Disputa en Cozumel por espacios para las calesas y el uso de caballos
Quintana Roo domingo 7, Jun 2026
– Tensión entre la tradición y las nuevas regulaciones de bienestar animal

Prestadores de servicios de calesas se enfrentan por los espacios en los muelles y por el uso de caballos.
La transición hacia vehículos eléctricos en los recorridos turísticos de Cozumel no ha sido tersa. Dos grupos de prestadores de servicios de calesas se enfrentan por los espacios en los muelles y por el uso de caballos, en un conflicto que refleja la tensión entre la tradición y las nuevas regulaciones de bienestar animal.
Marcos Gutiérrez, conocido como “El Charro”, asegura que su agrupación ya invirtió en calesas eléctricas para cumplir con la Ley de Protección Animal. “Queremos trabajar, pero las otras unidades están en mal estado y siguen usando caballos. Es momento de que las autoridades intervengan”, señaló, tras pedir al Instituto de Movilidad de Quintana Roo que medie en el conflicto.
Por su parte, José Julio Azcorra López, representante legal de Caleseros del Caribe, explicó que cuentan con diez carruajes, de los cuales tres aún son jalados por caballos. Reconoció que están en proceso de transición hacia lo eléctrico, pero defendió que llevan más de tres décadas ofreciendo el servicio y que los acuerdos sobre espacios en los muelles siempre fueron de carácter interno, no oficiales.
“En Puerta Maya solo se permiten dos unidades en espera, pero eso era un acuerdo de orden, no una regla escrita”, detalló.
Actualmente operan 15 calesas en la isla y se espera que pronto se incorpore una más para equilibrar la distribución en los muelles. La empresa de Azcorra ya presentó documentos ante las autoridades para demostrar cómo funciona su servicio, mientras que Gutiérrez insiste en que la ley debe aplicarse con rigor para prohibir definitivamente el uso de caballos.
La meta de Caleseros del Caribe es contar con 10 unidades eléctricas, con autonomía de hasta 80 kilómetros diarios. Sin embargo, la coexistencia de carruajes tradicionales y modernos ha generado fricciones que ponen en evidencia la falta de reglas claras y la necesidad de que las autoridades definan un marco que garantice tanto la operación turística como el respeto al bienestar animal.
Este conflicto en Cozumel abre un debate más amplio: ¿cómo equilibrar la preservación de tradiciones con las exigencias de modernización y protección ambiental?
QRoo, epicentro de la leishmaniasis
El sureste mexicano enfrenta un repunte inesperado de la leishmaniasis, una enfermedad transmitida por insectos que habitan en zonas selváticas. El brote ha colocado a Quintana Roo en el centro de la atención sanitaria nacional, al concentrar la mayoría de los casos confirmados en 2026.
Entre enero y mayo de este año, la Península de Yucatán acumuló 229 contagios, un aumento de 940% respecto al mismo periodo de 2025. La Secretaría de Salud federal advierte que Quintana Roo concentra 189 casos, es decir, más de ocho de cada diez en la región. Campeche reporta 29 y Yucatán 11.
La situación no se limita al sureste: México registra 282 casos en total, pero casi siete de cada diez se encuentran en Quintana Roo. Tabasco aparece en segundo lugar con 46, seguido por Campeche, Yucatán, Veracruz y, en menor medida, la Ciudad y el Estado de México.
La leishmaniasis, poco conocida por la población, se transmite por la picadura de los llamados mosquitos chicleros. El padecimiento inicia con llagas en la piel que tardan semanas en cicatrizar y, en casos graves, puede afectar mucosas de nariz, boca y garganta.
El clima húmedo, la vegetación abundante y las actividades en la selva elevan la exposición. Trabajadores forestales, agricultores, brigadistas y militares figuran entre los grupos más vulnerables.
Las autoridades sanitarias mantienen vigilancia epidemiológica y recomiendan medidas básicas: uso de ropa que cubra brazos y piernas, repelentes, y mosquiteros en comunidades cercanas a zonas selváticas.
El repunte de la leishmaniasis en Quintana Roo no solo revela la fragilidad de las comunidades expuestas, sino también la urgencia de reforzar campañas de prevención y atención médica en la región.
Sargazo podría ser usado en el campo
Lo que para las costas del Caribe mexicano representa un desafío ambiental, empieza a convertirse en una oportunidad para el sector agropecuario. Productores ganaderos de Playa del Carmen participaron en una jornada de capacitación sobre el uso del sargazo en la producción del campo, organizada en el Rancho Tigre Grande.
La plática, coordinada por la Dirección de Desarrollo Agropecuario y Pesquero —encabezada por Alejandro López— junto con el productor Fernando Chico Hall, buscó mostrar cómo el sargazo puede aprovecharse como mejorador de suelos y como insumo para fortalecer sistemas de producción agropecuaria.
Quince ganaderos locales asistieron al encuentro, donde compartieron prácticas y analizaron la viabilidad de incorporar este recurso natural a sus procesos. López subrayó que transformar un reto ambiental en una oportunidad productiva es clave para avanzar hacia la sustentabilidad.
El sargazo, que tantas dificultades genera en las playas, empieza a perfilarse como un aliado inesperado para el campo. La pregunta es si estas prácticas podrán escalar y convertirse en una estrategia regional de desarrollo sustentable.












