Elecciones de 2018
Francisco Rodríguez jueves 5, Nov 2015Índice político
Francisco Rodríguez
Cuando Televisa impuso el triunfo electoral de Felipe Calderón, en 2006, mentes de la talla de Immanuel Wallerstein, Atilio Boron, Eduardo Galeano, James Petras, Ernesto Cardenal, entre otros, firmaron un texto histórico, que señaló:
“Nos duele que la patria de Benito Juárez, de Emiliano Zapata, de Lázaro Cárdenas, esté mancillada por la vergüenza de otro fraude electoral, orquestado para favorecer los intereses de las poderosas minorías locales y trasnacionales…
“Saludamos con respeto y admiración la resistencia civil de los que luchan por la democracia, justicia, igualdad y soberanía, pues con ello enaltecen la dignidad del pueblo que supo escribir las mejores páginas de la historia de México y de nuestra América”, dijeron también Aníbal Quijano y Víctor Licandro, dos de las mejores plumas sudamericanas.
No sólo ellos. Los 25 ministros de asuntos exteriores de la Comunidad Europea se unieron a la condena de las autoridades electorales mexicanas que se prestaron a las aberraciones fraudulentas y delincuenciales que hicieron palidecer los sucesos escandalosos en Ucrania.
El Trife, en manos de Humberto Castillejos
La lucha contra el fraude electoral del 2006 se convirtió en una batalla callejera contra los poderes que gobiernan —y se mantienen en ello— sin pasar por una sola criba de las aprobaciones necesarias de la sociedad. Los jerarcas católicos exigieron mansedumbre a los creyentes, ¡para “seguir gozando de las bondades del sistema”!
La Suprema Corte de Justicia adaptó la Constitución Política de la República al capricho presidencial, rechazando que el artículo 97 le confería al máximo tribunal la revisión de un proceso doloso, argumentando, por voz del infame Mariano Azuela (¡lástima de nombre en tal hombre!) que “estaba redactado con los pies”.
El pomposo Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, hoy en manos de Humberto Castillejos, acatando ciegamente los designios de los poderes fácticos, se negó a limpiar el cochinero y declaró presidente electo a un mandatario que desangró al país.
No se atreven a enfrentarse al público, como en la F1
Hoy se confabulan con Televisa y sus empresarios consentidos para repetir la dosis. Pero lo de ahora, más que semejar un complot , se parece a un cuartelazo. Las fuerzas de las armas, el dinero y el miedo empujan a la sociedad a “justificar” con su voto, un atraco aberrante.
Como buenos cavernarios, desde la sombra preparan el despojo. Maquinadamente se agazapan, se esconden custodiados por los fusiles del Estado Mayor para no dar la cara, pues según ellos, lo tienen todo controlado. No permiten que el anacoreta de turno se enfrente a las voces populares.
Atrapados por su propio miedo no se atreven a enfrentarse a cielo abierto a las gradas de los espectáculos. Mandan decir a sus paniaguados que ellos organizaron el majestuoso escenario deportivo de la Fórmula Uno, pero no asisten al evento, para no enfrentar el reclamo, la rechifla.
Piensan que, si siguen las cosas como van, todos estos presagios se cumplirán en las elecciones del 2018. Se llevarán otra vez el gato al agua. Se reúnen en grupos de notables e intelectuales por cuales para ver cuántos “independientes” postulan, para fragmentar el voto de los ilusos, y conservar “la parte del león”.
Si sus candidatos “independientes” consiguen “el 15% de la votación nacional, el PAN otro 25% y los chiquitos se quedan con las migajas sobrantes, todo está planchado”, aseguran. No habrá poder humano, según estas sumatorias, que los detenga..
Obviamente, los paniaguados mayoritarios del INE, el TRIFE y la Suprema Corte, no dirán ni pío.
Observarán puntualmente la aplicación de la ley, y decidirán en consecuencia limpia la inmaculada elección. Otro será declarado presidente electo y todo será coser y cantar. Los opositores e inconformes, a la calle, que de ahí vinieron.
Pero… ¿y si no? ¿Si es otra de sus fantasías?
¿Y si el “voto duro” del PRI, hoy de alrededor del 28%, para entonces se desinflara, a base de decepciones y frustraciones en las elecciones estatales? ¿Y si la ambición sin freno de los mercaderes verdes se desbordara y al ver el negocio perdido se retira a convenir con un mejor postor? ¿Y si el Panal hiciera lo mismo, en un coletazo de supervivencia?
¿Y si los programas políticos del PAN, el PRD, el MC, el PT revivido, y algún chiquito confluyeran y atrajeran a su causa a los hoy incondicionales, ofreciéndoles mejores escenarios de negociación que las del abusivo PRI, e hicieran un frente amplio popular contra el candidato de los ñoños? Creo que, en su soberbia, ni lo han pensado.
Porque en esas condiciones, que usted y yo platicamos hace cinco meses al ver los resultados de la elección federal intermedia celebrada en junio pasado, la sumatoria que han construido los teóricos, operadores y voceros oficiales.
Igual que la inexistente obra de gobierno. Igual que sus “reformas estructurales”, que sus proyectos faraónicos imposibles. Igual que su fracasada política económica, financiera, fiscal, diplomática, social, cultural, y que sus trágicas y ridículas políticas de seguridad nacional. ¿No cree usted?
¡Si hasta en Halloween les gana “El Chapo”!
No en balde, el disfraz más popular en México, durante las festividades de los recientes días de muertos, fue el de “El Chapo” Guzmán, celebrando con mofa, con escarnio agudo la fuga de Almoloya. Con una leyenda que rezaba: “¡No fue penal!”.
Así respondió la gente a los operativos de control político y de las carísimas comisiones de seguridad. De la misma forma se revela su popularidad en las lastimosas encuestas que se mandan a hacer y no se hacen del conocimiento público.
Qué, ¿eso no cuenta en las sumatorias que llevan a cabo los Aguilar Camín, los Diego Fernández de Cevallos, los Jorge Castañeda, los Lorenzo Córdova?
Pero… ¿y para qué quieren mantener el poder?
México no está ya para jueguitos de Nintendos y computadoras de loquitos contrariados. Que se conformen con embolsarse las millonarias sumas que cobran por hacerle a los gerifaltes su menú al gusto. De esos huevos ya no hay.
Ya no queremos aparecer en los indicadores internacionales a la cola de los países desgarrados.
Ya no queremos que nos sigan diciendo desde el Vaticano) que “En México son preocupantes la corrupción, impunidad, infiltración del narcotráfico y del crimen organizado”.
No queremos que el bajo ingreso por habitante siga cayendo en picada, hasta llegar a que nuestra capacidad real de compra se iguale al rango de Botswana, un pequeño país africano al sur del Sahara, con 2 millones de habitantes.
Ya no queremos seguir siendo miembros de la OCDE, ni que ya no nos quieran invitar al Foro Mundial de Davos y, en cambio, el llamado “Club de los Países Ricos” señale que en cuanto a la distribución del ingreso, el mejor país latinoamericano es Trinidad y Tobago que se califica en el sitial 61, mientras que México está ocho casilleros atrás.
Que tanto el FMI como el Banco Mundial le entreguen el dinero a las castas y en sus informes oficiales se conduelan de que en México siguen ensanchándose las disparidades sociales y sigue aumentando la pobreza, la desesperación y el hambre.
¿Queremos seguir siendo un pueblo que no reclama? ¿Les alcanzarán las sumatorias?
Índice Flamígero: A manera de ¿respuesta? el “intelecual por cual” Sergio Aguayo, fabricado en y por agencias de investigación federal –la desaparecidita y temible DFS— hace referencia, ayer en su entrega periodística semanal, a la colaboración Los “Intelecuales” Rufianes que usted leyó aquí la semana pasada. En sus líneas, empero, no desmiente, sólo dice me difaman; eso y nada son dos nada. No hace mención de si hizo o no la reclasificación y digitalización de los documentos del Archivo General de la Nación. No contradice haberse robado o fotocopiado la información propiedad del pueblo de México, “de la Nación”, pues. No desvirtúa si hizo o no el trabajito, con máscara o sin ella. Sólo hace mención de la cifra, 250 millones de aquellos pesos, pero no aclara si fue más o poco menos. Y no, no soy empleado del gobierno de Veracruz, ni tengo “becas”, vivo de mi trabajo. + + + Y sobre la nonata #LeyFayad, como se le bautizó en las efectivas redes sociales, El Poeta del Nopal nos regala un memorable epigrama: “Ya solo eso nos faltaba: / policía del pensamiento, / en otro fallido intento / de legislar a la brava; / ¡ya chole con tanta traba! / gritó la gente exaltada, / logrando la retirada / de esta sutil amenaza, / (pues yo en lugar de mordaza / preferiría una mascada)”. ¡Bravo, Poeta! + + + Y mientras esa cortina de humo se extendía, mandaron publicar en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se expide la Ley Reglamentaria del artículo 6o., párrafo primero, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia del Derecho de Réplica y reforma y adiciona el artículo 53 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, que equivale a un auténtico bozal para los periodistas independientes y para algunos medios de comunicación no alineados –tampoco maiceados.












