Error histórico de Sheinbaum: no es lo mismo Iguala, Guerrero, que Ayala, Morelos
Miguel Ángel Rivera, Opinión domingo 27, Sep 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Luego de un apresurado recorrido por toda la República, en apenas 12 días, la presidenta (con A) cerró esa “triunfal” gira muy al estilo de la llamada Cuarta Transformación, con una gran concentración de acarreados y con un discurso victorioso en temas que el régimen presenta como grandes éxitos.
Por principio de cuentas, la mandataria recurrió al tema del nacionalismo y la defensa de la soberanía, en el cual nadie puede estar en desacuerdo, pero para llegar a eso hizo un recorrido histórico acerca de la vida independiente de México fundamentado en las tradiciones hechas verdad por la supuestamente repudiada educación neoliberal.
La mandataria recordó que la fecha coincidía con el día en que se consumó la independencia nacional, con la entrada a la Ciudad de México del Ejército Trigarante, pero incurrió en un error que seguramente será histórico, pues confundió el Plan de Ayala –bandera de Emiliano Zapata en la Revolución Mexicana, ocurrida cien años después– con el Plan de Iguala, con el cual se puso fin a once años de lucha por la Independencia.
Para empezar, la mandataria se ufanó que en sus informes en los estados han participado cerca de 850 mil personas. No, no aclaró cuántos llegaron voluntariamente y cuántos fueron “motivados”, pero aprovechó para destacar:
“Como saben, porque aquí nos conocen, somos un gobierno cercano al pueblo, surgimos, de un movimiento social, venimos de la lucha por la justicia y la democracia. El cierre de esta gira, de rendición de cuentas –después de 2 años de gobierno– coincide hoy, 27 de septiembre, con el día de la consumación de la Independencia.
“Hace exactamente 205 años, entró aquí, por lo que hoy conocemos por la calle de Madero, el Ejército Trigarante para comenzar la vida independiente de México” añadió la jefa del Ejecutivo, quien destacó el inicio de la lucha por la Independencia;
“11 años antes, Miguel Hidalgo y Costilla, en 1810, dio el Grito de Independencia para separarnos de la Corona española con la ilusión de ser un país independiente.
“Sin embargo, si miramos nuestros calendarios, pocos recordamos o celebramos esta fecha; el pueblo de México recuerda el 16 de septiembre, el día del inicio de la Independencia.
“Me detengo un poco porque es relevante en esta reflexión, porque quisiera que todas y todos recordemos la importancia del Mes de la Patria. Porque los pueblos que no tienen memoria tampoco tienen brújula. Y el origen y la consumación de la Independencia son muy relevantes para nuestra historia y nuestro destino como nación.
Son también indispensables para entender lo que hoy vivimos: la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México.
En efecto, conocer la historia sirve para explicar lo que ahora vivimos, como las fallas en el sistema educativo nacional, como el confundir el Plan de Ayala del zapatismo con el Plan de Iguala proclamado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero el 24 de febrero de 1821, en el cual se declaraba a la Nueva España como país soberano e independiente.
Lo que dijo la presidenta en el Zócalo capitalino fue:
“El fin de la guerra no se dio por una victoria absoluta de los primeros insurgentes en el campo de batalla, sino a través de un acuerdo plasmado en el Plan de Ayala.
“Ese Plan fue firmado por un independentista real, Vicente Guerrero, y un criollo que venía de las filas del Ejército Realista, Agustín de Iturbide.
“Pero la historia recuerda a Vicente Guerrero por su histórica frase: “La patria es primero”.
“Pero a Iturbide no lo recuerda como libertador, sino, por el contrario, como un traidor, porque muy pronto, este personaje, traicionó los principios republicanos de la emancipación de la Independencia: disolvió el Congreso y se autocoronó como emperador. (Otra imprecisión: cuando se consumó la Independencia el nombre atribuido al nuevo país fue el de Imperio Mexicano).
“Fue poco más de 3 años después de 1821, que los insurgentes verdaderos lo derrocaron para fundar una verdadera República”, siguió la mandataria con su recuento histórico.
“No habían luchado los insurgentes durante 11 años para terminar convertidos en una monarquía contra la que se habían levantado los Padres de la Patria, en 1810.
“Así, en 1824, eligieron a Guadalupe Victoria como nuestro primer presidente, apenas unos días después de haber aprobado la primera Constitución de los Estados Unidos Mexicanos”, añadió Sheinbaum.
Sin el menor asomo de reconocimiento de la pifia de confundir Iguala, Guerrero, con Ayala, Morelos, la Presidenta aprovechó el repaso “histórico” para entrar a lo que se ha convertido en su caballo de batalla, el nacionalismo y la defensa de la soberanía.
Lo que se interpretó como una respuesta a las balandronadas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ubicó a México como punto central del problema del narcotráfico y con una apenas velada amenaza de intervención directa en territorio mexicano, la jefa del Ejecutivo sostuvo que México debe defender su soberanía frente a cualquier injerencia o intervencionismo extranjero.
Advirtió: “No queremos injerencias ni intervencionismos ni violación a nuestra territorialidad”, afirmó para luego aprovechar el momento para denostar a la oposición y dedicar elogios a su caudillo y antecesor.
Señaló que en la actualidad los conservadores “se equivocaron, no entendieron que este pueblo lleva en su ADN la dignidad de Hidalgo, la firmeza de Morelos, el patriotismo de Juárez y la entrega de revolucionarios como Madero, Carranza, Villa, Zapata y Lázaro Cárdenas. Aunque no lo entendieron, el pueblo se levanta con dirigentes extraordinarios como Andrés Manuel López Obrador”.
Agregó que desde 1815 (¿antes de la consumación de la Independencia?), México sostiene que ninguna potencia extranjera ni élite política tiene derecho a dictar el presente ni el futuro de nuestra patria. Ese derecho solo le pertenece al pueblo de México, afirmó la Presidenta.
Luego, la mandataria hizo un recuento de los supuestos éxitos de la llamada Cuarta Transformación, entre los cuales mencionó la jornada laboral de 40 horas; aumento salarial por encima de la inflación; prohibición de nepotismo en cargos populares y la reforma para que personas de nacionalidad mexicana puedan aspirar a la presidencia, gubernaturas estatales y de la CDMX.
Por supuesto, también destacó la extensión de las ayudas en efectivo a sectores de la sociedad, cuya paternidad se atribuye la llamada Cuarta Transformación no obstante que fueron aprobadas en el Congreso con el respaldo de todos los partidos.
Como lo ha expresado en diversas ocasiones, Sheinbaum insistió en que “la economía mexicana está muy bien, lo cual se considera respuesta a dudas y desacuerdos expresados por empresas calificadoras internacionales y, más recientemente por el ex secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz.
Por cierto, quedan firmes las objeciones del ex funcionario mexicano, como su desacuerdo con las optimistas declaraciones del gobierno acerca de grandes inversiones extranjeras. Ortiz destacó que la presumida inversión extranjera directa en realidad se trata de lutilidades reinvertidas, las cuales representaron 68% en 2025, mientras que la nueva inversión representó apenas 18%.
En cuanto al pregonado el supuesto avance en materia de incrementos al salario real, el ex secretario Ortiz aclaró que se trata de un logro genuino (el salario mínimo ha aumentado 148% de forma acumulada), pero la productividad no ha seguido el mismo ritmo.
En respaldo de su afirmación, el ex funcionario citó cifras del Instituto Nacional de Estadística y Heografía (Inegi) que revelaron que en el primer trimestre de 2026 se registró una caída de 1.2% en las actividades industriales.
En un artículo titulado “¿Están los mexicanos realmente mejor con Claudia Sheinbaum?, Ortiz responde con un análisis del sistema nacional de enseñanza:
“Son los indicadores educativos los que ofrecen la evidencia más contundente de que el panorama general no es tan alentador como Sheinbaum quiere hacernos creer. Los últimos resultados de la prueba PISA de la OCDE en la cual el 41.8% de los estudiantes mexicanos quedó por debajo del umbral básico y ni uno solo alcanzó el nivel de desempeño más alto en las tres materias simultáneamente.
“Estos son los peores resultados de México desde 2009”.















