Trabajan en la informalidad más del 96 por ciento de las mujeres artesanas en México
Cultura domingo 23, Ago 2026
- Discriminación y exclusión económica
- Sólo 2.4% de quienes laboran en el sector textil tiene acceso a la seguridad social

La precariedad laboral en el sector artesanía-textil impacta de manera desproporcionada a las mujeres indígenas, quienes trabajan bajo condiciones de informalidad, bajos ingresos, discriminación y exclusión económica
Pese a que las artesanías son un orgullo nacional, un estudio reciente confirmó la precarización estructural que sufre el sector textil, con más del 96% de muejres trabajando en condiciones de informalidad, situación que se profundiza por la invisibilidad económica y la desigualdad de género.
El informe «Tejiendo el cambio: por un trabajo justo para las trabajadoras de la artesanía-textil en México», elaborado por la agrupación UNIDAS, que es integrado por Oxfam México, el Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), Ethos Innovación en Políticas Públicas y Fundación Avina, advierte que sólo 2.4% de las mujeres trabajadoras de la artesanía-textil tienen acceso a la seguridad social, lo que es prácticamente inexistente; mientras que 12.4% de los hombres sí tiene esta prestación.
Ante estas cifras, especialistas señalaron que la precariedad laboral en el sector impacta de manera desproporcionada a las mujeres indígenas artesanas, quienes trabajan bajo condiciones de informalidad, bajos ingresos, discriminación, exclusión económica y limitada protección social.
Añadieron que a pesar de que el trabajo artesanal aporta el 18.4% del PIB cultural, las mujeres artesanas, mayoritariamente indígenas, afromexicanas y rurales, enfrentan alta informalidad, ingresos inferiores a sus pares masculinos y severas barreras de acceso a la protección social.
De igual manera, se dijo que el 79.5% de las mujeres artesanas textiles trabaja en micronegocios sin establecimiento; esta labor se caracteriza por la falta de contratos y pagos por pieza.
En este contexto, se alertó que este sector sufre de violencia económica, caracterizada por el regateo estructural y la apropiación cultural, donde diseños tradicionales son comercializados por terceros sin distribución justa de beneficios.
Por ello, las organizaciones llamaron a la autoridades a impulsar la venta directa para reducir la dependencia de intermediarios y fortalecer el reconocimiento económico y cultural del trabajo artesanal, teniendo un enfoque de cuidados que fortalezca las redes comunitarias mediante políticas territoriales e interculturales que no sustituyan, sino que apoyen las estructuras existentes.
En riesgo, relevo generacional
La desigualdad y la discriminación laboral que enfrentan las artesanas textiles en México están empujando a las nuevas generaciones a abandonar un oficio transmitido durante décadas entre familias, denunciaron trabajadoras del sector y organizaciones civiles en la capital mexicana.
Durante la presentación del informe, artesanas y activistas expusieron la vulnerabilidad de un colectivo mayoritariamente formado por mujeres que está expuesto a la precariedad estructural y a la falta de derechos básicos de los trabajadores.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el subsector enfrenta una brecha salarial donde las mujeres ganan un promedio de 3,699 pesos (218 dólares) mensuales frente a los 7,399.5 pesos (436.35 dólares) que perciben los hombres.
Esta brecha de ingresos refleja cómo los sesgos de género e intermediaciones abusivas castigan de forma desproporcionada la economía de las creadoras indígenas que ven en este problema la causa de que cada vez las jóvenes se interesen menos por la artesanía textil.
Blanca Arely López, artesana e integrante del Colectivo Jtatic Samuel Ruiz, reclamó reformas legales que reconozcan su actividad como una profesión y garanticen sus derechos laborales.
“Que se nos reconozcan estos derechos como artesanas, sobre todo que somos maestras artesanas”, dijo, al denunciar que su trabajo todavía es visto únicamente como una afición.
Esta desprotección social resulta alarmante en un ecosistema productivo donde apenas un 2.4% de las trabajadoras cuenta con acceso a servicios de salud y seguridad social en el territorio nacional.
López advirtió sobre la disminución de jóvenes interesadas en aprender este oficio y lamentó que el rescate cultural “lo han dejado un poquito fuera de las instituciones” tras el desapego registrado en las comunidades en los últimos años ante la falta de derechos laborales
Este progresivo abandono generacional, alertó, pone en riesgo inminente la transmisión de los conocimientos ancestrales y la preservación de la identidad comunitaria indígena en todo el país.
Constante regateo por parte de intermediarios
A este fenómeno se suma el constante regateo por parte de intermediarios al recordar cómo “a veces por economía que nos falta en la casa, pues sí las vendemos (sus artesanías)” muy por debajo del valor real debido a las urgencias financieras en los hogares rurales.
Las creadoras textiles afrontan esta desvalorización económica mientras combinan la elaboración de sus prendas con jornadas extenuantes en el campo y en las labores del hogar que comienzan desde la madrugada.
López detalló el esfuerzo físico que realizan diariamente al relatar cómo “ya cuando regresamos a casa, tomamos dos o tres horas hasta la noche” para avanzar paulatinamente en la confección de sus textiles que a veces pueden tomar meses en confeccionar y diseñar.
Verónica Jiménez, representante de la Red Binacional de Mujeres Artesanas Niu Matat Napawika de Chiapas, condenó la apropiación de diseños por parte de marcas comerciales al sentenciar que “si se valora la pieza, también debe valorarse a la mujer que la hizo” para garantizar tratos justos.
Representantes comunitarias e investigadoras concluyeron que sin políticas públicas de protección al patrimonio y salarios dignos será imposible garantizar la supervivencia de la tradición textil mexicana.












