Cómo activar tu energía vital
Opinión, Salud domingo 23, Ago 2026REGINA
Seguro has escuchado hablar de ella. Esa fuerza interna que te impulsa a actuar, crear, desear y materializar; la que parece emerger desde el centro de tu cuerpo y alimentar tus sentidos, tu creatividad y tu capacidad de vincularte con la vida.
Es la energía con la que creas y manifiestas. La misma con la que el cuerpo gesta y da vida, con la que el deseo se convierte en movimiento y la intención encuentra una vía para expresarse.
En distintas tradiciones espirituales de la India, esta fuerza recibe un nombre: Kundalini.
¿Qué es la energía Kundalini?
En las tradiciones yóguicas y tántricas, Kundalini se describe simbólicamente como una energía latente situada en la base de la columna vertebral. Su representación clásica es la de una serpiente enrollada que, al despertar, asciende a través del eje corporal y de los centros energéticos o chakras.
Más allá de interpretar esta descripción de manera literal, podemos aproximarnos a ella desde una mirada terapéutica como una experiencia de conexión con el cuerpo, la respiración, la percepción, el movimiento y la propia vitalidad.
Activar tu energía vital no significa obligarte a sentir algo extraordinario. Muchas veces comienza justamente con lo contrario: disminuir el ruido mental, relajar el cuerpo y permitirte sentir.
Y entonces, ¿cómo la activo?
El cuerpo necesita movimiento para expresarse.
La respiración consciente, el yoga, la meditación en movimiento, la danza libre y determinadas prácticas conocidas como activación o terapia Kundalini utilizan el cuerpo como vehículo para favorecer estados de relajación, presencia y percepción interna.
El propósito no tendría que ser perseguir una experiencia espectacular ni forzar el supuesto “despertar” de una energía. Se trata de crear las condiciones para soltar tensión, disminuir el control, escuchar las sensaciones corporales y permitir que el movimiento aparezca con mayor libertad.
Porque quizá activar tu energía vital no consista en buscar algo fuera de ti.
Quizá se trate de volver a habitarte.
Respirar.
Sentir.
Moverte.
Desear.
Crear.
Recordarle al cuerpo que está vivo y permitir que aquello que permanecía contenido encuentre movimiento.
Tu energía vital ya existe. No tienes que inventarla: tienes que aprender a conectar con ella.
Práctica breve (2–3 minutos) para activar tu energía vital
Puedes hacerla de pie o sentado, con los ojos cerrados o suavemente entreabiertos.
- Conexión (30 segundos)
Coloca los pies en el suelo. Siente el contacto con la tierra. Relaja la mandíbula y los hombros. Lleva tu atención al centro del cuerpo, sin forzar nada. - Respiración consciente (1 minuto)
Inhala por la nariz de forma profunda y suave.
Exhala por la boca soltando el aire con naturalidad.
Repite varias veces, dejando que cada exhalación afloje un poco más el cuerpo.
Imagina que con cada respiración despiertas suavemente tu energía interna. - Movimiento libre (1 minuto)
Deja que el cuerpo empiece a moverse de forma espontánea:
puede ser balanceo, sacudidas suaves, giros de hombros o movimiento de cadera.
No lo pienses, solo sigue la sensación interna.
Permite que el movimiento nazca desde la respiración. - Cierre (20–30 segundos)
Detente. Quédate quieto/a.
Observa cómo te sientes ahora.
Siente el cuerpo vivo, presente, disponible.
Atrévete a experimentarla, a darle espacio y a descubrir cómo se siente cuando cuerpo, emoción e intención comienzan a hablar el mismo lenguaje.
Activa tu energía vital.
Conecta con tu Kundalini.
Y permite que la vida vuelva a fluir a través de ti.
C O M U N I C A T E
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