Lucía Méndez: 52 años de historia y un nuevo imperio por conquistar
* Destacadas, Espectáculos domingo 13, Sep 2026
- Celebra más de medio siglo de trayectoria con “Canciones sin Tiempo Deluxe Edition”, prepara su regreso a la ficción con “Paloma, Imperio Secreto” y recuerda a Juan Gabriel, su amigo del alma y compadre

Lucía Méndez: 52 años de historia y un nuevo imperio por conquistar
Por Gloria CARPIO
Lucía Méndez no vive de la nostalgia. A 52 años de haber iniciado una carrera que la convirtió en una de las figuras mexicanas con mayor proyección internacional, la actriz y cantante sigue encontrando nuevas formas de acercarse al público y, sobre todo, de reinventarse.
Ahora reúne parte de su historia musical en “Canciones sin Tiempo Deluxe Edition”, una producción de 20 temas que recupera canciones que han acompañado diferentes momentos de su trayectoria y que, asegura, están encontrando una nueva vida entre generaciones más jóvenes.
Al mismo tiempo, Méndez prepara su regreso a las telenovelas, pero esta vez bajo sus propias reglas: decidió producir “Paloma, Imperio Secreto”, una ficción en formato vertical concebida para verse desde el teléfono y en la que la familia vuelve a ocupar un lugar fundamental, pues su hermano Abraham y su hijo Pedro Antonio forman parte de esta nueva aventura creativa.
—¿Por qué volver a estas canciones y qué descubrió al reencontrarse con ellas?
—Realmente no es volver a cantarlas. Todas las producciones que he realizado durante este tiempo como productora ya me fueron entregadas y decidimos conjuntarlas. Primero hicimos Canciones sin Tiempo, con diez números, y ahora viene Canciones sin Tiempo Deluxe Edition, con 20. Es recorrer mi vida, lo que he grabado y las canciones de éxito de las que estoy muy orgullosa.
—¿Qué siente al descubrir que esas canciones también están llegando a nuevas generaciones?
—Me da muchísimo gusto. La gente me dice: “Con esta canción me casé”, “aquí nació mi hijo”, pero también veo gente joven que está buscando otra vez el romanticismo y las letras. Parece mentira, pero está sucediendo. Puedes escuchar a Bad Bunny, pero también buscar una canción romántica.
—Ha logrado trascender generaciones. Los jóvenes conocen sus canciones, pero también sus telenovelas y películas.
—Sí, y lo digo con mucho orgullo y satisfacción. Conocen mi música, mis novelas, El extraño retorno de Diana Salazar, Tú o nadie, y también mis películas, que dejaron huella. Ahora comenzarán a pasar películas mías en Netflix; la primera es El ministro y yo, con Cantinflas. Trabajé con Anthony Quinn, Dolores del Río, Vicente Fernández y estuve en Más negro que la noche, que se convirtió en una película de culto. Las redes y las plataformas han permitido que nuevas generaciones conozcan mi trabajo y estoy muy agradecida.
LA FAMILIA, SU FUERZA CREATIVA
Entre las canciones de esta etapa hay historias profundamente personales. Una de ellas es Tú, la primera composición de Lucía Méndez, escrita para su hijo Pedro Antonio. Años después, él respondería también a través de la música durante uno de los momentos más difíciles para su madre.
—¿Qué significa que esa historia entre madre e hijo haya quedado plasmada también en canciones?
—La primera canción que compuse en mi vida fue Tú y se la escribí a él. Después, cuando mi madre estaba muy enferma, yo estaba muy triste y Pedro Antonio, junto con dos amigos, me escribió una canción. Es una canción para Dios. Tenemos una unión creativa muy fuerte.
Esa conexión artística, explica, se extiende también a su hermano Abraham.
—Pedro Antonio, Abraham y yo tenemos una comunicación creativa muy grande, en la cual logramos cosas muy buenas.
La complicidad familiar ha rebasado la música. Lucía y Pedro Antonio desarrollaron juntos la idea original de Cómplices, proyecto en el que también participaron como productores ejecutivos. Ahora, en su regreso al melodrama, la familia vuelve a reunirse: Lucía Méndez y su hermano Abraham presentaron la historia y la idea original de “Paloma, Imperio Secreto”, mientras Pedro Antonio también participa como productor.
“ME PEDÍAN NOVELA Y DECIDÍ HACER LA MÍA”
—El público llevaba tiempo pidiendo verla nuevamente en una telenovela. ¿Por qué decidió producir usted misma su regreso?
—Me pedían y me pedían novela, pero no me han ofrecido algo que realmente valga la pena. Entonces decidí hacer mi propia novela. Busqué al escritor, vi cómo producirla y finalmente la hice. Se llama Paloma, Imperio Secreto.
—Y nuevamente vuelve a trabajar en familia.
—Sí. Mi hermano y yo presentamos la historia original, la idea original, y una vez más la familia se une para hacer algo nuevo. Pedro Antonio también estuvo conmigo como productor.
—¿Quiénes la acompañan en esta historia?
—Marcelo Córdoba es el villano y Agustín Arana es la pareja romántica. Ese es el triángulo: Lucía Méndez, Marcelo Córdoba y Agustín Arana.
—¿Cómo se llama su personaje?
—Paloma.
—¿Cuál es el mensaje que quiere dejar con esta historia?
—Lo más grande en la vida es el amor y la familia. Ese es el mensaje.
El proyecto representa además la incursión de Méndez en uno de los formatos que están ganando terreno en el entretenimiento digital: las llamadas telenovelas verticales, producciones concebidas especialmente para consumirse desde dispositivos móviles.
—¿Cree que ahí está parte del futuro de las telenovelas?
—Creo que sí, que es la televisión del futuro. Se ven en el teléfono y además pueden doblarse a todos los idiomas y tener una proyección mundial importante. Me encanta la idea. Me pedían muchísimo: “novela, novela, novela”. Ya era una psicosis terrible y bueno, me hice mi novela.
—¿Habrá más después de Paloma, Imperio Secreto?
—Claro que sí. Quieren hacer una serie de telenovelas conmigo en este formato. Me haré muchas más.
Méndez adelantó que “Paloma, Imperio Secreto” estará terminada el 15 de septiembre y posteriormente comenzarán las negociaciones para determinar en qué plataforma o plataformas podrá verse.
—Le hemos echado todas las ganas, todo el cuidado y creo que le va a gustar mucho a la gente.
LAS CANCIONES TAMBIÉN CRUZAN FRONTERAS
El nuevo álbum recupera también una historia que Lucía Méndez guarda especialmente: la repercusión internacional que alcanzó Corazón de piedra, tema que grabó en italiano como Cuore di Pietra.
—¿Qué significó aquella experiencia en Italia y qué representa recuperarla ahora?
—Fue uno de los momentos más lindos que viví en Italia. Cuore di Pietra llegó al tercer lugar del Hit Parade y recibimos premios por el video. Ahí entiendes el poder de las telenovelas. Tú o nadie fue un fenómeno impresionante y ahí cantaba yo Corazón de piedra. Se me ocurrió cantarla en italiano y fue algo maravilloso.
Para Méndez, aquella experiencia confirmó algo que ha acompañado su carrera durante décadas: las historias y la música pueden atravesar cualquier frontera.
—Las telenovelas son universales y las canciones, cuando llegan al corazón, no importa de qué nacionalidad seas. Eso me llena muchísimo. En este disco están Corazón de piedra, Don corazón y muchos temas que en algún momento, a través de las novelas, me han dejado huella.
JUAN GABRIEL, SU AMIGO DEL ALMA Y COMPADRE
Al hablar de las personas que han marcado su historia, Lucía Méndez guarda un lugar especial para Juan Gabriel. Antes de convertirse en compadres, fueron amigos, confidentes y compañeros de innumerables momentos. Con el tiempo, el “Divo de Juárez” bautizó a Pedro Antonio y aquel vínculo se volvió también familiar.
—Acaba de conmemorarse el aniversario luctuoso de Juan Gabriel. ¿Cómo lo sigue recordando?
—Lo sigo recordando divino. Después se hizo mi compadre porque bautizó a Pedro Antonio, pero antes era mi amigo, mi cuate, mi consejero, mi amigo del alma. Por eso nos hicimos compadres, porque nos llevábamos muy bien. Siempre estuvimos muy unidos, con anécdotas maravillosas.
Una de ellas permanece intacta en la memoria de Lucía. Ocurrió durante una visita a la casa del cantautor en Ciudad Juárez.
—Un día llegué a su casa de Juárez, subí la escalera y llegamos a la puerta de un cuarto. Me dijo: “Ábrelo”. Cuando lo abrí, todo estaba decorado de rojo, todo rojo: las sábanas, las colchas, el cuadro de una mujer de rojo. Entonces me dijo: “Te lo hice porque tu color preferido es el rojo. Éste es tu cuarto”.
Juan Gabriel todavía tenía otra sorpresa para ella.
—Me dijo: “Tengo el cuarto de Lucha Villa, de Lola Beltrán y el tuyo. De ustedes tres tengo cuarto para agasajarlas”. Nunca se me va a olvidar. Me quedé muy impactada. Yo le admiro ese detalle conmigo. Platicábamos mucho, la pasé muy lindo con Juan Gabriel.
Más allá del ídolo y del compositor que marcó la música popular mexicana, Lucía conserva así la memoria del hombre que fue su amigo, consejero y compadre; aquel que conocía incluso su color favorito y convirtió una habitación de su casa en un gesto de cariño que ella todavía recuerda.
52 AÑOS SIN DEJAR DE REINVENTARSE
—Son ya 52 años de carrera. Ha sido protagonista de distintas épocas de la televisión, el cine y la música. ¿Cómo ha logrado mantenerse vigente?
—Porque no solamente en la música he estado vigente, también he estado en todas las plataformas. Hice Siempre reinas en Netflix; después estuve en La Máquina, con Diego Luna, Gael García Bernal y Eiza González, donde hice a la mamá de Diego. Y la más reciente es Cómplices, en ViX, cuya idea original hicimos Pedro Antonio, mi hijo, y yo, y también fuimos productores ejecutivos.
A ello suma su actividad empresarial y una presencia constante en las redes sociales, espacios que, reconoce, han permitido que públicos de otras edades se acerquen a su trayectoria.
—La gente joven me ha visto en plataformas, me ha escuchado en la música y me ha visto en redes. Entonces, de alguna forma, ahí voy. Tengo esa vigencia precisamente porque hago distintas cosas.
Después de 52 años de carrera, Lucía Méndez no habla como una artista dispuesta a detenerse. Sus canciones encuentran nuevos públicos, sus trabajos del pasado reaparecen ante otras generaciones y ella continúa buscando formatos para contar nuevas historias.
Ahora tiene frente a sí Paloma, Imperio Secreto, un proyecto en el que vuelve a apostar por dos elementos que atraviesan buena parte de su historia: la capacidad de reinventarse y la familia.
A 52 años de haber comenzado su historia, todavía tiene nuevos capítulos por escribir.
















