La urgencia de la atención psicológica en medio de las crisis humanitarias
* Especiales martes 18, Ago 2026- Psicología en pantuflas: Sanar lo invisible
- En el marco del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, desglosamos cómo el soporte psicosocial salva vidas, protege la dignidad de las comunidades vulneradas y provee herramientas clínicas frente al impacto de desastres y conflictos

La conmemoración del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria cada 19 de agosto recuerda el compromiso de quienes protegen la vida, la salud física y la estabilidad psicosocial en contextos de crisis y conflicto.
Por Arturo Arellano
El dolor que no sangra: A menudo imaginamos la ayuda humanitaria como una caravana de camiones cargados de mantas, víveres, agua potable e insumos médicos de emergencia. Y sí, garantizar la supervivencia física inmediata es indispensable. Sin embargo, cuando el polvo se asienta tras un terremoto o cesan los bombardeos en una zona en conflicto, queda una devastación silenciosa: el tejido emocional roto de quienes lo perdieron todo de golpe.
La salud mental no es un lujo que deba atenderse «después de que pase la emergencia»; es una necesidad primaria desde el minuto cero. Quien enfrenta el desplazamiento forzado, la pérdida violenta de un ser querido o la ruina económica tras un desastre no solo requiere un techo: necesita herramientas para procesar el shock, regular el sistema nervioso y recuperar el control sobre su propia existencia. Atender la psique humana en contextos de crisis es devolver la dignidad y evitar que el trauma inmediato se convierta en una condena crónica.
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria se conmemora cada 19 de agosto tras la resolución A/RES/63/139 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2008. La fecha honra el ataque con coche bomba perpetrado el 19 de agosto de 2003 contra el Hotel Canal en Bagdad (Irak), donde murieron 22 personas, entre ellas Sérgio Vieira de Mello, entonces Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Representante Especial en Irak.
Esta fecha reconoce a los trabajadores y voluntarios humanitarios que arriesgan su vida e integridad física en primera línea para auxiliar a poblaciones vulneradas, y visibiliza las directrices globales de respuesta integral en emergencias.
Modelos teóricos y marcos de intervención en crisis
La intervención psicológica en emergencias y desastres no improvisa; se sostiene en modelos validados por la investigación empírica:
Primeros Auxilios Psicológicos (PAP): Formalizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), War Trauma Foundation y World Vision International (2011), junto con el modelo RAPID de George S. Everly Jr. y Jeffrey M. Lating de la Johns Hopkins University. Se centran en brindar escucha activa reflexiva, aliviar el estrés agudo, evaluar necesidades prácticas y conectar a la persona con redes de apoyo seguras sin forzar la verbalización de detalles traumáticos.
Modelo del Desafío y Crecimiento Postraumático: Desarrollado por Richard G. Tedeschi y Lawrence G. Calhoun (1996, 2004), explica cómo el procesamiento cognitivo guiado permite a supervivientes de eventos traumáticos desarrollar nuevos esquemas de significado, resiliencia y fortaleza interpersonal.
Teoría del Procesamiento de la Información en el Trauma: Propuesta por Edna B. Foa y Michael J. Kozak (1986), expone cómo las experiencias extremas alteran las redes de memoria del miedo, requiriendo intervenciones orientadas a restaurar la sensación de seguridad y predictibilidad.
Estructura piramidal de las Guías IASC (Inter-Agency Standing Committee): Este modelo organiza los servicios de Salud Mental y Apoyo Psicosocial (SMAPS) en cuatro niveles progresivos: servicios básicos y seguridad en la base, apoyos comunitarios y familiares en el segundo escalón, apoyos focalizados no especializados en el tercero, y servicios clínicos especializados (psiquiatría y psicoterapia) en la cúspide.
Tipos de crisis, necesidades psicológicas y respuesta técnica
Desastres Naturales (Sismos, inundaciones, huracanes)
-Impacto: Se caracterizan por su aparición súbita, la pérdida material masiva y la interrupción abrupta de los servicios esenciales.
-Necesidades psicológicas: Requieren la reducción inmediata del shock sensorial, la orientación temporal y espacial, y el restablecimiento de una certidumbre básica en el entorno.
-Intervención: Se implementan Primeros Auxilios Psicológicos en albergues y centros de acopio, psicoeducación para normalizar las reacciones de estrés agudo, y facilitación de rutinas operativas básicas para devolver la sensación de control.
Crisis Sociales y Políticas (Protestas, represión, desplazamiento forzado interno)
-Impacto: Provocan la ruptura de la cohesión comunitaria, persecución, polarización y un estado de miedo generalizado.
-Necesidades psicológicas: Demandan la validación de las experiencias vividas, el restablecimiento de la confianza interpersonal y espacios de escucha libres de juicio o censura.
-Intervención: Se despliega trabajo psicosocial comunitario, grupos de apoyo para reconstruir el tejido social y técnicas de regulación para desactivar estados sostenidos de hiperalerta.
Crisis Económicas Agudas (Colapso financiero, pérdida masiva de empleo)
-Impacto: Generan un deterioro sostenido de la calidad de vida, incertidumbre prolongada y la pérdida de roles sociales o laborales significativos.
-Necesidades psicológicas: Es clave abordar la indefensión aprendida (concepto desarrollado por Martin Seligman), disminuir el sentimiento de culpa y reconstruir la autoeficacia percibida (postulada por Albert Bandura).
-Intervención: Aplicación de terapia cognitivo-conductual breve enfocada en resolución estructurada de problemas, reestructuración de pensamientos catastrofistas y activación conductual en redes laborales o de intercambio solidario.
Conflictos Armados y Violencia Extrema
-Impacto: Implican exposición directa a eventos potencialmente traumáticos y letales, pérdidas humanas múltiples y desplazamiento prolongado.
-Necesidades psicológicas: Exigen la percepción inmediata de seguridad física, acompañamiento en el duelo traumático y desactivación de la sobrecarga del sistema de amenaza.
-Intervención: Implementación de protocolos clínicos específicos para el Trastorno por Estrés Agudo y TEPT, acompañamiento tanatológico especializado y habilitación de espacios lúdicos y de contención para la infancia.
Regulación emocional ante el estrés agudo
Para las tensiones de la vida diaria o momentos de crisis imprevistos, la psicología basada en evidencia ofrece ejercicios directos para estabilizar el sistema nervioso autónomo:
Técnica de anclaje sensorial (5-4-3-2-1): Consiste en identificar deliberadamente 5 cosas que puedas ver, 4 que puedas tocar, 3 que puedas escuchar, 2 que puedas oler y 1 que puedas saborear. Este ejercicio ayuda a desactivar la hiperactividad de la amígdala cerebral y reconectar con la corteza prefrontal.
Respiración con exhalación prolongada (Patrón 4-7-8): Inhalar profundamente en 4 segundos, sostener el aire durante 7 segundos y exhalar con lentitud en 8 segundos. Esta cadencia estimula el nervio vago, activando la respuesta parasimpática que reduce el ritmo cardíaco.
Reconocimiento y normalización emocional: Asimilar que reacciones como la taquicardia, la confusión momentánea o el llanto son respuestas biológicas normales y adaptativas ante situaciones extraordinarias frena la escalada de pánico secundario.
Actuar, tender la mano o pedirla
Si ejerces la psicología, la salud mental o el trabajo comunitario, sumarte a la respuesta humanitaria no implica lanzarte a zonas de desastre sin preparación. Las organizaciones internacionales exigen capacitación rigurosa en el marco de las normas Esfera y los estándares IASC. Puedes colaborar integrándote a brigadas de protección civil locales, colegios profesionales con comités de emergencia, o instituciones como la Cruz Roja. La regla de oro del interventor es la no maleficencia: actuar con rigor técnico para acompañar sin revictimizar.
Por otro lado, si hoy eres tú quien atraviesa una situación que desborda tus recursos —sea un duelo súbito, el impacto de una pérdida material o el desgaste por tensiones comunitarias—, pedir ayuda es un acto de valentía y preservación. Busca las líneas de atención psicológica gratuitas de tu localidad, acude a los centros de salud pública o apóyate en las redes formales de tu comunidad. La salud mental es un derecho innegociable, y sanar es un camino que no tienes por qué recorrer en soledad.












