A la burla de Trump, Claudia Sheinbaum abrió rapidito México a SEALs y DEA de EU
Opinión, Roberto Vizcaíno martes 17, Mar 2026
TRAS LA PUERTA DEL PODER Roberto Vizcaíno
De que le cayó de peso el más reciente comentario y burla de Donald Trump a la presidenta Claudia Sheinbaum, no hay la menor duda.
Lo dicho burlonamente de la mexicana el sábado 7 en Miami por el mandatario norteamericano ante 12 jefes de Estado del continente, respecto de que por más que se lo pide no acepta ayuda militar “quien sabe por qué” para combatir a cárteles en México, cuando estos grupos delincuenciales terroristas hacen de México el epicentro de la violencia y muerte en el hemisferio, fue finalmente más que un fuerte aviso para ella y su gobierno.
El comentario final de Trump ese día y ante ese auditorio, en que reiteró que hoy los cárteles -se acepte o no- son realmente quienes gobiernan México, fue la gota final de la prudencia de la mandataria.
A la burla y cuestionamiento de Trump, siguió la integración de la alianza “Escudo de las Américas” que derivará en el uso de los ejércitos de los 12 gobiernos asistentes a ese encuentro en Miami para combatir militarmente a los cárteles mexicanos que ya han invadido y sembrado de drogas y muerte a la mayor parte del continente.
A ese encuentro, Trump no invitó ni a Claudia Sheinbaum, de México; a Lula da Silva, de Brasil, ni a Gustavo Petro de Colombia, considerados de izquierda y encubridores de cárteles.
Sheinbaum no acertó más que a responder con su retórica de siempre, para reafirmar que a ella la puso el pueblo y que a su país lo gobiernan los mexicanos.
Una respuesta absurda cuando la alianza militar “Escudo de las Américas” apunta directamente a realizar operativos de sus ejércitos en México contra cárteles, cuyas cabezas y directrices están muy protegidos en el país bajo la presidencia de Sheinbaum.
García Harfuch en Washington
Siete días después del encuentro continental de Miami (al que acudieron: Donald Trump, por EU; Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; José Antonio Kast, nuevo presidente de Chile; Rodrigo Paz, de Bolivia; Nayib Bukele, de El Salvador; Nasry Asfura, de Honduras; Santiago Peña, de Paraguay; Rodrigo Chaves, de Costa Rica; José Raúl Mulino, de Panamá; Luis Abinader, de República Dominicana; Irfaan Ali, de Guyana y Kamla Persad-Bissessar, de Trinidad y Tobago), sin hacer muchas olas mediáticas ni de redes sociales apareció en Washington Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, al lado de Terrence Cole, director de la Dea.
En su comunicado posterior, García Harfuch indicó que su encuentro con Cole fue a título de representante del Gabinete de Seguridad de México en que además está el general Ricardo Trevilla, titular de la Defensa, y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles.
Para nadie del llamado grupo de mexicanos que nos decimos “enterados”, García Harfuch es el colaborador más cercano y de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En esa condición, y por su posición en el Gabinete, se ha convertido en el funcionario mexicano más confiable en Washington.
García Harfuch, con sus acciones, es quien ha ido alejando a Sheinbaum de su dependencia de Andrés Manuel López Obrador y dejando atrás la evidente colusión del ex mandatario y su grupo con los cárteles y el crimen organizado.
Es quien ha localizado y destruido más de 2 mil laboratorios de fentanilo (que AMLO decía no existían) y quien ha combatido y capturado a balazos a los jefes de cárteles. Ahí está la captura y ejecución de Nemesio Oseguera, El Mencho, y de decenas de cuadros del Cártel de Sinaloa, de El Mayo Zambada y de otros grupos.
García Harfuch ha sido el eje de la revelación e investigación de la red del huachicol fiscal, del cártel de La Barredora y de la corrupción en Aduanas indagatorias que van directo a los más cercanos de AMLO como son el líder senatorial Adán Augusto López y sus hijos Andy y Bobby López Belrtrán.
El nieto del general Marcelino García Barragán e hijo de Javier García Paniagua -y quien ya puntea por Morena para la presidencial de 2030- es quien ha estado detrás de la entrega fast-track de un centenar de jefes narcos a EU, algo que hubiera sido impensable en el gobierno de López Obrador.
Respuesta real al “Escudo de las Américas”
Es por demás obvio que el viaje de García Harfuch para ver a Cole fue una respuesta de Estado directa de la presidenta Claudia Sheinbaum a las burlas del presidente Donald Trump y a sus acusaciones de que México es gobernado por cárteles a los que hay que combatir continental y militarmente por EU acompañado por ejércitos de 12 países del hemisferio.
Finalmente, la mandataria entendió que las operaciones militares de EU en México son una posibilidad real y por demás inminente.
Y por ello hoy también está un grupo de los llamados Navy SEALs -reconocidos como la principal fuerza de operaciones especiales de la Armada de los Estados Unidos, especializada en misiones marítimas, aéreas y terrestres y por su entrenamiento extremo y capacidad de respuesta rápida en entornos de alto riesgo- en el campo militar cercano a Temamatla, Estado de México, donde entrenan a 12 miembros de las Fuerzas Especiales del grupo de élite del Ejército mexicano que ya participó en la captura y eliminación de Nemesio Oseguera «El Mencho», a fin de que luego sean elementos del llamado cuerpo “Los Murciélagos” creado por García Harfuch para realizar operaciones de alto nivel de riesgo.
“Los Murciélagos” han sido el eje de una limpia a fondo dirigida por el titular de Seguridad Nacional de narcos y grupos delincuenciales en Uruapan y otros municipios de Michoacán, productores de limón y aguacate.
Con García Harfuch, como el más cercano a Sheinbaum y como enlace con EU y como cabeza de la Seguridad del régimen en México, queda en claro que aquí ya no existe eso de abrazos no balazos ni la alianza AMLO cárteles.
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