Se reavivan preocupaciones sobre el precio de las entradas
Nacional domingo 14, Jun 2026
- Asientos vacíos en primer partido mundialista en Guadalajara
- Críticas a la estrategia comercial de la FIFA para la primera Copa FIFA con 48 equipos

La gran cantidad de asientos vacíos alrededor del Estadio Akron, en Guadalajara, para el partido del Mundial entre Corea del Sur y la República Checa en Guadalajara, renovaron las preocupaciones de la FIFA sobre el precio de las entradas y la demanda de la ampliación del torneo.
Mientras más de 80,000 personas se agolparon en el estadio Azteca para ver el partido inaugural entre los coanfitriones México y Sudáfrica, la imagen de las filas desocupadas en el estadio de 46,000 asientos en la Perla Tapatía, una ciudad con una profunda cultura futbolística, ha intensificado las críticas a la estrategia comercial de la FIFA para el primer Mundial de 48 equipos.
Algunos aficionados en el estadio culparon a los altos precios de las entradas por las filas de asientos vacíos y criticaron a la FIFA por su modelo de precios.
Precios, a la par de otros eventos: FIFA
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el miércoles el precio de las entradas de la FIFA tras las críticas de los aficionados que argumentaban que el coste de asistir a los partidos se había vuelto prohibitivo. Dijo que los precios de las entradas estaban a la par con otros grandes eventos deportivos.
La FIFA ha vendido más de 6 millones de entradas para el torneo y anteriormente había destacado un fuerte interés de toda América, con Infantino afirmando que la demanda había superado las expectativas por “un factor de 10 o más”.
Sin embargo, grupos como Football Supporters Europe (FSE) advirtieron que los precios “exorbitantes” excluirían a los aficionados comunes. Según FSE, los precios de las entradas para este torneo se han multiplicado cinco veces en comparación con el Mundial de 2022 en Catar.
Mundial elitista y alejado de la afición
Durante la mesa de análisis: México 2026 ¿Estamos listos para el Mundial? Los desafíos del evento deportivo más importante del planeta, organizada por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, académicos y especialistas advirtieron que el Mundial de Futbol se ha consolidado como un modelo económico «extractivista y elitista», caracterizado por la opacidad gubernamental, la exclusión social y la entrega de la soberanía nacional ante las exigencias de la FIFA, y dista mucho de ser la fiesta democrática y popular que el discurso oficial promete.
Torneo que no es de México
Para los analistas, colgarle a México la medalla histórica de ser el primer país en albergar tres Copas del Mundo es un ejercicio de propaganda. Jorge Rosendo Negroe Álvarez, investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, fue tajante al calificar este hito como “pura demagogia”.
«La pelota en realidad no regresa a casa, porque son muy pocos los partidos que se jugarán en el país. Al final, este es el Mundial de Estados Unidos y para la historia lo va a ser así», sentenció Negroe Álvarez, recordando que de los encuentros programados, la inmensa mayoría ocurrirá en territorio estadounidense, dejando a México un papel secundario.
“Ya no es para ver el Mundial, es para que te vean”
La mesa abordó la profunda brecha entre el «futbol» -entendido como el deporte comunitario que se juega en las calles con mochilas o piedras- y el «futbol asociación», representado por el corporativismo de la FIFA.
Los especialistas denunciaron que las tribunas del Estadio Azteca estarán reservadas para el gran capital global. Negroe expuso que tras intentar ingresar al sistema de venta de boletos para la inauguración, encontró accesos con costos de 355,000 pesos, una cifra «impensable e inalcanzable» para la clase media mexicana.
En cambio, el evento se ha diseñado para marcas y creadores de contenido encargados de generar el fenómeno FOMO (miedo a perderse algo). Incluso los dueños tradicionales de palcos han reportado trabas para ingresar. Ernesto López Portillo, coordinador del programa de Seguridad Ciudadana de la Ibero, equiparó este fenómeno con la concentración tecnológica: «Es la apropiación del deporte a través de quienes lo pueden comprar». Como ejemplo paradigmático, reveló que el gobierno de la Ciudad de México intentó negociar la transmisión gratuita de los partidos en los Fan Fests públicos y fracasó ante las restricciones comerciales de la FIFA.












