Manuel Bartlett Díaz, autor intelectual del asesinato de Manuel Buendía: Coello Trejo
* Especiales lunes 25, May 2026
- Entrevista con “el fiscal de hierro”
- Por Edmundo Cázarez C.
(Segunda parte)

José Antonio Zorrilla Pérez Iba decidido a matar a Ignacio Morales Morales Lechuga y no solamente a él, sino a quien se le pusiera enfrente, señaló Javier Coello Trejo en entrevista.
En la plática con el abogado Javier Coello Trejo sobre el esclarecimiento del robo al Museo Nacional de Antropología e Historia de 140 piezas prehispánicas, en 1989, y el asesinato del periodista Manuel Buendía, en su gestión como Subprocurador General de la República, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, seguimos con la entrevista con “el fiscal de hierro”:
-¿Usted qué hacía ahí (reunion del Gabinete de Seguridad), si no era titular de ninguna de esas dependencias?
-Era una decisión personal del señor Presidente, siempre me invitaba a esos eventos
-¿Para qué los convocó?
-Para tratar el tema de las joyas arqueológicas que habían sido sustraídas del Museo Nacional de Antropología. Salinas nunca dijo: “ya estamos investigando…
-¿Salinas de Gortari no acostumbraba a lanzar “llamaradas de petate”, al estilo de la 4T?
-¡No, para nada!!, sino que fue muy enfático al expresar que al tema de robo de las piezas arqueológicas, había que dedicarle toda la atención para resanarle a la nación la herida que le habían hecho con el robo de un tesoro patrimonial invaluable, porque, de no aparecer -dijo-, se perdería una parte importante de nuestra historia. Justo en ese momento, el entonces procurador del Distrito Federal, levanta la mano y el presidente Salinas lo ignora y me pide que yo expresara mi punto de vista…
-¿Qué le aportó usted al presidente Salinas, que hizo a un lado al procurador del Distrito Federal?
-Le señalé que tenía una investigación al respecto, con información contundente y le solicitaba su autorización para poder intervenir a fondo, pero que asignara recursos para no tener tropiezos…
-¿Qué le dijo el Presidente?
-¡Javier, cuente usted con todo el apoyo!! Usted y su equipo de investigación de la PGR serán quienes encabecen dicha investigación y espero buenos resultados… ¡cuando era un delito federal!!
-¿Estaba presenciado una “hoguera de las vanidades”?
-¡Claro!!, lo más chistoso, el Presidente le ordena al procurador del Distrito Federal que se pusiera a mi disposición para coordinar todas las investigaciones y acciones a realizar.
-¡Vaya paquete que tenía usted sobre su cabeza…!!
-No me quedaba de otra que asumir quien llevaría la batuta del caso…
-¿…Y luego…?
-A los dos o tres días de eso, se registra el cobarde asesinato del periodista Manuel Buendía, asunto que el presidente Salinas ordena que se investigara a fondo…
-¿El asesinato de Manuel Buendía dejó de ser un delito del fuero común para convertirse en un delito del fuero federal y de carácter nacional e internacional?
-¡Qué buena pregunta!! En efecto, se trataba de un delito del fuero común, entonces, el señor procurador de justicia del Distrito Federal, decide ir, él personalmente, para detener al “Güero” José Antonio Zorrilla Pérez…
-¿Qué había de malo que lo detuviera personalmente?
-¡Es que el “Güero Zorrilla era de muchos güevos!!, hubiera matado a Nacho Morales Lechuga sin más ni más y con la mano en la cintura. A Nacho Morales le faltaba algo de malicia policiaca.
-¿Le faltaba “barrio” a quien era el procurador del Distrito Federal?
-Es que, aquí, entraban en juego la astucia, malicia y olfato policiaco… ¡era agarrarlo “en corto”!!, porque, de verdad, Zorrila Pérez era de mucho cuidado. Morales Lechuga va y se mete a su casa, pero no contaba con la agresividad y sangre fría de Zorrilla Pérez, quien logró dominarlo en menos de lo que cantaba un gallo. También llegó Federico Ponce Rojas, quien también pretendía negociar con el “Güero” Zorrila Pérez.
-¿¡Uff!!, lo del Museo de Antropología y lo de Manuel Buendía, eran dos bombas de tiempo para el presidente Salinas…
-¡En efecto!!, a Manuel Camacho se le hizo grumos el engrudo con lo de Manuel Buendía.
-¿Qué querían negociar con Zorrilla Pérez?
-Lo de la “negociación”, me consta, porque estando yo en otro asunto -lo del robo al Museo Nacional de Antropología-, en el despacho del general Riviello, secretario de la Defensa Nacional, recibe una llamada telefónica del presidente Salinas y ordena que me trasladara de inmediato a las oficinas de Manuel Camacho Solís, en la Jefatura del Departamento del Distrito Federal, en el Zócalo, para que me hiciera cargo de todo lo de Manuel Buendía.
-¿Se había convertido usted en un “ajonjolí” de todos los moles?
-Más que eso, era la confianza que me dispensaba y siempre me tuvo el presidente Salinas.
-¿Y qué es lo que sucede cuando usted arriba al despacho de Camacho Solís?
-Manuel Camacho trataba de negociar con el “Güero” Zorrilla, casi pidiéndole de rodillas que se entregara…
-¿Para qué demonios se exponía Camacho Solís?
-Por sus “aires” de novillero. Entonces, le informa al presidente Salinas que, yo, ya estaba ahí con ellos. El presidente Salinas le pide a Camacho Solís que me pasara el auricular del teléfono.
-¿Qué instrucciones le da Salinas de Gortari?
-Que me apegara por completo y me hiciera cargo de toda la investigación del caso Buendía. Para esto, ya eran entre las siete y ocho de la noche y me trasladé a la oficina de Nacho Morales Lechuga en la Procuraduría del Distrito Federal, me hacen esperar como diez minutos en su antesala. Momentos después, veo que llega Nacho Morales Lechuga acompañado de Federico Ponce Rojas, así como también hace acto de presencia el “Güero” Zorrilla, quien, por cierto, ya traía su abogado defensor…
-¿Materialmente, sería una Guerra de Tronos?
-Algo que nadie nos esperábamos, fue que el “Güero” Zorrilla manifiesta un “supuesto” respeto hacia mi persona, pero al abrazarme, me percaté de inmediato que portaba una pistola en la cintura por la espalda, en una reacción rapidísima, por mi parte, logré despojarlo de una pistola 9 milímetros… ¡Zorrilla Pérez Iba decidido a matar a Nacho Morales Lechuga, y no solamente a él, sino a quien se le pusiera enfrente!!
-¿Qué cara puso el licenciado Morales Lechuga?
-¡Se puso pálido!!, pero, a la vez, asombrado porque le estaba salvando la vida… ¡El “Güero” Zorrilla lo iba a matar!!
-No cabe duda… ¡zapatero a tus zapatos!!
-Desde las ocho y media de la noche, hasta las siete de la mañana del día siguiente, acompañado de dos agentes del Ministerio Público, me la pasé interrogando a Zorrilla Pérez
-Se supone que agentes del Ministerio Público de la procuraduría capitalina ya la habían interrogado…
-¡No hombre!!… ¡Zorrilla Pérez les dio la vuelta!!, es decir, no supieron sacarle “la sopa”, fue algo así como el juego de “al gato y al ratón”
-¿Usted le dio sus “tehuacanazos” para que hablara?
-¡Para nada!!, lo que sí, nos quedamos solitos los dos en un privado, le planteé sus buenas cachetadas y lo forcé hasta que no le quedó de otra que “cantar”
-¿Qué le dijo y cuál fue el móvil de matar a Manuel Buendía?
-Me dijo: “Mira Javier, si yo hubiera sido quien asesinó a Buendía… de güevos, a ti, sí te lo digo, pero yo no fui”, y todavía agrega algo más: “Buendía era mi compadre…” ¡No me quedaba de otra que tragarme ese enorme sapo y comerme toda la riata!!
-¿Qué había detrás de todo eso, pecó de ser tan “institucional”?
-¡No lo sé!!, pero José Antonio el “Güero” Zorrilla, se la comió to-di-ti-ta…. ¡Se la tragó completita!!
-¿De qué tamaño era el sapo?
-Era todo el poder presidencial que ostentaba Manuel Bartlett Díaz.
-Pero Miguel de la Madrid era el Presidente de México…
-De la Madrid fue un Presidente un tanto abstracto, Manuel Alonso, su vocero, le creó una imagen publicitaria fuera de la realidad, como si fuera una bolsa de papitas o una pasta dental, completamente alejado de la gente. Así es que todo el poder del Estado se manejaba desde Bucareli con Manuel Bartlett.
-¿Qué hubiera pasado si Bartlett hubiera ganado la Presidencia?
-¡Ni Dios lo mande!! Nada más imagínese a cuánta gente hubiera mandado desaparecer. Un tipo sanguinario, desalmado, cruel y perverso.
-¿Los antecedentes de la 4T?
-Los hechos hablan por sí solos…
-¿Manuel Bartlett fue el asesino intelectual de Buendía?
-¡Eso, todo mundo lo sabe!!… ¡Bartlett lo mandó matar, el autor intelectual!!
-¿Cuál fue el informe que le rindió usted al presidente Salinas sobre el caso Buendía?
-Le dije por lo claro que José Antonio Zorrilla Pérez no había sido el autor intelectual del cobarde asesinato del periodista Manuel Buendía.
-¿Qué le dijo el entonces secretario de Gobernación al presidente Miguel de la Madrid, para quedar exonerado?
-Nunca supe la versión que le haya dado su secretario de Gobernación al Presidente.
-Regresando con el caso del robo al Museo Nacional de Antropología ¿Qué hizo para lograr atrapar a Perches Treviño?
-Curiosamente, estaba en la oficina de Nacho Morales checando lo de la consignación del “Güero” Zorrilla Pérez, cuando recibo una llamada telefónica del comandante Chava Peralta, me dice: “Señor, tenemos a la vista nuestro objetivo Perches, además, me confirma que ahí estaban todas las joyas que habían sacado del Museo de Antropología. Le dije que me esperaran, que no hicieran absolutamente nada hasta que yo llegara… ¡y salí hecho la madre para Ciudad Satélite!!
-¿…Y qué sucedió?
-Le dije a Nacho Morales Lechuga que me acompañara y me dice… “¡No hombre, estás loco!! Javier, ya no veas tanta televisión que te hace daño”
-¿Usted se dio por vencido?
-¡Por supuesto que no!! Al llegar a Ciudad Satélite con el comandante Peralta, me percato que dichas joyas prehispánicas estaban dentro de una maleta blanca tipo deportista, por cierto, toda mugrosa y apestaba a rayos, envueltas con papel de baño, pero al contarlas, veo que faltaban dos…
-¿Cómo supo que faltaban dos piezas?
-La experiencia te obliga ser mucho más analítico y no dejar pasar ni el más mínimo detalle. Cuando se da a conocer el robo al museo de Antropología, el INAH, publicó un pequeño folleto en donde enumeraban, una por una, todas las joyas.
-¿Desde ese entonces, era un estudioso de la antropología?
-¡No!!, la verdad es que no. A partir de ahí, fue que me llamó el gusanito, ahora, soy un apasionado estudioso de algo tan lleno de riqueza cultural. Antes, era un distraído en no querer saber más de nuestras enormes raíces. Hoy, soy un apasionado, leo todo lo que tenga que ver con la antropología, arqueología e historia en general. Regresando con su pregunta, cité al director general del INAH y me ayudó a enumerar, una por una, las joyas que habían sido robadas. Ese mismo día, le pido una audiencia al presidente Salinas para entregarle personalmente las joyas que habían sido recuperadas, me dice que al día siguiente me recibiría en su despacho de Los Pinos.
-¿Qué le dijo el Presidente cuando vio las joyas?
-Cuando vio las joyas delante de sus ojos… ¡lloró de emoción!!
-¿A lo mero macho, vio llorar al Presidente?
-Sí, para que demonios miento mi querido Edmundo, el presidente Salinas estaba muy emocionado.
-¿Qué pensó usted al ver llorar al Presidente?
-¡Uta!!, también se me hizo un nudo en la garganta, me dije por dentro… ¡Uta madre Javier!!, hay hombres que se meten tanto en nuestras raíces, que se sienten tan motivados.
-Intempestivamente, hace acto de presencia un joven enfermero que atiende a mi entrevistado, le recuerda que es hora de sus medicamentos, estimo pertinente hacer una breve pausa. Observo que le practican un chequeo de presión arterial y signos vitales. Le suministran un par de pastillas, bebe un poco de agua de limón con chía sin azúcar. Al concluir, retomo la conversación:
-¿Qué le dijo el presidente Salinas al entregarle las joyas recuperadas?
-Me observó detenidamente y me dijo: ¡Javier, me siguen haciendo falta dos piezas…!!
-¡Uff!!, era un severa observación del propio Presidente…!! ¿y qué hizo usted?
-¡Trágame Tierra!! Le dije: “Señor Presidente, deme cinco días más y le entregaré cuentas claras…” Me voy en chinga a interrogar a Perches Treviño y le digo: ¡Mira recabrón, el propio señor presidente Salinas me hizo notar que hacen falta dos piezas más…!! ¿En dónde chingados las tienes?
-¿En dónde estaban esas dos piezas faltantes?
-¡Pa´ su mecha!!, mi querido Edmundo, sus interrogatorios son más directos e incisivos que los míos…
-¡No le saque!!
-Mi ética profesional y sigilo, no me lo permiten… ¡y no se lo voy a decir…!!
-¿…Por qué?
-Esas dos piezas estaban en poder de un connotado empresario de medios de comunicación y un periodista de enorme prestigio… ¡porque Perches Treviño se las había vendido!!
-¿…Me va a dejar con la duda?
-Yo me encargué de hablar con ese poderoso empresario, mientras que el presidente Salinas se encargó de hablar con el periodista. Total, las dos joyas arqueológicas faltantes se recuperaron más rápido de lo que le estoy platicando.
-Señor abogado, con el cariño, respeto y admiración que me merece… ¿Se está tragando ese sapo, no obstante que ya pasó el tiempo?
-Con esto le digo todo Edmundo… Ni el empresario la hizo de “pedo”, ni tampoco nosotros -el presidente Salinas y la PGR-, la hicimos de “pedo”.
-Debo entender que cada quien se quedó con su golpe… ¿y aquí no pasó nada?
-Déjeme contarle que el propio presidente Salinas acudió personalmente a los separos de la PGR.
-¿Qué hizo el presidente Salinas con el periodista para que no hiciera un escándalo?
-A lo mero macho… ¡no lo sé!! Salinas era un Presidente de muchos güevos.
-¿Era un periodista famoso?
-Aparecía todos los días en la televisión, era alguien famosísimo. Además, era la primera y única vez en la historia de México que un Presidente de la República acudía personalmente a los separos de la PGR. Aprovechando su visita, le entregué las dos joyas faltantes y le mostré que habíamos logrado un histórico decomiso de diez toneladas de cocaína, con varios detenidos.
-¿Cuando existe voluntad presidencial, se pueden lograr muchas cosas en la lucha contra el crimen organizado?
-La voluntad presidencial, es lo que marca el éxito en la lucha contra el narcotráfico.
Continuará
“El Presidente fue muy enfático al expresar que al tema de robo de las piezas arqueológicas, había que dedicarle toda la atención para resanarle a la nación la herida que le habían hecho con el robo de un tesoro patrimonial invaluable, porque, de no aparecer -dijo-, se perdería una parte importante de nuestra historia. Justo en ese momento, el entonces procurador del Distrito Federal, levanta la mano y el presidente Salinas lo ignora y me pide que yo expresara mi punto de vista”…












