“Pásele, pásele” lleva la vida del tianguis al escenario
* Destacadas, Estado de México domingo 7, Jun 2026- Para confrontar la exclusión social
- La compañía OPEM A.C. presenta una obra multidisciplinaria que mezcla danza, teatro físico y música sonidera

El elenco de Pásele, pásele lleva al escenario la energía y dinámica de los mercados populares de la Ciudad de México.
Por Arturo Arellano
La vida cotidiana de los tianguis capitalinos se transforma en lenguaje escénico con Pásele, pásele, una propuesta dirigida y coreografiada por Nael De Anda que combina danza contemporánea, teatro físico y música original. La obra se presentará el 13 y 14 de junio en la Biblioteca Vasconcelos, con funciones posteriores el 19 en La Ciudadela, el 20 en Plaza La Conchita y el 26 en Plaza La Santísima.
La puesta en escena retrata el aniversario de un mercado en la Ciudad de México, donde comerciantes y vecinos celebran mientras un personaje en situación de calle intenta integrarse a la comunidad.
Arte con raíz social
“Es un concepto donde cruzamos la danza contemporánea con el teatro de texto y con una escenografía impresionante, donde los intérpretes ocupan herramientas para generar una atmósfera sobre los 10 años de aniversario de un mercado”, explicó De Anda. “Pero ocurre que alguien no está invitado, que es un personaje que está en situación de calle”.
La obra no solo construye una celebración escénica, también confronta problemáticas sociales como el consumo de sustancias y la exclusión “La necesidad de poner sobre la mesa este tema surge de querer mostrar verdad, mostrar la vivencia a escena”, señaló el director. “La obra habla del abuso de sustancias, del maltrato a personas en situación de calle, combinado con la música y el tema del sonidero”.
De Anda reconoce que su motivación también parte de una experiencia personal cercana: “Hace años fui una persona que consumía sustancias y conviví mucho con personas que estaban en situación de calle; yo no llegué a esas circunstancias, pero sí lo vi de cerca, cómo eran estigmatizadas y cómo les resulta casi imposible buscar otro camino”.
Investigación en los tianguis
El proceso creativo incluyó trabajo directo en mercados y tianguis, donde el equipo dialogó con comerciantes y líderes comunitarios “Hablamos de la cumbia, de los mercados; fuimos a los tianguis, hablamos con los líderes y el arte empezó a encontrar verdad”, comentó.
Sobre esta experiencia, añadió: “La comunidad tianguista y mercantil se estigmatiza mucho; se cree que quienes se dedican a la venta lo hacen de mala manera y no necesariamente. El tianguis es un lugar no solo para vender, sino para conocer personas, es un caleidoscopio de vivencias”.
Esa observación se traduce directamente al movimiento escénico: “En el tianguis alzan la mano para atraer la atención del cliente y eso lo llevamos a la danza; es un ir y venir entre la danza y el teatro”.
Una obra accesible y musical
Además del lenguaje corporal, la música juega un papel central. La composición de Alejandro Ávila integra distintas vertientes de la cumbia “Tomamos elementos de la cumbia colombiana, también de clásicos como Sonido La Changa o de países como Venezuela y, por supuesto, México. Es un gran abanico de sonoridades, incluso cumbia rebajada; tratamos de que todo tipo de cumbia esté presente”, explicó De Anda.
El objetivo, subrayó, es conectar con el público sin perder profundidad: “A veces vas al teatro o a ver danza y dices: ‘qué bonito se movieron, pero no entendí’. Entonces nuestra tarea es hacerlo visualmente estético, pero también digerible, con un mensaje que se entienda”.
Entre la fiesta y la reflexión
El resultado es una pieza que oscila entre lo festivo y lo crítico, entre el baile y la conciencia social “Es una pieza súper divertida, que te invita a bailar, a sacudir el bote, pero al mismo tiempo a la reflexión sobre el consumo de sustancias nocivas y sobre las personas en situación de calle”, concluyó el director.












