones, 104 partidos y millones de aficionados planeando sus viajes, será también un reflejo de las tensiones geopolíticas, migratorias y de seguridad que caracterizan a América del Norte en 2026. Faltan menos de cinco meses para el comienzo, y la incertidumbre sobre la verdadera magnitud del boicot, la efectividad de las restricciones de viaje y la capacidad del fútbol para unir (o dividir) sigue siendo fundamental.













